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martes, 31 de enero de 2017

RESEÑA: La La Land

     Habitualmente, las corrientes artísticas tienden a seguir la vanguardia predominante de la época en la cual la obra ha sido concebida. Esto provoca que haya considerables semejanzas entre los elementos presentes de dicho trabajo; no obstante, el resultado, junto con la influencia de sus antecesores y un gran compromiso por parte de los involucrados, puede ser mirífico. Tal es el caso de La La Land (2016), musical dirigido por Damien Chazelle y protagonizado por Emma Stone y Ryan Gosling.

     La historia sigue a Mia y Sebastian, personajes cuyos encuentros plenamente circunstanciales logran forjar una relación un tanto similar a la de Woody Allen y Diane Keaton en Annie Hall (1976). El idealizado romance de los protagonistas se ve turbado por los objetivos de cada uno de ellos; Mia, una aspirante a actriz, y Sebastian, un músico que anhela abrir su propio bar de jazz. Si bien, lo básico de la trama ha sido visto en múltiples películas, lo esencial de la historia se basa en las decisiones de los personajes y el vínculo de éstas con sus sentimientos; esto efectúa una peculiar atracción hacia la película.


     Todo lo relativo a los aspectos técnicos consigue crear una armonía visual, que en conjunto con la dirección de Chazelle, transmiten un aliento de nostalgia hacia la juventud perdida y la vida que poco a poco se desvanece sin que hayamos cumplido nuestros sueños por completo. La fotografía agrega vivacidad a la narrativa visual al utilizar una amplia gama de colores en cada una de las secuencias. La música se congrega con las escenas enriqueciendo el panorama, y las canciones son utilizadas meticulosamente, sin llegar a abusar de este recurso.


     Las emotivas interpretaciones de Stone y Gosling mantienen el ritmo de la trama, manejando con prudencia el arco argumental de los personajes y demostrando su personalidad sin recurrir a clichés cinematográficos. La química entre los protagonistas es evidente y genera simpatía hacia ellos, causando que en momentos de dualidad, el espectador mantenga opiniones subjetivas conforme a las acciones de Mia y Sebastian.


     La La Land es la redención de Hollywood, y quizás, la revitalización de los musicales; exhibe que aún es posible realizar cine comercial de calidad y llevarlo a las grandes audiencias. Asimismo, presenta añoranza hacia lo común y tradicional en una sociedad de transformaciones radicales.


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lunes, 12 de septiembre de 2016

Taxi Driver

Este 2016 se cumplieron cuarenta años del estreno de la ópera prima de Martin Scorsese, Taxi Driver. Una película independiente, que contó con menos de dos millones de dólares de presupuesto, catapultó la carrera de Jodie Foster y del propio Scorsese; ganando la Palma de Oro y recibiendo cuatro nominaciones a los Premios Oscar, este largometraje es considerado un clásico del cine.

Robert De Niro personifica a Travis Bickle, un veterano de guerra mentalmente inestable que sufre de insomnio y conduce un taxi en el turno nocturno, trabajando de diez a doce horas diarias. Su taxi recorre toda la ciudad, desde los barrios marginados de Nueva York, como Bronx y Harlem, hasta las grandes urbes sociales.

Travis se enamora de Betsy (Cybill Shepherd), una empleada de la propaganda del candidato presidencial Palentine. Su relación no prospera debido a la extravagante conducta del protagonista.

Después de este suceso, Travis concluye que ella es como todos los demás, fría y distante. Sus años en la soledad lo hacen reflexionar, hasta que infiere que él es el hombre solitario de Dios.

Travis observa durante sus largos trayectos la decadencia de la sociedad y la «escoria» que la habita. La violencia, la corrupción y el crimen son retratados con una singularidad única que convierten al espectador en un personaje que, inevitablemente, no puede tomar acción para resolver estas problemáticas.

Una noche, una prostituta menor de edad (Jodie Foster) intenta escapar de su proxeneta subiendo al taxi de Travis, sin embargo, es retenida en el intento. Este susceso hace sentir al personaje de Robert De Niro moralmente responsable, y ahora intentará protegerla.

Finalmente, cansado de las problemáticas sociales relacionadas con el crimen, decide formar parte de la acción.



Un retrato nihilista sobre la soledad y la disgregación de la comunidad, repleto de simbolismo y metáforas en los diálogos que enriquecen el significado implícito de la trama.

Una de las mejores actuaciones de Robert De Niro, quien realiza uno de los monólogos más conocidos en la historia del séptimo arte. Su interpretación, convierte a Travis en un personaje extraído de una película de horror, por el cual, sentimos empatía. Su transformación física sólo comprende una minúscula parte del gran mérito de esta actuación, sus gestos y dicción lo son todo. Este personaje significó la consolidación de Robert De Niro como uno de los mejores actores de la historia.

Jodie Foster, a pesar de sus quince años, presenta una madurez interpretativa que hizo florecer su carrera y la convirtió en una actriz reconocida internacionalmente.

Sin la dirección de Martin Scorsese, Taxi Driver no sería tan icónica como lo es hoy en día. Su percepción fue el punto clave para  que el guion de Paul Schrader cobrase complejidad.

La narrativa visual es espléndida, permite que el espectador entienda la historia sin la necesidad de escuchar los diálogos. Asimismo, transmite el agobio generado por la violencia.

Cada toma, cada plano, y cada secuencia poseen un significado, ya sea explícito o implícito, que muestra la desintegración social y racional.

Sin duda alguna, Taxi Driver es una de las mejores películas en toda la historia del cine. La crítica, la audiencia y el transcurso del tiempo la ha localizado a la altura de clásicos como 2001: A Space Oddyssey, Vertigo y The Godfather.

