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viernes, 11 de noviembre de 2016

La señora Dalloway como una proyección intrapersonal sobre el desorden emocional de Virginia Woolf

     Culturalmente se ha aceptado la tesis de que el artista plasma en su obra aspectos autobiográficos, semblanzas que abruman su existencia y a manera de redención, los transmite implícitamente al público. Estas representaciones no son suficientes para terminar con los suplicios intrapersonales, y consecuentemente, el suicidio emerge como un subterfugio.
     
     Tal es el caso de Virginia Woolf (1882-1941), una de las principales exponentes del modernismo literario, quien además sentó las bases de la novela contemporánea. Mujer que se vio atormentada por un trastorno de bipolaridad. En su novela La señora Dalloway (1925), Woolf realiza una minuciosa proyección acerca de lo que no se pudo concebir en relación a su destino.
     
      La historia en sentidos prácticos prescinde de una trama exterior a la conciencia de los personajes, utilizando al monólogo interior como un recurso que marca el flujo por el cual se traslada la lectura. El argumento es sencillo y convencional, sin retazos atípicos ni frívolos: sigue a una mujer que organiza una fiesta y a los inconvenientes provocados por dicha planificación.
     
     La narrativa transcurre  en un solo día, en un breve plazo que sintetiza la vida y el porvenir de Clarissa Dalloway. Paralelamente, se encuentra Septimus Warren Smith, un joven que volvió psíquicamente dañado de la guerra. La introspección que se efectúa en estos personajes plasma la vida de Woolf y los eventos, que intermitentemente se presentaron a lo largo de su vida.
     
     Las alusiones autobiográficas en la novela son evidentes al momento de investigar la semblanza biográfica de la autora y las repercusiones que distintos eventos beligerantes contra su persona tuvieron sobre su vida. Asimismo, se justifica la existencia y posterior suicidio de Septimus, así como la personalidad de Clarissa y su refugio inmaterial en su propio talento.
     
     Para realizar una interpretación de la obra, es imperativo conocer los desórdenes emocionales de la autora. El trastorno bipolar II –el cual Woolf compartía con Septimus– se caracteriza por la prolongación de episodios depresivos, mientras que las fases maníacas son moderadas. La introspección presente en la obra de la feminista inglesa funge como un efecto colateral de este trastorno, ya que a través del monólogo interior revela en sus personajes un comunicado trascendente en relación con los procesos creativos y las circunstancias, en cierto punto, exteriores a la lectura: la consciencia del artista.
     
     A continuación se explaya el paralelismo entre Virginia Woolf y Septimus, prosiguiendo con Clarissa, personaje que funge como una probabilidad transversal que la autora pudo aprovechar.
     
     En 1895, con trece años de edad, Woolf es víctima de su primer colapso nervioso, causado por la muerte de su madre. Dos años después presentó otro colapso que no tuvo consecuencias interpersonales. Su tercer –y más dramático– episodio  fue ocasionado por muerte de su padre en 1904, este suceso la conllevó a su primer intento de suicidio, lanzándose por una ventana, de igual forma, escribe en su diario sobre las voces que agobian a diario.
     
      Hasta este punto, Septimus expone en la obra bastantes referencias sobre los sucesos mencionados con anterioridad: al volver trastornado de la Primera Guerra Mundial debido a la muerte de un allegado que conoció en el conflicto bélico; las voces dentro de su cabeza provocan que su percepción se reduzca exclusivamente a su consciencia.
     
      Después de otro intento de suicidio, Woolf es internada en contra de su voluntad en 1915. Posteriormente, en 1936, alcanza un periodo de lucidez, al creerse curada por completo. Escribe: «Me he sentido en conjunto fuerte y animada. ¡Despierto de la muerte –o del no ser– a la vida!»
     
     Esto rememora a los instantes anteriores la muerte de Septimus, los momentos que corresponden a la felicidad pura, al deseo de escapar con Rezia y no ser internado por algún doctor. La manía, en términos psicológicos, se refiere a ese sentimiento extremo de bienestar; por lo tanto, el conjunto formado por este concepto, sumado a las tendencias psicóticas de Septimus y a su depresión, da como resultado el diagnóstico intuitivo de un Trastorno Bipolar II, el mismo que Woolf padecía.
    
     Al inferir que arruinaba la vida de su pareja, Septimus se suicida lanzándose por una ventana. La autora inglesa se acabó con su vida en 1941 en el río Ouse; escribió una carta dirigida hacia su marido Leonard, donde mencionaba que no quería seguir arruinando su vida y que ya no podía soportar a las voces dentro de su cabeza.
      
     Septimus Warren Smith es una minuciosa proyección sobre el trágico destino de su autora; retrata los estragos psicológicos que palidecen a la mente, mientras que todo dentro y fuera del individuo se desmorona lentamente en una espiral autodestructiva.

     En el polo opuesto, se encuentra Clarissa Dalloway: una mujer de la burguesía que tiene remordimientos par no haber aprovechado sus oportunidades en el pasado y que oculta su inseguridad y ausencia de amor propio al organizar fiestas y tomar actitudes pretenciosas ante los integrantes de la alta sociedad inglesa de la época.
     
