El día de hoy murió en París el
cineasta iraní Abbas Kiarostami. A razón de este trágico suceso, el día de hoy reseñaré el
largometraje que lo hizo ganador de la Palma de Oro en 1997: El sabor de las
cerezas.
Un hombre de mediana edad conduce
por Teherán en busca de alguien que le realice cierto trabajo. Durante sus conversaciones
con los distintos candidatos (un soldado, un seminarista, y un taxidermista
turco) conocemos su propósito: su plan es suicidarse y necesita a otro hombre
que entierre su cuerpo. El argumento es sencillo; sin embargo, está cargado de
filosofía y reflexiones acerca del suicidio por parte de los tres personajes
que fueron escogidos por el señor Badii.
Es redundante mencionar que el tema
central tratado por Kiarostami es el suicidio, aun así, cabe mencionar que este
es analizado por los personajes de una manera distinta. El joven soldado se
asusta después al enterarse de su deber; El seminarista utiliza argumentos
religiosos para no cumplir con su trabajo e intentar que el señor Badii cambie
de parecer; el viejo taxidermista acepta se compromete a realizar esta misión
ya que necesita el dinero, pero recita un monólogo bastante interesante sobre
el suicidio y su experiencia personal con él: un día, decidió acabar con su
vida. Tomó una cuerda, y al anochecer fue a unos árboles a colgarse. Subió a
atar la cuerda, y descubrió que aquellos árboles eran cerezos. Probó una
cereza, un último bocadillo antes de morir. Estaba deliciosa. Comió más cerezas
hasta que unos niños llegaron y le pidieron que agitara el árbol para poder
recolectar cerezas. Al amanecer, regresó a casa con estos frutos.
Cada acción de los distintos
personajes representa el pensamiento de tres clases de personas, los militares,
los religiosos (independientemente de la religión, ya que todas condenan el
suicidio), y el hombre civil. Podemos inferir que Kiarostami ve a los soldados
como unos cobardes, ya que aunque tengan el valor de utilizar una pistola, no
pueden afrontar la muerte. Del seminarista observamos que antepone al Corán
sobre cualquier situación, utilizando los mismos sermones de siempre con
apatía. El civil intenta, como los individuos anteriores, convencer al hombre
que no se mate, aunque si esta es su decisión, cumplirá su prometido y no lo
traicionará.
De la anécdota del taxidermista
podemos corroborar que en el apego de un hombre a la vida hay algo más fuerte
que en todas las miserias del mundo. Aquél parlamento hizo que Badii dudara
sobre su intención.
Las cerezas fungen como una
metáfora, ya que en Irán, son un fruto poco común y muy difícil de hallar;
representan el balance entre lo agrio y lo dulce de la vida.
Badii es un hombre que cree que la
vida ya no tiene sentido para él. No son revelados los hechos que lo influyen a
cometer esto, pero entendemos que es alguien que sufre en demasía y tiene algún
problema. Piensa estar seguro del sentido de la existencia.
La cinematografía es bastante sencilla,
sigue al protagonista (Homayon Ershadi) paseando en su Range Rover por las
afueras de la ciudad buscando a una persona. Esto ocasiona que la película sea
lenta, se le debe tener paciencia y disfrutar de cada diálogo. No es recomendada
para cualquier persona.
El final es el equivalente
artístico al test de Rorschach, ya que como es abierto, hace que te proyectes en
este polémico tema, y decidas sobre el destino del personaje. ¿Habrá abandonado
el sabor de las cerezas?
La película se encuentra completa
en YouTube (asimismo, se encuentra en esta entrada) con buena calidad, y subtítulos en español.
Una cinta que si logras apreciar, conservará
un lugar en tu mente.
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