Imposible ser indiferente a este filme, porque al fin y al cabo, es una cinta acerca de la humanidad en sí, sobre todo lo que este conjunto entremezcla, y acaso, sobre su destino.

Imprescindible para quien se considere cinéfilo.



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viernes, 2 de septiembre de 2016

La insoportable levedad del ser

Milan Kundera es un escritor checo nacido en 1929. Su juventud fue oprimida por la ocupación soviética en la antigua Checoslovaquia y el establecimiento de la ideología socialista –la cual apoyó en un breve lapso de su biografía–. Al haber presenciado las atrocidades soviéticas, utilizó la literatura para retratarlos, e inclusive, satirizarlos.

 Se limitó a escribir únicamente tres libros en su lengua materna (La broma, La vida está en otra parte y El libro de la risa y el olvido), debido a la censura del Partido Comunista. Sus libros fueron prohibidos y emigró a Francia en 1975, donde continuó su labor artística.

En 1984 escribe, originalmente en francés, La insoportable levedad del ser, considerada por muchos la obra maestra de Kundera.

Desde su título, La insoportable levedad del ser anticipa al lector que se adentrará en una novela insólita para la corriente literaria predominante en la segunda mitad del siglo XX, totalmente atípica para quien es ajeno a la filosofía. Se conocerá el significado y la interpretación del título al emprender su lectura.

Pleiades - Max Ernst
La historia sigue la vida los cuestionamientos filosóficos de distintos durante la ocupación soviética en Checoslovaquia. Principalmente a Tomás, un cirujano mujeriego, y su relación con Teresa, una mujer insegura y celosa. Un encuentro casual los une, y a partir de otras circunstancias fortuitas, se crea un vínculo repleto de introspecciones y desdichas

Por otra parte, se encuentran Franz y Sabina, personajes cuya historia forja una subtrama nacida de la turbulenta relación entre Tomás y Teresa.

La historia es narrada por el propio Kundera, omnisciente e imparcial, quien se dirige directamente hacia el lector, y en ocasiones, rompe la estructura lineal de la narrativa para realizar analogías sobre los sucesos ocurridos en su libro, y las posibilidades presentadas a lo largo de su vida que no se realizaron.

Cada oración tiene un significado implícito relacionado directamente con las distintas corrientes del arte y del pensamiento. Cada palabra tiene un valor.

Introspección es el término clave para definir la semblanza de la lectura, ya que en cierto punto, la trama en sí se vuelve irrelevante y los monólogos interiores predominan la obra abarcando los sentimientos y los designios de los personajes. Se ahonda en la mente de los personajes, que inclusive podríamos decir que La insoportable levedad del ser es una novela psicológica.

Desde la primera página, las metáforas y analogías comienzas; introduciendo al texto con el conocido Mito del Eterno Retorno de Nietzsche y la tesis del autor checo sobre las distintas interpretaciones existenciales que éste conlleva.

Se plantean dos conceptos basados en el nihilismo y el existencialismo: la levedad y el peso.

El peso es todo aquello que comprende una vida con auténtico valor. Representa al hombre con responsabilidades, propósitos. Todo aquel que se esfuerza y sigue el orden establecido carga con el peso de su existencia. El ser busca crear su propia esencia para así ponderar su vida.

En contraparte tenemos a la levedad. La levedad, como su nombre lo indica, es una ligera carga del espíritu, que representa al individuo irresponsable, sin preocupaciones, que vive en los excesos y le es absurdo todo tópico que no lo incluya. Los ejemplos de la levedad son personas cuyas vidas no valen la pena.

Durante las distintas etapas representadas en la obra, los protagonistas ejercen como un péndulo en estos extremos filosóficos.

Conforme se desarrolla y se explaya la cuestión de la levedad y el peso, el lector se convierte en un personaje que sigue el flujo determinado por Kundera e inevitablemente toma una postura con la cual se identifica, haciéndole reflexionar sobre el valor de su propia existencia.

Las referencias culturales abundan. Desde políticos como Stalin, Robespierre y Hitler; artistas como Beethoven y Doré; pensadores como Platón y Nietzsche; e historias como la tragedia de Edipo. Todos estos homenajes se utilizan como analogías, y funcionan como una oda a la historia y al arte.

El impacto del contexto social en el cual se desarrolla un individuo y el impacto en éste y sus relaciones intrapersonales, como interpersonales son ejemplificados a partir de una –aparentemente– sencilla historia de amor.

El esteticismo, la muerte y el tiempo siempre están presentes en los siete segmentos del libro. Señalando que son elementos que siempre atormentan al hombre.

La religión es un tema también señalado, dando una sólida postura para argumentar acerca del efecto que produce en el humano. La conclusión es atea y contundente, utilizando alegorías y hechos históricos para permitir al autor presentar sus ideas.

Lo que inició con una historia de amor, terminó con una búsqueda por el valor de la existencia, demostrando que las pequeñas inquietudes conllevan a una reflexión más profunda, en la cual, nos percatamos del absurdo de la existencia.

Después de leer La insoportable levedad del ser, no vuelves a ser el mismo.



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sábado, 27 de agosto de 2016

Los olvidados

Hablar de Luis Buñuel es hablar sobre una de las personalidades más relevantes de toda la historia del cine. Entre 1929 y 1977 dirigió más de treinta películas caracterizadas por emplear elementos freudianos y pasajes surrealistas que formularon un único y reconocido estilo creativo que influyó a directores como David Lynch, Pedro Almodóvar y Alfred Hitchcock.

A causa de las dificultades provocadas por sus veredictos políticos y la censura franquista, gran parte de la obra de Buñuel fue filmada en Francia y México, nación donde dirigió y escribió Los olvidados, cinta que marca su hito artístico.