     Clarissa dejó atrás a su amante Peter Walsh y a su mejor amiga Sally Seton por el superficial propósito de obtener renombre al casarse con Richard Dalloway y establecerse en una gran casa en Londres. Haber abandonado a esas dos individualidades hizo que la señora Dalloway se consumiera en aflicción, y progresivamente, perdiera la confianza en sí misma.
     
     Las figuras que integran el círculo social de la protagonista de la novela poseen diversas opiniones sobre aquella mujer; todas esas ideas son complementarias entre sí, pero sólo en los aspectos negativos de Clarissa: distanciada de su familia, monótona y tendenciosa a la circunspección, lo cual suprime su personalidad.
     
      La señora Dalloway, al enterarse del suicidio de Septimus –personaje con el cual ella nunca estableció contacto– contempla su decisión, hasta el punto de admirarlo. Finalmente, después de un dilema filosófico, decide proseguir con su vida, a pesar de ser infeliz.    
     
     La disgregación interior que Woolf presentó durante su vida empata con la percepción que formuló con Clarissa Dalloway; la autora se refugió de sus martirios al escribir y formar parte de un grupo de connotados intelectuales, mientras que la protagonista de su magnum opus se esconde de la tragedia personal detrás de sus fiestas.
     
      La contraposición conceptual presente entre los dos protagonistas de la novela representa la división mental que afligió a Woolf durante toda su vida; asimismo, el impacto que emocional que conllevó Clarissa al enterarse de la muerte de Septimus refleja los conflictos intrapersonales de la autora.
      
      A grandes rasgos, La señora Dalloway busca transmitir la incertidumbre en niveles sensitivos; todo aquello que carcome lentamente al ser, mientras que éste presencia su desmoronamiento cognitivo paso a paso, hasta llegar a un plano de soledad cósmica, donde todo se reduce a una consciencia completamente aislada de la sociedad.


Bibilografía
Figueroa, G. (2005). Virginia Woolf: enfermedad mental y creatividad artística. Recuperado de: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872005001100015

Royal College of Psychiatrists. (2010). Trastorno bipolar (maníaco depresivo). Recuperado de: http://www.sepsiq.org/file/Royal/TRASTORNO%20BIPOLAR.pdf


Imagen recuperada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:George_Charles_Beresford_-_Virginia_Woolf_in_1902.jpg

viernes, 2 de septiembre de 2016

La insoportable levedad del ser

Milan Kundera es un escritor checo nacido en 1929. Su juventud fue oprimida por la ocupación soviética en la antigua Checoslovaquia y el establecimiento de la ideología socialista –la cual apoyó en un breve lapso de su biografía–. Al haber presenciado las atrocidades soviéticas, utilizó la literatura para retratarlos, e inclusive, satirizarlos.

 Se limitó a escribir únicamente tres libros en su lengua materna (La broma, La vida está en otra parte y El libro de la risa y el olvido), debido a la censura del Partido Comunista. Sus libros fueron prohibidos y emigró a Francia en 1975, donde continuó su labor artística.

En 1984 escribe, originalmente en francés, La insoportable levedad del ser, considerada por muchos la obra maestra de Kundera.

Desde su título, La insoportable levedad del ser anticipa al lector que se adentrará en una novela insólita para la corriente literaria predominante en la segunda mitad del siglo XX, totalmente atípica para quien es ajeno a la filosofía. Se conocerá el significado y la interpretación del título al emprender su lectura.

Pleiades - Max Ernst
La historia sigue la vida los cuestionamientos filosóficos de distintos durante la ocupación soviética en Checoslovaquia. Principalmente a Tomás, un cirujano mujeriego, y su relación con Teresa, una mujer insegura y celosa. Un encuentro casual los une, y a partir de otras circunstancias fortuitas, se crea un vínculo repleto de introspecciones y desdichas

Por otra parte, se encuentran Franz y Sabina, personajes cuya historia forja una subtrama nacida de la turbulenta relación entre Tomás y Teresa.

La historia es narrada por el propio Kundera, omnisciente e imparcial, quien se dirige directamente hacia el lector, y en ocasiones, rompe la estructura lineal de la narrativa para realizar analogías sobre los sucesos ocurridos en su libro, y las posibilidades presentadas a lo largo de su vida que no se realizaron.

Cada oración tiene un significado implícito relacionado directamente con las distintas corrientes del arte y del pensamiento. Cada palabra tiene un valor.

Introspección es el término clave para definir la semblanza de la lectura, ya que en cierto punto, la trama en sí se vuelve irrelevante y los monólogos interiores predominan la obra abarcando los sentimientos y los designios de los personajes. Se ahonda en la mente de los personajes, que inclusive podríamos decir que La insoportable levedad del ser es una novela psicológica.

Desde la primera página, las metáforas y analogías comienzas; introduciendo al texto con el conocido Mito del Eterno Retorno de Nietzsche y la tesis del autor checo sobre las distintas interpretaciones existenciales que éste conlleva.

Se plantean dos conceptos basados en el nihilismo y el existencialismo: la levedad y el peso.

El peso es todo aquello que comprende una vida con auténtico valor. Representa al hombre con responsabilidades, propósitos. Todo aquel que se esfuerza y sigue el orden establecido carga con el peso de su existencia. El ser busca crear su propia esencia para así ponderar su vida.

En contraparte tenemos a la levedad. La levedad, como su nombre lo indica, es una ligera carga del espíritu, que representa al individuo irresponsable, sin preocupaciones, que vive en los excesos y le es absurdo todo tópico que no lo incluya. Los ejemplos de la levedad son personas cuyas vidas no valen la pena.