Los olvidados, estrenada en 1950, sigue la historia de varios niños en la Ciudad de México. Entre ellos destacan Jaibo, un adolescente que se escapa de la correccional y se reúne con su pandilla, integrada principalmente por Pedro, un niño despreciado por su madre que se gana la vida en las calles; por otro lado está el “Ojitos”, personaje aparentemente ajeno a la pandilla, es abandonado por su padre y acompaña a Don Caramelo, un mendigo ciego.




Un retrato de la desolación que muestra una cruda realidad que siempre ha subsistido en las zonas marginales de las grandes urbes sociales. Este conflicto es comúnmente ignorado por las grandes masas e incrementado por la inacción política.

En este caso, el efecto de la pobreza en los jóvenes es ejemplificada con la distinta gama personajes que representa a miles de niños que han sufrido de la inadvertencia de sus padres, y de la sociedad.

La narrativa es el punto más fuerte de la cinta, enfocándose implícitamente en la consciencia de los personajes y sus conflictos, tanto con el entorno en cual han sido criados, como consigo mismos.

Un guion polivalente que exhibe la urbanización de la Ciudad de México gracias al naciente fenómeno económico denominado El milagro mexicano, proveniente del estímulo positivo de La Segunda Guerra Mundial en la nación. Asimismo, muestra los distintos polos generados por la remodelación de toda una ciudad.

A pesar de sus tintes neorrealistas, Los olvidados no está exenta de los fragmentos oníricos que dieron forma a la filmografía de Buñuel; estos pasajes enriquecen el desarrollo de los personajes y nos adentran en su consciencia.

Cabe resaltar la secuencia del sueño de Pedro, que demuestra su aflicción maternal y su sentido de culpabilidad.

Cada encuadre posee una concepción metafórica que se adentra en cuestiones más  profundas como la muerte y complejos psicológicos. La psique humana es estudiada a partir de las reacciones de los distintos personajes según las circunstancias y sus propósitos.

Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray (1890) menciona que no los libros catalogados como inmorales son aquellos que muestra al mundo su realidad; y este aforismo no sólo aplica para los libros, sino para todo el conjunto que comprende el arte. Puede que Los Olvidados sea un ejemplo de ello, ya que después de cuatro días de su estreno la película fue removida de las carteleras, causado por las violentas reacciones provocadas en México. Un año después, Buñuel recibe el premio a mejor director en el Festival de Cannes, y la película es reestrenada con una gran recaudación en la taquilla mexicana.

Si bien Los olvidados no pude ser considerada ni neorrealista ni surrealista, se puede denominar como un ejemplo del “cine de la crueldad”. Buñuel proporciona imágenes de lisiados siendo golpeados sin pretender causar compasión en el espectador. Contrariamente, busca añadir insensibilidad al presentar al ciego como un avaro y lujurioso viejo, eligiendo a Miguel Inclán, actor mexicano reconocido por sus papeles como antagonista, para interpretar a Don Caramelo.

Esta película junto a El Mago de Oz (1939), Metrópolis (1927), y toda la filmografía de los hermanos de los hermanos Lumière, son las únicas piezas cinematográficas que han sido consideradas por la UNESCO como Memoria del Mundo.

Sólo se puede saber si una película es buena cuando ésta intenta transmitir un mensaje, cuando intenta agitar las ideas antes concebidas del espectador al introducir paroxismos emocionales, o hacerlo ver el mundo desde otra percepción. Los olvidados es una película que logra esto y va más allá de lo que recurrentemente busca el cine.


Una joya no sólo de la filmografía de Buñuel, sino del séptimo arte.

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jueves, 11 de agosto de 2016

Mulholland Drive

La filmografía de David Lynch se caracteriza por emplear elementos surrealistas que añaden ambigüedad a la trama y a su vez explaya el conflicto principal, comúnmente ahondando en la psique de los personajes. Mulholland Drive es uno de los ejemplos más claros de ello, empleando diversas viñetas independientes que terminan uniéndose, por circunstancias externas a los personajes, y presentando un atípico desenlace que da pie a múltiples interpretaciones.

La secuencia inicial muestra a una mujer (Laura Harring) que ha sido secuestrada por sus choferes en la que aparenta ser su propia limosina; no pasa mucho cuando un grupo de adolescentes ebrios que realizaban su trayecto en sentido contrario chocan contra el vehículo donde se efectuaba el secuestro, siendo la mujer, cuyo nombre es hasta ahora desconocido, la única sobreviviente. El accidente ocurrió cerca de Hollywood, en la calle que da nombre a la película; ahora la mujer casi inconsciente emprende un recorrido, únicamente acompañada por su bolsa, hacia los suburbios. Encuentra una casa, presencia la partida de la dueña de la propiedad, y ahora se refugia en ella.

En la siguiente toma Betty, personaje interpretado por Naomi Watts, llega a Hollywood a perseguir su sueño de convertirse una actriz. Se hospedará en la casa de su tía, mientras ella realiza una filmación en Canadá.

Betty llega a la casa y se encuentra a la mujer del accidente, que debido al choque perdió todo conocimiento y terminó en condiciones amnésicas, únicamente recordando que debe tener cuidado de ciertos hombres. Ahora, la mujer se llama a sí misma Rita. La sorpresa de la joven aspirante a actriz es enorme, sin embargo, entabla una estrecha relación con Rita.

Paralelamente, unidades especiales investigan minuciosamente el accidente ocurrido en Mulholland Drive, ya que aparenta estar directamente relacionado con el crimen organizado.

Justin Theroux personifica a un prestigioso director de cine llamado Adam Kesher. Al mando un proyecto bastante ambicioso, busca a una actriz hasta que unos misteriosos hombres ajenos a la industria cinematográfica le exigen que escoja a una mujer en específico. Adam al negarse, es despedido.

Su ira ocasiona que dañe el auto de esos hombres. Se dirige a su hogar y descubre que su pareja lo engaña. Abandona su casa y se hospeda en el hotel de un amigo suyo, horas después, éste la avisa que ha recibido tiene mensaje. Al escuchar la amenaza, presa del pánico llama a su secretaria, ella le notifica que recibió un informe del banco, el cual explica que ya no tiene fondos.


Betty intenta ayudar a Rita a recuperar sus recuerdos, y al abrir su bolso, descubre que tiene muchísimo dinero en efectivo junto a una llave azul en él.

Esto es tan solo la introducción del largometraje estrenado en el 2001. A pesar de estar bombardeado por una gran cantidad de eventos intrigante, esto aún no es nada a comparación de lo que se aproxima.

A pesar de ser clasificada como un thriller psicológico, Mulholland Drive va mucho más lejos y se adentra en la consciencia, lo único que marca los límites de las pretensiones del ser humano. Se ejemplifica la intolerable contradicción de la razón contra el estado moral de un individuo y cómo este problema desmorona a cualquier persona.


El final es asombroso. Transiciones que no parecen tener sentido alguno que rigen como la clave para comprender la película. Abierto a interpretaciones de cualquier tipo, ya sean morales, psicológicas, culturales o filosóficas, proyecta con certeza nuestro propio subconsciente al elegir lo que creemos que ocurrió en la cinta que hizo a Lynch ganador del premio al mejor director en el Festival de Cannes.

Los Ángeles pasan a primer plano siendo retratados magistralmente a partir de los personajes y las distintas situaciones que enfrentan. Mostrando los distintos aspectos de la ciudad de las estrellas, desde sus zonas marginales, hasta las locaciones de la alta sociedad

Una extrema analogía sobre el peso de las decisiones mal tomadas y su repercusión en la integridad emocional.

A pesar de la profundidad de la multitud de temas tratados en la novena película de Lynch, al fin y al cabo es una película de amor; un amor en la ciudad de los sueños.

Si vas a ver esta película debes dejar atrás toda lógica y atreverte a viajar por una montaña rusa emociones y surrealismo cinematográfico.



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lunes, 25 de julio de 2016

True Detective

True Detective es una serie estadounidense producida por HBO de género policíaco que sigue un formato de antología, por lo cual cada temporada cuenta una historia diferente con un elenco de personajes distintos. Fue creada por el escritor Nic Pizzolatto y hasta hoy cuenta con dos temporadas.

El día de hoy hablaremos de la primera temporada, que es una joya infinitamente superior a la segunda temporada. Estrenada en el 2014, es protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrleson, representando a Rust Cohle y Martin Hart respectivamente, dos detectives del estado de Luisiana.

La historia relata la exhaustiva vorágine de eventos que Rust y Martin presencian durante siete años. Todo comienza cuando nuestros protagonistas (en su primer caso en conjunto) son enviados a investigar el asesinato de una mujer, encontrada en las afueras de la ciudad, que está ligado a algún ritual satánico y aparentemente es obra de un asesino en serie.
«Trabajamos bajo la ilusión de tener un yo; una acumulación de sentidos, experiencias y sentimientos, programados con total garantía de que somos alguien, cuando en realidad no somos nadie»
Ante la gran alarma social, el asesinato obtiene una gran relevancia, por lo cual se destinan una importante cantidad de recursos para llevar a cabo la investigación.

Primero los esfuerzos de Rust y Martin son destinados al submundo de la prostitución al enterarse de que la víctima formaba parte de él. Aunque buscando en el pasado, descubren que existe una especie de conexión con la desaparición de una niña unos años atrás, confirmando la hipótesis anterior sobre la posibilidad de un asesino serial.

Conforme escudriñan más en el caso, éste se vuelve aún más grande y la trama se torna más oscura y perturbadora hasta que se introduce en la vida personal de los protagonistas y consecuentemente, hace que sus diferencias estallen.

Marty es un padre de familia, cristiano, conservador y optimista, muy bien adaptado a la población de Luisiana. A pesar de verse como el tipo de ciudadano ejemplar, es un marido infiel que no puede controlar sus impulsos.

En cambio, Rust es un oficial recién transferido de Texas. Un hombre solitario, con una personalidad oscura, y extraño. En su casa no tiene muebles a excepción de un colchón, múltiples libros sobre asesinatos, y un crucifijo al cual le adjudica un significado muy tétrico: visualizar tu propia muerte y liberación a partir de él, escapar del absurdo por un momento. Es un ateo con una filosofía pesimista. Detesta a la humanidad y a la vida en sí. Sufre de insomnio y sufre una depresión a partir de la muerte de su hija años atrás. Siempre que habla, comienza monólogos poéticos y deprimentes, remarcando el absurdo de la existencia y expresando odio hacia todos y todo; lo cual nos recuerda a filósofos como Schopenhauer o Cioran. Su actitud complica la poca relación entre él y su compañero. Además de esto, es un especialista al momento de pelear y seguir pistas.



La historia está narrada en dos líneas temporales paralelas, comenzando en el 2012 (la actualidad) con estos dos detectives ya retirados siendo interrogados por separado sobre los acontecimientos que investigaron entre 1995 y el 2002. Podemos apreciar la evolución de cada personaje y los distintos caminos que tomaron después de su abrupta y misteriosa separación.