Durante las distintas etapas representadas en la obra, los protagonistas ejercen como un péndulo en estos extremos filosóficos.

Conforme se desarrolla y se explaya la cuestión de la levedad y el peso, el lector se convierte en un personaje que sigue el flujo determinado por Kundera e inevitablemente toma una postura con la cual se identifica, haciéndole reflexionar sobre el valor de su propia existencia.

Las referencias culturales abundan. Desde políticos como Stalin, Robespierre y Hitler; artistas como Beethoven y Doré; pensadores como Platón y Nietzsche; e historias como la tragedia de Edipo. Todos estos homenajes se utilizan como analogías, y funcionan como una oda a la historia y al arte.

El impacto del contexto social en el cual se desarrolla un individuo y el impacto en éste y sus relaciones intrapersonales, como interpersonales son ejemplificados a partir de una –aparentemente– sencilla historia de amor.

El esteticismo, la muerte y el tiempo siempre están presentes en los siete segmentos del libro. Señalando que son elementos que siempre atormentan al hombre.

La religión es un tema también señalado, dando una sólida postura para argumentar acerca del efecto que produce en el humano. La conclusión es atea y contundente, utilizando alegorías y hechos históricos para permitir al autor presentar sus ideas.

Lo que inició con una historia de amor, terminó con una búsqueda por el valor de la existencia, demostrando que las pequeñas inquietudes conllevan a una reflexión más profunda, en la cual, nos percatamos del absurdo de la existencia.

Después de leer La insoportable levedad del ser, no vuelves a ser el mismo.



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jueves, 18 de agosto de 2016

Las puertas de la percepción - Huxley

Corrían los años cincuenta y muy poco se sabía sobre el efecto de las drogas alucinógenas en la mente humana, cientos de pruebas se llevaban al cabo alrededor con el propósito de averiguar cómo las sustancias alucinógenas alteraban la percepción humana. Aldous Huxley no dudo, he inmediatamente se ofreció como conejillo de indias para un experimento psiquiátrico, el cual consistía en probar una dosis específica de mescalina, el principio activo del peyote, y monitorear su impacto en la conciencia y en la óptica mundana.

Esta experiencia fue utilizada por el mismo Huxley para publicar en 1954 Las puertas de la percepción, donde relata concisa y minuciosamente el efecto que la mescalina tuvo en él.

El título de este ensayo proviene de la siguiente cita del poeta inglés William Blake:

Si las puertas de la percepción quedaran
depuradas, todo se habría de mostrar
al hombre tal cual e infinito

A partir de ese aforismo y las funciones conocidas del cerebro, Huxley elabora un concepto denominado válvula reductora del cerebro, que explica que éste órgano filtra gran parte del conocimiento y las imágenes que se pueden captar a través de los sentidos, nublado el auténtico significado del universo y todo lo que habita en él, con el fin de protegernos de la gran cantidad de información que invadiría al cerebro.

Basándose en su experiencia, el autor argumenta que la mescalina (y otros alucinógenos) trabaja como un elixir que abre las todas puertas de la razón y la percepción. Cuando se está debajo de estos efectos, no presenciamos a los objetos y las circunstancias como lo que son, sino que observamos su significado conceptual, lo que permite conocer todo a fondo.

Doors of Perception - Peikwen Cheng
En este breve texto, también se acuña otra definición, llamada el filtro del ego, cuyo significado es bastante peculiar: cuando alguien se encuentra en un viaje astral, el yo y los demás son ignorados en su totalidad por la razón; lo cual provoca una purificación que permite al individuo comprender su entorno. Uno deja de preocuparse por sí mismo, y comienza a consternarse por el mundo exterior.

Asimismo, también son retratadas las distintas etapas conllevadas con el consumo de estas drogas. Comenzando con algo parecido a la cosmología y concluyendo con el terror, pero se refiere a un horror bastante específico: la impotencia cósmica, el miedo a desintegrarse bajo la presión de una realidad más poderosa de lo que pueden comprender las habilidades cognitivas.

Un pasaje que cabe resaltar es la percepción de unas flores por parte de Huxley:


No contemplaba unas flores ahora dispuestas de modo desusado. Estaba contemplando lo que Adán había contemplado al momento de su creación: el milagro, momento por momento, de la existencia desnuda.

Tennyson alguna vez dijo que si pudiéramos comprender una sola flor, sabríamos quienes somos y qué es el mundo. Esta sentencia complementa a la anterior, ya que hasta en el objeto más insignificante se encuentra el misterio que comprende el universo.

Cuando uno está experimentando los efectos de la psicodelia, la relación espacio-tiempo es irrelevante. Las necesidades básicas como el alimento y el sueño son olvidadas en su totalidad; un espectro de energía se apodera del cuerpo.

Huxley resalta que su nivel intelectual no disminuyó mientras permanecía drogado, sino que lo que parecía importante mientras se está limpio en realidad no tenía significado alguno.

Asimismo, el escritor inglés advierte que depende mucho del usuario el efecto que puede recibir al consumir esta droga; no lo recomienda a personas con tendencias psicóticas, ni a quienes no están conformes con su vida.

Este libro tuvo un gran impacto en la cultura popular, ya que estas sustancias ya no se consumían únicamente para la diversión, sino para la retrospectiva y la creación artística.

Podemos escuchar una infinidad de bandas que componían su música bajo efectos alucinógenos, tal es el caso de Jimi Hendrix, The Beatles, Pink Floyd, y The Doors, agrupación bautizada de dicha manera gracias a la influencia de este libro en la vida de Jim Morrison. Y esta influencia no es exclusiva en el terreno artístico, un caso menos conocido es el de Steve Jobs, quien declaró que era un habitual consumidor de LSD.

Aunque estas drogas como la mescalina y el LSD parezcan perfectas e inofensivas, no lo son. Basta con ver los múltiples casos de artistas que han muerto o han sido dañados gravemente por su consumo. Podemos mencionar a Sid Barrett, fundador de Pink Floy, quien perdió la lucidez ya que su adicción a las drogas agravó su desequilibrado estado mental. También se puede hablar de Hendrix, el guitarrista más prodigioso de la historia, encontrado muerto a los veintisiete años debido a una sobredosis.

Huxley concluye el ensayo comentando que cuando el efecto de la mescalina ha concluido, el hombre que regresa de esta experiencia no es el mismo, será más instruido y menos engreído. Asimismo, está mejor armado para comprender la relación de las palabras con las cosas y el racionamiento sistemático, el cual siempre intenta encontrar una respuesta al gran misterio.



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domingo, 14 de agosto de 2016

El gran Gatsby - Fitzgerald

Se dice que los grandes artistas y genios de antaño no fueron reconocidos en su época, que tuvo que llegar la muerte a promocionar su obra. Hay una infinidad de casos como prueba de ello, podemos pensar en Nikola Tesla, un hombre fundamental en la historia de la ciencia, y llegar hasta Van Gogh, artista que reformó el expresionismo; pero en este caso, un hombre de letras que murió creyendo que su obra fue un fracaso será el sujeto a tratar.

Francis Scott Fitzgerald nació en Minnesota, Estados Unidos, en 1896. A pesar de su posición económico y de codearse con intelectuales como T.S Eliot y Ernest Hemingway y vivir en el enigmático París de los años veinte, su vida no fue tan brillante como parecía. Sufría de alcoholismo, provocando ataques neuróticos a su esposa Zelda, mujer que buscaba abrirse un lugar en el panorama contemporáneo. Finalmente, murió en 1940 de un infarto agudo de miocardio.

El gran Gatsby es acaso su mejor trabajo, ya que es uno de los pilares de la narrativa estadounidense contemporánea, influenciando libros como El guardián entre el centeno, El club de la pelea, entre otros. Todo reconocimiento fue póstumo, ya que en su publicación en 1925 fue un rotundo fracaso comercial y no obtuvo comentarios positivos por parte de la crítica, podría decirse que el tiempo revindicó esta lectura y la convirtió en un clásico norteamericano.

La novela más icónica de la llamada Generación Perdida toma lugar en Long Island en el verano de 1922, narrando desde la perspectiva de Nick Carraway la misteriosa vida de su vecino multimillonario, Jay Gatsby, y su aspiración a recuperar un viejo amor.

La lectura retrata con minuciosidad la vida de la alta sociedad y sus excesos, asimismo la evolución del jazz y el contrabando de alcohol. Con esta magistral ambientación, Fitzgerald da pie a la historia con una trama sencilla pero bien ejecutada.

Nick, un graduado de Yale, llega a Nueva York en busca de oportunidades. Se muda al lado de una gran mansión donde realizan majestuosas fiestas recurrentemente. Un día recibe una invitación para acudir a una de aquellas fiestas de las que todo el mundo habla. Es digno de aclarar que Nick es la única persona que ha sido invitado personalmente, ya que estos eventos son abiertos para quien desee acudir. La espera termina y conoce al mítico Gatsby, con quien entabla una estrecha amistad.

Gatsby a pesar de no ser el narrador, es el personaje principal de la obra, el cual es protagonista en todas las situaciones relevantes. Conoció a una mujer llamada Daisy, de quien se enamoró, hasta que tuvieron que separarse abruptamente, ya que Gatsby tuvo que presentar sus servicios en la Primera Guerra Mundial.

Al volver condecorado del conflicto armado, e inexplicablemente millonario, compra una gran mansión en frente de la casa de su antigua amada, y organiza sus fiestas con propósito de que algún día ella acuda a una de ellas.

Gracias al narrador, Gatsby se reencuentra con Daisy, aunque ella está casada con Tom Buchanan, personaje el cual podemos considerar el principal antagonista.

Conforme transcurre la historia, conocemos más acerca de Gatsby por medio de sus conversaciones con Nick. Observamos que las celebridades también tienen problemas, independientemente de sus beneficios materiales.

Gatsby es un personaje que ofrece múltiples interpretaciones, lo podríamos presenciar como alguien romántico, quien busca recuperar el amor de su vida, Daisy. Pero sin lugar a dudas, simboliza la decadencia, un hombre que aparentemente lo tiene todo pero no al lograr lo que desea un sentimiento de vacío se apodera de él, consumando sus logros poco a poco. Gatsby es el ejemplo del sueño americano consumado, pero también es una gran metáfora demuestra proféticamente la caída de las ilusiones del ciudadano estadounidense en el Crac del 29.