Ocho capítulos de una hora aproximada de duración fueron necesarios para desarrollar esta laberíntica y profunda trama, en la cual no tenemos nada certero. Además de mantenernos al borde del asiento, involuntariamente nos hace reflexionar sobre la existencia y la condición humana.

Esta serie cubre todos los puntos para categorizarla excelente. Grandes actuaciones por parte de Harrelson y McConaughey que logran mantenerte en suspenso y pensar en sus personajes como personas reales. Harrelson hace que Marty nos agrade y lo veamos como un sujeto bonachón, mientras que McConaughey presenta la actuación de su vida y nos intimida con Rust hasta llegar a admirarlo y quedarnos con un poco de él.

«En la eternidad, donde no existe el tiempo, nada puede crecer, nada puede llegar a ser, nada cambia. Por eso la muerte creó el tiempo, para cultivar las cosas que matará»

Redundante alabar el guion, que además de crear una gran estructura narrativa y plantear un gran conflicto, está inspirado en varios filósofos, entre ellos Nietzsche y su mito del eterno retorno.

La dirección de Fukunaga es magnífica. Basta con ver el plano secuencia de seis minutos del cuarto capítulo para corroborar esta aseveración.

Para concluir debo mencionar que True Detective no es cualquier cosa. Es una serie que ahonda en la psique humana y en lo más oscuro de ésta hasta, finalmente, hallar la luz.





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jueves, 21 de julio de 2016

Meridiano de sangre - Cormac McCarthy

Cormac McCarthy nació en Rhode Island, Estados Unidos en 1933. Su vida está envuelta en un halo de misterios: no concede entrevistas, se rumorea que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en su juventud fue un mendigo. Hoy en día es considerado como uno de los escritores más importantes de la literatura contemporánea, pero no solo de Estado Unidos, sino del mundo entero. El día de hoy escribo sobre su magnum opus: Meridiano de sangre. Una novela que sólo puedo definir con una palabra: sublime.

Blood Meridian (or the evening redness in the west) fue publicado en 1985 y sigue la historia de El Chico, un niño de catorce años cuyo padre es alcohólico y su madre ha muerto recientemente. Debido a estas circunstancias, nuestro personaje huye de su casa y emprende una travesía sin destino; hasta que cinco años después es reclutado por la pandilla de Glanton, un grupo de mercenarios –antiguos militantes de la guerra entre México y EEUU– contratados por el gobierno chihuahuense para masacrar indígenas y escalpar el cuero cabelludo de éstos, para llevarlos al gobernador Ángel Trias y recibir su paga.

Una novela que utiliza un suceso histórico como herramienta para retratar la violencia y la maldad humana. La pandilla de John Glanton existió en realidad, y su misión fue la mencionada en la breve sinopsis de arriba. Fueron contratados en 1849, y para ganar dinero con mayor facilidad asesinaban a tribus pacíficas y ciudadanos mexicanos. Posteriormente el Estado le puso precio a su cabeza (en la novela, ocho mil pesos). Junto a su pandilla tuvo que huir a Sonora, y después se desplazaron a lo que ahora es Arizona.

Gran parte del libro (por no decir que su totalidad) está repleto de sangre y masacres que se presentan en brevedad: apenas en la segunda página El Chico recibe un disparo en la espalda, justo debajo del corazón. Conforme pasan las páginas, sucesos más estremecedores son presenciados por este personaje. Cada capítulo se vuelve más oscuro, incluyendo masacres múltiples, decapitaciones y violentos asesinatos; hasta llegar al perturbador final. El título de Meridano de sangre se lo tiene bien merecido.

El Chico tiene un gran arco argumental, con una evolución bastante prometedora. A pesar de ser un antihéroe y convertirse en un criminal, no pierde su bondad ni su solidaridad. Pero es en realidad un falso protagonista, ya que a pesar de su relevancia en la lectura, hay otro personaje que podríamos definirlo como la novela en sí: el juez Holden.

El juez Holden es el líder espiritual de la pandilla de Glanton y el verdadero personaje principal del libro. Es un hombre calvo y gigantesco. Nunca duerme, mutila niños por gusto, y colecciona aves muertas. Este personaje es maldad pura, no sigue los ideales de nadie y su falta de empatía lo hace terrorífico. Sus parlamentos presentan una filosofía que contempla a la guerra como máxima deidad, aquí un par de diálogos del capítulo XVII como muestra de ello: 

War is the truest form of divination. It is the testing of one’s will and the will of another within that larger will which because it binds them is therefore forced to select. War is the ultimate game because war is at last a forcing of the unity of existence. War is god .

Explícitamente menciona que la guerra es dios. Este es tan solo un fragmento del gran diálogo de este trascendente capítulo, que funge como un medio para descubrir la personalidad de este escabroso villano, un individuo que no responde a ninguna moral y no cree en ningún principio ético. Sin duda alguna, el personaje más malévolo que he conocido por medio de la literatura.

Además del juez, otro de los puntos más impresionantes de esta distorsión de novela histórica es el paisaje. McCarthy utiliza un léxico complejo y oraciones bastante largas con pocas comas para relatar con exactitud el desierto y la frontera entre Estados Unidos y México en 1849. Un logro estético, ya que transforma en belleza locaciones bastante bizarras (en el sentido anglosajón de la palabra).

La pluma del nacido en Rhode Island no se limita a la descripción del ambiente, va más allá y redacta magistralmente prácticamente todo lo que ocurre, hasta el punto de parecer poesía en prosa. Cabe mencionar que el autor no utiliza guiones para los diálogos, pero esto no causa confusión, ya que cada personaje es desarrollado tan meticulosamente que inmediatamente sabes quién está hablando.

El tercer punto a destacar (a pesar de que esto se lea sádico) es la violencia, la sangre. Un punto de vista totalmente diferente para manejar este tema que siempre ha acompañado a la humanidad, mostrando sus atrocidades mientras se le alaba.

Una vez que se ha emprendido la lectura, nos cuestionamos en qué género en específico puede encajar. No es una novela histórica, ya que los sucesos retratados no rigen el eje central del libro. Creo que la etiqueta más aproximada sería la de western, pero ese término se queda corto y más allá de él podríamos catalogar esta novela como un western neo-bíblico con semejanzas estéticas a La Ilíada de Homero.

La mejor novela de McCarthy, por mucho. Ni La carretera (novela que lo hizo acreedor del Pulitzer en el 2007), ni No Country For Old Men (que fue adaptada cinematográfica por los hermanos Coen y recibió cuatro Premios Oscar, entre ellos el de mejor película) están a la altura de esta epopeya sanguinaria.

No es la novela ideal para adentrarse en la obra de McCarthy, – es recomendable comenzar con los dos textos mencionados en el párrafo anterior– sin embargo, es un libro que en algún punto de tu vida debes leer.



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lunes, 4 de julio de 2016

El sabor de las cerezas

El día de hoy murió en París el cineasta iraní Abbas Kiarostami. A razón de este trágico suceso, el día de hoy reseñaré el largometraje que lo hizo ganador de la Palma de Oro en 1997: El sabor de las cerezas.

Un hombre de mediana edad conduce por Teherán en busca de alguien que le realice cierto trabajo. Durante sus conversaciones con los distintos candidatos (un soldado, un seminarista, y un taxidermista turco) conocemos su propósito: su plan es suicidarse y necesita a otro hombre que entierre su cuerpo. El argumento es sencillo; sin embargo, está cargado de filosofía y reflexiones acerca del suicidio por parte de los tres personajes que fueron escogidos por el señor Badii.

Es redundante mencionar que el tema central tratado por Kiarostami es el suicidio, aun así, cabe mencionar que este es analizado por los personajes de una manera distinta. El joven soldado se asusta después al enterarse de su deber; El seminarista utiliza argumentos religiosos para no cumplir con su trabajo e intentar que el señor Badii cambie de parecer; el viejo taxidermista acepta se compromete a realizar esta misión ya que necesita el dinero, pero recita un monólogo bastante interesante sobre el suicidio y su experiencia personal con él: un día, decidió acabar con su vida. Tomó una cuerda, y al anochecer fue a unos árboles a colgarse. Subió a atar la cuerda, y descubrió que aquellos árboles eran cerezos. Probó una cereza, un último bocadillo antes de morir. Estaba deliciosa. Comió más cerezas hasta que unos niños llegaron y le pidieron que agitara el árbol para poder recolectar cerezas. Al amanecer, regresó a casa con estos frutos.

Cada acción de los distintos personajes representa el pensamiento de tres clases de personas, los militares, los religiosos (independientemente de la religión, ya que todas condenan el suicidio), y el hombre civil. Podemos inferir que Kiarostami ve a los soldados como unos cobardes, ya que aunque tengan el valor de utilizar una pistola, no pueden afrontar la muerte. Del seminarista observamos que antepone al Corán sobre cualquier situación, utilizando los mismos sermones de siempre con apatía. El civil intenta, como los individuos anteriores, convencer al hombre que no se mate, aunque si esta es su decisión, cumplirá su prometido y no lo traicionará.

De la anécdota del taxidermista podemos corroborar que en el apego de un hombre a la vida hay algo más fuerte que en todas las miserias del mundo. Aquél parlamento hizo que Badii dudara sobre su intención.

Las cerezas fungen como una metáfora, ya que en Irán, son un fruto poco común y muy difícil de hallar; representan el balance entre lo agrio y lo dulce de la vida.

Badii es un hombre que cree que la vida ya no tiene sentido para él. No son revelados los hechos que lo influyen a cometer esto, pero entendemos que es alguien que sufre en demasía y tiene algún problema. Piensa estar seguro del sentido de la existencia.

La cinematografía es bastante sencilla, sigue al protagonista (Homayon Ershadi) paseando en su Range Rover por las afueras de la ciudad buscando a una persona. Esto ocasiona que la película sea lenta, se le debe tener paciencia y disfrutar de cada diálogo. No es recomendada para cualquier persona.

El final es el equivalente artístico al test de Rorschach, ya que como es abierto, hace que te proyectes en este polémico tema, y decidas sobre el destino del personaje. ¿Habrá abandonado el sabor de las cerezas?

La película se encuentra completa en YouTube (asimismo, se encuentra en esta entrada) con buena calidad, y subtítulos en español.

Una cinta que si logras apreciar, conservará un lugar en tu mente.






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sábado, 2 de julio de 2016

Pulp Fiction

Pulp Fiction, dirigida por Quentin Tarantino y coescrita junto a Roger Avary, fue estrenada en 1994 en el Festival de Cine de Cannes, donde obtuvo la Palma de Oro y fue alabada por el jurado. Tiempos Violentos (como fue traducida en México) es una película dividida en siete partes, sin orden cronológico respetado, que se relacionan entre sí y principalmente narran tres historias con distintos personajes.

El filme comienza en una cafetería con un personaje que llegamos a conocer como «Pumpkin» (Tim Roth) y su pareja, los cuales planean asaltar el lugar. Después, nos trasladamos a los personajes principales de la cinta: Jules, interpretado por Samuel L. Jackson, y Vincent (John Travolta), dos criminales que a cargo de su jefe deben recuperar un maletín cuyo contenido nunca observaremos. La tercera «historia» sigue a Bruce Willis encarnando a un boxeador que intenta huir de sus problemas. En el transcurso de la narrativa, acontecen distintas situaciones que agregan humor y violencia a la trama.