Nick, el único allegado de Gatsby, observa de cerca su evolución y lo conoce a fondo, siendo empático con su silencioso sufrimiento. Sin esta amistad se presencia que aunque estemos rodeados de muchas personas, podemos sentirnos solos e inclusive incomprendidos.

Gran analogía del idealismo que retrata toda una época y crea uno de los romances más memorables de la literatura del siglo XX. 

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domingo, 31 de julio de 2016

Conversación en La Catedral - Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa es un escritor peruano nacido en Arequipa en 1936. Con novelas como La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral, la obra comentada en esta reseña; ganó prestigio internacional, y finalmente en el año 2010 fue acreedor del Nobel de Literatura.
Conversación en La Catedral fue publicada en 1969 y utiliza como excusa un fortuito rencuentro entre dos personajes clave, Zavalita y el Zambo Ambrosio, para plantear un complejo argumento que relata la vida en los distintos status sociales durante el «ochenio» dictatorial del general Manuel Odría (1948-1956), y el distinto impacto generado por opresión en cada individuo.

A pesar de morar en los linderos de una novela histórica, no guarda relación alguna con la realidad y no se enfoca en los hechos que presenciaron el ascenso y la caída de este dictador; sino que utiliza a Odría para representar, de una manera un tanto general, a las distintas dictaduras y malos gobiernos que ha enfrentado América Latina a lo largo de la historia. No es necesario tener conocimiento alguno sobre la historia de Perú para entender o disfrutar esta novela.

Más de setecientas páginas para presentar trama estructurada con múltiples diálogos empleados en distintas líneas temporales por personajes que no mantienen una relación directa entre sí. Estas voces finalmente se entrelazan para relatar las sórdidas situaciones que encara cada figura a lo largo de su vida. Los saltos temporales y el transcurso no-lineal de la narrativa es un recurso empleado por otros reconocidos novelistas como Faulkner y Pynchon. A pesar de enriquecer la obra, esto vuelve a la lectura un tanto densa, e inclusive confusa si no se lee con la atención requerida.

El autor señaló que si pudiera rescatar  del fuego una sola de sus obras, sería esta. No está para nada equivocado, ya que en este trabajo abarca fenómenos sociales y sus repercusiones en el ser humano; demuestra que sin importar tu clase social ni tu nivel intelectual puedes tener una vida infeliz repleta de tragedias.

Santiago «Zavalita», un hombre de mediana edad, introduce la lectura con un cuestionamiento que parafrasearé: « ¿en qué momento se arruinó el Perú? ». Después de preguntárselo, se topa a Ambrosio, quien solía ser el chofer de su padre, descubre que ahora se gana la vida en una perrera con un sueldo miserable. Deciden ir a conversar a un bar de mala muerte, La Catedral, ahí mismo indagan sobre lo que ha vida del otro después de tantos años y comienzan una serie de flashbacks para adentrarnos en la tensa biografía de cada individuo presentado en el libro a partir de Santiago y Ambrosio.

Conforme avanza el libro, la pregunta planteada con anterioridad se transforma en una interrogación mucho más profunda « ¿en qué momento me arruiné yo? ». Así, el autor demuestra cómo el frívolo mecanismo de las circunstancias desfavorables y las prematuras decisiones pueden alterar el rumbo de una vida.

Después de la estructura, lo mejor del libro son los arcos argumentales de los personajes. Presenciamos la evolución de cada uno de ellos a través de los años y éstos nos demuestran la decadencia humana y a la degradación social generada por los maquiavélicos fines políticos.

Observamos la pobreza, recorremos por la burocracia, pasamos por la clase media y atravesamos las condiciones más miserables del ser humano para observar desde distinta óptica la naturaleza del humano bajo los estados de la presión social y las llagas que ésta genera en la psicología del hombre.

Conversación en La Catedral es un libro como pocos; abarca una infinidad de temas y, a pesar de estar ambientada en Perú, es una novela transnacional cuyo argumento puede encajar en cualquier nación.

Aunque cuente con una gran extensión y una narrativa compleja, es una lectura que vale la pena y que no deja indiferente a nadie. Eso sí, no es para lectores neófitos; si se quiere leer a Vargas Llosa, recomiendo que se comience por La ciudad y los perros, su primera novela, un libro más corto y menos denso que al igual de ésta, define bien a sus personajes y posee con una estructura magistral.

Una de mis novelas favoritas. Indispensable para comprender al Boom Latinoamericano.  


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jueves, 21 de julio de 2016

Meridiano de sangre - Cormac McCarthy

Cormac McCarthy nació en Rhode Island, Estados Unidos en 1933. Su vida está envuelta en un halo de misterios: no concede entrevistas, se rumorea que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en su juventud fue un mendigo. Hoy en día es considerado como uno de los escritores más importantes de la literatura contemporánea, pero no solo de Estado Unidos, sino del mundo entero. El día de hoy escribo sobre su magnum opus: Meridiano de sangre. Una novela que sólo puedo definir con una palabra: sublime.

Blood Meridian (or the evening redness in the west) fue publicado en 1985 y sigue la historia de El Chico, un niño de catorce años cuyo padre es alcohólico y su madre ha muerto recientemente. Debido a estas circunstancias, nuestro personaje huye de su casa y emprende una travesía sin destino; hasta que cinco años después es reclutado por la pandilla de Glanton, un grupo de mercenarios –antiguos militantes de la guerra entre México y EEUU– contratados por el gobierno chihuahuense para masacrar indígenas y escalpar el cuero cabelludo de éstos, para llevarlos al gobernador Ángel Trias y recibir su paga.

Una novela que utiliza un suceso histórico como herramienta para retratar la violencia y la maldad humana. La pandilla de John Glanton existió en realidad, y su misión fue la mencionada en la breve sinopsis de arriba. Fueron contratados en 1849, y para ganar dinero con mayor facilidad asesinaban a tribus pacíficas y ciudadanos mexicanos. Posteriormente el Estado le puso precio a su cabeza (en la novela, ocho mil pesos). Junto a su pandilla tuvo que huir a Sonora, y después se desplazaron a lo que ahora es Arizona.

Gran parte del libro (por no decir que su totalidad) está repleto de sangre y masacres que se presentan en brevedad: apenas en la segunda página El Chico recibe un disparo en la espalda, justo debajo del corazón. Conforme pasan las páginas, sucesos más estremecedores son presenciados por este personaje. Cada capítulo se vuelve más oscuro, incluyendo masacres múltiples, decapitaciones y violentos asesinatos; hasta llegar al perturbador final. El título de Meridano de sangre se lo tiene bien merecido.

El Chico tiene un gran arco argumental, con una evolución bastante prometedora. A pesar de ser un antihéroe y convertirse en un criminal, no pierde su bondad ni su solidaridad. Pero es en realidad un falso protagonista, ya que a pesar de su relevancia en la lectura, hay otro personaje que podríamos definirlo como la novela en sí: el juez Holden.

El juez Holden es el líder espiritual de la pandilla de Glanton y el verdadero personaje principal del libro. Es un hombre calvo y gigantesco. Nunca duerme, mutila niños por gusto, y colecciona aves muertas. Este personaje es maldad pura, no sigue los ideales de nadie y su falta de empatía lo hace terrorífico. Sus parlamentos presentan una filosofía que contempla a la guerra como máxima deidad, aquí un par de diálogos del capítulo XVII como muestra de ello: 

War is the truest form of divination. It is the testing of one’s will and the will of another within that larger will which because it binds them is therefore forced to select. War is the ultimate game because war is at last a forcing of the unity of existence. War is god .

Explícitamente menciona que la guerra es dios. Este es tan solo un fragmento del gran diálogo de este trascendente capítulo, que funge como un medio para descubrir la personalidad de este escabroso villano, un individuo que no responde a ninguna moral y no cree en ningún principio ético. Sin duda alguna, el personaje más malévolo que he conocido por medio de la literatura.

Además del juez, otro de los puntos más impresionantes de esta distorsión de novela histórica es el paisaje. McCarthy utiliza un léxico complejo y oraciones bastante largas con pocas comas para relatar con exactitud el desierto y la frontera entre Estados Unidos y México en 1849. Un logro estético, ya que transforma en belleza locaciones bastante bizarras (en el sentido anglosajón de la palabra).

La pluma del nacido en Rhode Island no se limita a la descripción del ambiente, va más allá y redacta magistralmente prácticamente todo lo que ocurre, hasta el punto de parecer poesía en prosa. Cabe mencionar que el autor no utiliza guiones para los diálogos, pero esto no causa confusión, ya que cada personaje es desarrollado tan meticulosamente que inmediatamente sabes quién está hablando.

El tercer punto a destacar (a pesar de que esto se lea sádico) es la violencia, la sangre. Un punto de vista totalmente diferente para manejar este tema que siempre ha acompañado a la humanidad, mostrando sus atrocidades mientras se le alaba.

Una vez que se ha emprendido la lectura, nos cuestionamos en qué género en específico puede encajar. No es una novela histórica, ya que los sucesos retratados no rigen el eje central del libro. Creo que la etiqueta más aproximada sería la de western, pero ese término se queda corto y más allá de él podríamos catalogar esta novela como un western neo-bíblico con semejanzas estéticas a La Ilíada de Homero.

La mejor novela de McCarthy, por mucho. Ni La carretera (novela que lo hizo acreedor del Pulitzer en el 2007), ni No Country For Old Men (que fue adaptada cinematográfica por los hermanos Coen y recibió cuatro Premios Oscar, entre ellos el de mejor película) están a la altura de esta epopeya sanguinaria.

No es la novela ideal para adentrarse en la obra de McCarthy, – es recomendable comenzar con los dos textos mencionados en el párrafo anterior– sin embargo, es un libro que en algún punto de tu vida debes leer.



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lunes, 18 de julio de 2016

Yo, robot - Isaac Asimov

Isaac Asimov fue un prodigio. Además de ser doctor en filosofía y un gran conocedor de la química, fue uno de los autores más prolíficos de la historia al haber escrito alrededor de 140 libros durante los 72 años de su vida. La mayoría de su obra consiste novelas y antologías de ciencia ficción, género del cual se le considera principal exponente, aunque no se enfrascó en ese tema y asimismo publicó múltiples ensayos de divulgación científica e historia universal. Sus obras más célebres son la trilogía de La fundación, Cien preguntas básicas sobre la ciencia; y Yo, Robot, libro del cual discutiremos en esta reseña.