¿Qué podemos destacar del segundo largometraje de Tarantino? Prácticamente todo: desde el soundtrack, pasando por la dirección, y llegando hasta las actuaciones; la película es impecable. Nunca cae en puntos flojos ni se reserva el lujo de poseer escenas prescindibles. El conflicto es presentado con velocidad y desarrollado con sutileza para no caer en el tedio. Las actuaciones son excelente, automáticamente simpatizas con los personajes y te diviertes con sus ecléticos diálogos; esto se debe en gran medida al elenco, que además de contar con los actores anteriormente mencionados, incluye a Christopher Walken, Uma Thurman y Harvey Keitel.

Apreciada por el público y la crítica, Pulp Fiction pasó a la historia ya que a pesar de ser una película independiente, recaudó más de 200 millones de dólares y cambió las maneras de hacer cine al romper el esquema lineal en los guiones, incluir violencia en demasía y diálogos hilarantes. La película con la cual Tarantino obtuvo prestigio internacional y su primer Oscar, en este caso por mejor guion original.

Largos diálogos que añaden intensidad a la escena que están repletos de lenguaje coloquial y palabras altisonantes (fuck se repite 265 veces) que enriquecen el humor negro y la violencia presentada. Nos presentan con minuciosidad parlamentos memorables y  frases absurdas.




Tarantino historias típicas en la ficción, como el caso de los matones que deben abrirse paso por la sociedad por medio de la violencia para obtener un objetivo, del sujeto que se enamora de la esposa de su jefe, del personaje que debe huir de la ciudad, y las reinventa por completo incluyendo referencias al cine clásico y a la cultura popular; de ahí que reciba su título, lo cual es presentado al comienzo de la cinta con el significado de Pulp según el American Heritage Dictionary.

Una película apta para aquellos que no se ofenden con las groserías y  disfrutan ver algo de violencia tragicómica; también para aquellos que buscan un guion complejo y fluido, escenas memorables, buenas actuaciones y un característico soundtrack.

Sin duda, una de las cintas más influyentes del cine contemporáneo y un futuro clásico. Obligada para cualquier amante del séptimo arte, o mejor dicho, para cualquier persona.



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domingo, 19 de junio de 2016

La naranja mecánica

En 1962, Anthony Burgess publicó en Londres La naranja mecánica,  novela mundialmente conocida gracias a la adaptación de Stanley Kubrick (1971). La historia comienza en el bar lácteo Korova y gira alrededor de Alex y a sus tres amigos. Los cuatro jóvenes recurren a la ultraviolencia aterrorizando a la población con robos y peleas.


Nuestro narrador, Alex, es un chico de quince años amante del arte, la música instrumental clásica (en especial Beethoven) y a la violencia. Un personaje complejo, el cual habla en un dialecto bastante particular: el Nadsat, una mezcla de ruso y modismos británicos. El líder de la banda de drugos (amigos) conformada por Peter, Georgie y Dim (Lerdo), los cuales, a consecuencia de su mal carácter, lo traicionan y hacen que termine en la staja (cárcel); y no, esto no es ningún spoiler, ocurre al inicio del libro. Ahí, Alex, es seleccionado para ser el primer humano reformado por la técnica de Ludovico, la cual elimina la maldad dentro de cualquier individuo por medio de tortura visual y auditiva.

Una distopía, que ya podría considerarse como un clásico, se tratan tópicos como el libre albedrío, la inseguridad, la libertad, los medios políticos, las variantes del lenguaje, los tratamientos psicológicos de antaño, la modernización social y sus defectos. Estos son representados por el autor utilizando figuras retóricas como la metáfora y la ejemplificación.


La técnica de Ludovico ejemplifica explícitamente el condicionamiento pavloviano (o clásico), el cual consiste en parear un estímulo incondicionado (una droga que causa malestar) con un estímulo condicionado (imágenes, música, etc.) con el propósito de que a través  de la repetición de dicho pareo, el individuo termine respondiendo negativamente o con malestares, a las imágenes visualizadas. En la novela de Burgess, se critica a éste y otros tratamientos terapéuticos de la época, debido al daño físico y psicológico que causan a los seres humanos.


El tema más importante tanto del libro como del filme, ya que es la esencia de la novela, y quizás de la vida misma: la capacidad de elegir. Los humanos, por definición, son libres de elegir sobre cualquier cosa; esta capacidad que fue removida de nuestro narrador, y teóricamente lo convirtió en una máquina, algo que actúa bajo lo condicionado. Esto puede verse como una interpretación del polisémico título: algo tan natural como una naranja es modificado para que trabaje como una máquina, y pierde sus características más notables, al igual que Alex.

La técnica de Ludovico

El libro está lleno de simbolismos y detalles que deben comprenderse para así comprender el mensaje que éste quiere transmitir. Un ejemplo es el nombre de nuestro protagonista. Alex, en latín (a lex), significa fuera de la ley, mientras que Alexander en griego significa defensor de la humanidad. Pero, ¿cómo Alexander DeLarge puede ser considerado como un defensor? En su caso, el lucha por los derechos de la humanidad.

Veintiuno, el número total de capítulos en el libro, en palabras del autor es el número que representa la madurez humana, puesto que al cumplir veintiún años obtienes el derecho de votar y ser responsable de tu propia vida. Este último capítulo fue eliminado en la primera edición norteamericana, el cual cambia rotundamente lo que intenta transmitir Burgess y da pie a múltiples malinterpretaciones.