Yo, Robot es una antología de relatos utópicos publicada en 1950. Como el título lo indica, el tema abordado es el cuestionamiento del lugar de los robots en una sociedad cada día más modernizada y su posición respecto a los humanos. Plantea principalmente tres cuestionamientos respecto a este gran avance de la ciencia: ¿existe un límite racional en los robots?, ¿es posible que el ser humano pierda el control sobre su producto creado?, y la más importante de todas: ¿Llegará algún día la máquina a sustituir al hombre?


Al comienzo nos son presentadas una especie de reglas las denominadas por Asimov como Las tres leyes de la robótica, estas normas fungen como un compendio imprescindible de moral aplicable a los robots inteligentes.

Los nueve relatos  que componen el libro están enlazados por un hilo argumental que muestra las paradojas y posibles defectos de estas leyes, siguiendo los conflictos que enfrentan los distintos personajes que trabajan para la U.S ROBOTS, la principal industria proveedora de esta maquinaria en el mundo. La protagonista de varias de estas historias es Susan Calvin, una especialista en el campo presentado como robopsicología: ciencia que estudia los procesos mentales de los seres artificiales.

Conforme avanza la lectura, observamos los distintos avances en la robótica. Comenzando con Robbie, un robot que no tiene voz, y concluyendo en Stephen Byreley; un robot con una gran capacidad racional, y un alto cargo en el gobierno.

Cada historia tiene una longitud aproximada de treinta páginas y plantea ejercicios intelectuales que indagan sobre el lugar del hombre moderno en el mundo de la tecnología.

Al concluir con estas divertidas y digeribles historias, se invita a una exhaustiva reflexión sobre la misma condición humana.

Más que responder a las preguntas presentadas con anterioridad, la duda se convierte más profunda y nacen nuevos pensamientos inquietantes, estos se complementan con los grandes avances de la ciencia en los últimos años; y no solo en el campo de la robótica, sino también en las travesías espaciales, como en la sonda Juno enviada a Júpiter por la NASA para estudiar los detalles de su órbita polar, y las recientes exploraciones tecnológicas en Marte que dieron como resultado las pruebas de agua en este planeta.

Los viajes interestelares también son planteados en varios de los relatos de esta obra, una prueba de la gran visión utópica del escritor norteamericano de origen ruso. Cabe mencionar que el libro fue escrito diecinueve años antes de la llegada del hombre a la luna.

Un libro sumamente recomendado, una lectura ligera, ideal para comenzar con la extensa obra de Isaac Asimov, y reflexionar.



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sábado, 25 de junio de 2016

Rebelión en la granja - Orwell

Un día como hoy, pero de 1903, nació el escritor y periodista británico George Orwell. En conmemoración de su natalicio, el día de hoy presentaré un pequeño análisis, libre de spoilers, de uno de sus trabajos más reconocidos y emblemáticos: Animal Farm. Antes de esto, debemos conocer un poco de su vida e ideales políticos, con el propósito de entender en su totalidad lo que Orwell quiso transmitir con su obra.


Su verdadero nombre era Eric Arthur Blair, nació en Motihari, una pequeña localidad India situada en la frontera con Nepal, y tan sólo un año después, se mudó junto a su madre y su hermana a Inglaterra. En 1922, después de haber terminado sus estudios en el Colegio Eton, se enlistó a la Policía Imperial India en Birmania, con el motivo de conseguir dinero y continuar con sus estudios. Tras cinco años en el cuerpo policía, desarrolla un odio hacia el imperialismo (demostrado en la totalidad de su obra), y vuelve a Inglaterra. Posteriormente vivió en la indigencia, hasta que consiguió un trabajo como profesor y se dedicó a escribir.

Orwell combatió en la Guerra Civil Española, para el Partido Laborista Independiente, con el objetivo de «matar fascistas porque alguien debe hacerlo»¹. Esta fue la experiencia más significativa de su vida, ya que lo ayudó a comprender los medios políticos y el futuro de una sociedad opresora. Comprobó que el fascismo y el comunismo son sólo etiquetas para camuflar una dictadura.

El conjunto de estas vivencias se convirtieron en fuertes influencias en su pensamiento, que fue trasladado a sus libros. 1984 (1949) es su libro más popular junto a Rebelión en la Granja. En ambos se critica totalitarismo y ejemplifican los actos del régimen nazi y el soviético.

Murió de tuberculosis en 1950.

George Orwell
Rebelión en la Granja fue publicada tras grandes luchas contra la censura, en 1945. Una alegoría que retrata el trágico destino de la Revolución Rusa, y expone las crueldades de la Unión Soviética bajo el poder de Stalin; pero esta novela corta, con menos de 150 páginas, es mucho más profunda y se convierte en una analogía sobre la política contemporánea. Independientemente de tu país y su forma de gobierno, es imposible que al leer este libro no te sientas identificado con los tratos que reciben los personajes, y las absurdas leyes de sus superiores.