Kubrick leyó la edición norteamericana con veinte capítulos para llevar a cabo su adaptación, lo cual provocó un enorme disgusto en Burguess, al punto de desear nunca haber escrito el libro. La película es excelente en aspectos cinematográficos, una gran interpretación de Malcolm McDowell, una gran fotografía, y por supuesto, un excelente soundtrack. Con dos millones de presupuesto, logró obtener una estética increíble, y un gran montaje.  Impactante visualmente, y con un lenguaje sin restricción alguna (se utiliza poco el Nadsat) se consolidó como una de las grandes cintas de la historia. El tan polémico final deja un sentimiento de ausencia en aquel que leyó el libro, sientes que falta algo, que no puede terminar así.



Al realizar la lectura, se comprende la idea de Marx de que nada es totalmente bueno ni malo, es la clase dominante quien decide qué es correcto y qué no lo es.

La música, en representación del arte y demás placeres humanos, juega un papel importante en la historia. Alex escucha a Mozart, Back, Skadelig, y admira extremadamente a Beethoven, una vez que ya no puede disfrutar la música piensa en el suicidio y contempla un gran vacío en sí mismo. Si suprimes lo que hace feliz al hombre, éste tendrá tiempo de apreciar los horrores de la sociedad, y comprenderá el absurdo. Esto es lo que le ocurre a nuestro protagonista.

La prosa de Burgess relata crudamente los actos ultraviolentos de los personajes, y sin embargo, nos hace sentir simpatía por ellos.

El Nadsat, claramente representa el lenguaje coloquial y cómo este acaba con el vocabulario al introducir conceptos extraños y poco estéticos. El libro cuenta con un glosario que define este peculiar léxico. Como dato curioso, David Bowie en su último disco (Blackstar), compuso Girl Loves Me en este lenguaje repleto de referencias a esta obra.




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viernes, 17 de junio de 2016

The Witch

The Witch es una cinta “de horror” ambientada en la época colonial de Nueva Inglaterra. Estrenada en el 2015, bajo la dirección del norteamericano Robert Eggers, se presenta una historia completamente distinta a lo que hoy en día nos tiene acostumbrado el horror comercial (películas como El Conjuro, Actividad Paranormal, etc.)

Una familia extremadamente cristiana es exiliada de su pueblo, consecuentemente, se trasladan a un tétrico bosque aislado de cualquier rastro de civilización. Poco después de establecerse en su pequeña granja, su bebé desaparece en el momento que se encontraba jugando con Thomasin, nuestra protagonista. La madre (Kate Dickie) a razón de la muerte hipotética de su hijo menor, sufre una severa depresión, la cual la mantiene día y noche llorando y arrepintiéndose. Para aumentar las penas, la cosecha de maíz se pudre y hace que los seis integrantes de la familia tengan que regular sus alimentos y buscar alternativas para sobrevivir.


Desde la primera escena se da pie a los distintos conflictos presentes en el filme. Ahora que aparentemente Thomasin (Anya Taylor-Joy) ha perdido al bebé, su madre la empieza a acusar de responsable de todos los males que prosiguen. Un ambiente de tensión en el propio hogar es realmente el significado de The Witch. Los dos gemelos, llamados Jonas y Mercy, irritan a sus padres y hermanos; mientras Caleb, el hermano de en medio, en plena etapa de maduración, observa con perversión a su hermana mayor. Wiliam, el padre interpretado por Ralph Ineson, observa con impotencia lo que ocurre a su alrededor.

Impresionante en aspectos técnicos, tanto en fotografía (a cargo de Jarin Blaschke), como en la inquietante musicalización que crea intriga en el espectador.

El punto más fuerte se halla en la ambientación, la trama se desarrolla a lo largo de 1620 y utiliza puntos que refuerzan esto. Los actores utilizan un acento extraño y hablan el inglés antiguo. La cinematografía y los filtros utilizados durante la edición nos transportan a la época colonial; al igual que la particular filosofía de los personajes y su fanatismo religioso.


La película está repleta de simbolismos, los cuales obligan al espectador investigar un poco sobre las brujas para ampliar la experiencia. El ejemplo más sencillo es la cabra negra (Black Philip) que representa a Satanás. Al conocer estos detalles, la historia cobra mayor sentido y ata los posibles cabos sueltos del polémico final.

No se recurre a los sobreexplotados screamers, no se intenta sacar un susto a la audiencia por medio de sonidos estridentes o gritos inesperados; al contrario, se desarrolla la trama al punto que te mantienes al borde del asiento para ver qué pasará a continuación.

La película nos hace formularnos una película acerca de la misma: ¿a qué género pertenece? Catalogada comercialmente como terror, no cumple los requisitos para obtener esa clasificación, no se intenta asustar al público ni causarle disgusto. Tampoco podemos decir que es suspenso, ya que no se presenta ningún tipo de ironía dramática en la cual los personajes no saben lo que ocurre y nosotros sí (la esencia del suspense). Quizás lo más correcto es decir que es cine de arte, ya que se utiliza una analogía (en este caso, la brujería) para retratar un problema que aqueja a la sociedad, mientras se utilizan recursos narrativos innovadores en su género para alejarse del cine comercial y  además, es una película independiente.

Inolvidables fotogramas que nos recuerdan a clásicos como El Exorcista, y crean disgusto y apreciación simultáneamente.



 Una gran dirección en el debut cinematográfico de Eggers, quien con poco presupuesto a su alcance, utilizó alternativas al CGI (Computer-generated Imagery) para hacer una cinta visualmente espléndida. Gran parte de su trabajo se observa en los jóvenes actores, que con menos de doce años, dan una gran interpretación.

Una película que retrata con un toque oscuro los problemas familiares, y utiliza elementos sobrenaturales para agregar dramatismo. Una de las mejores películas de terror en los últimos quince años.





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