Los animales de la Granja Manor, motivados por un discurso del viejo Cerdo Mayor, se rebelan ante el propietario de ésta, el señor Jones, y crean sus justas reglas para que todos, sin excepción alguna, gocen de los mismos derechos. Los animales, al comienzo, simbolizan a la clase obrera durante la Revolución Rusa, y el señor Jones representa al zar Nicolás II; a la vez, podemos inferir que el viejo Cerdo Mayor es una mezcla de Karl Marx (por sus ideales) y Vladimir Lenin (por comenzar con el movimiento), he aquí un fragmento de su discurso:

«Solo el hombre consume sin producir. No da leche, ni pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado y su velocidad es tan pobre que no le permite atrapar conejos por sí solo. Y a pesar de esto, como dueño y señor de todos los animales los hace trabajar, proveyéndoles el mezquino y mínimo elemento necesario para mantenerlos, guardándose la parte más jugosa para él. Con nuestro esfuerzo se labora la tierra, con nuestro estiércol se abona y enriquece para dar mejores frutos y, sin embargo, no encontrarán uno solo de nosotros dueño de algo que no sea su pobre pellejo. Ustedes, vacas, que están aquí, ¿cuántos miles de litros de leche les han extraído este último año? ¿Y qué destino tuvo esa leche que debió servir para criar terneros robustos y sanos? Hasta la última gota ha ido a parar al estómago de nuestros enemigos. Y ustedes, gallinas, ¿cuántos han puesto este año y cuántos pollitos han sido incubados de esos huevos? El grueso y voluminoso resto ha ido al mercado produciendo dinero para Jones y su gente. Y tú, Clover, ¿dónde están esos cuatro potrillos que has engendrado, que debieron ser sostén y alegría de tu vejez? Todos fueron vendidos al año; no los volverás a ver. La mísera recompensa que recibiste por esas cuatro criaturas, además de todo tu duro trabajo en el campo, fueron tus escuálidas raciones y un miserable pesebre.» (P.23)
 Aquí, se critican los pocos beneficios que la clase trabajadora obtenía de sus grandes esfuerzos, mientras que los burgueses y gobernantes se apoderaban de todo. Se reclama un cambio en el poder, inicia una rebelión en la granja. Si damos un enfoque actual a este discurso, podríamos interpretarlo como una queja hacia los bajos salarios a comparación de la larga jornada laboral en México y demás países latinoamericanos.


 Canción de Lennon relacionada con el tema

Después del exitoso golpe de estado, los cerdos Snowball y Napoleón toman el poder y establecen una serie de siete «mandamientos», con los cuales los animales deben cumplir para vivir en igualdad, sin distinciones entre un animal y otro; esta es la esencia del comunismo: terminar con las clases sociales y abastecerse de bienes nacionales (en el caso libro, con los alimentos producidos por los propios animales).

Adaptación animada de 1954
Snowball, por contar con una ideología diferente a la de Napoleón, es exiliado de la granja y amenazado a muerte. Posteriormente, todos los problemas surgidos en la Unión Soviética (la Granja Manor), ya sean circunstanciales o realmente serios, son atribuidos a este personaje para así generar odio en los habitantes e identificar a un individuo como un enemigo nacional. Debido principalmente a este pasaje, sabemos que Snowball es Trotsky y que Napoleón es Stalin, más adelante esto es corroborado.

Más adelante comienza lo relevante de la trama, lo que convierte a esta breve novela en una sátira sobre la política: la corrupción que surge tras la adquisición del poder. Napoleón se vuelve más exigente e injusto con sus ciudadanos, y la nueva sociedad formada tras el derrocamiento del señor Jones se convierte en una dictadura. Los mandamientos anteriormente mencionados se van modificando para así favorecer a los cerdos (la burguesía), y perjudicar a los demás. En este punto se presenta una óptica atemporal, en la cual se critica a todos los gobiernos habidos y por haber, así mismo, se resalta que la corrupción y la desigualdad son leyes inalterables de la vida política.

La manipulación de cifras y  medios de comunicación está presente, los cerdos dan noticias optimistas sobre los progresos de la granja y mencionan recompensas que recibirán los animales gracias a esto, sin embargo, esto es algo que no se observa y es utilizado como una cortina para engañar al pueblo y hacerlos creer que todo marcha a la perfección. Algo que no es novedoso en el mundo político.

Los mandamientos
Todos los animales, además de los mencionados anteriormente, representan a alguna personalidad histórica o sector social, he aquí algunas de ellas:


·        Squealer: Viacheslav Mólotov (partidario de Stalin) / periódico Pravda.

·         Bóxer: el proletario.

·         Las ovejas y las aves: el campesinado, la masa que sigue al líder.

·         Moses: la iglesia ortodoxa.

·         Benjamín: la clase intelectual.

·         Los perros: la policía secreta de Stalin, la NKVD.

·         Señor Frederick: Adolf Hitler.

·         Mollie: la clase noble zarista.


El final es estremecedor. Algo imposible de anticipar, que invita a reflexionar acerca de la sociedad y los progresos de ésta.

A pesar de contar con tanta profundidad intelectual, y un tanto filosófica, es un libro muy digerible que no presenta dificultades de comprensión. Recomendado para público de cualquier edad, sin importar tu nivel de conocimiento acerca de la Unión Soviética o la Revolución Rusa.


Referencias


1:www.abc.es/archivo/20130625/abci-george-orwell-guerra-civil-201306241730.html

2: Orwell George, 1984, Debolsillo, pp. 331-332 (epílogo de Thomas Pynchon con la biografía de Orwell).

3: Orwell George, Rebelión en la granja, ed. Nuevo Talento, México, 2014, 124 páginas (mi edición).


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domingo, 19 de junio de 2016

La naranja mecánica

En 1962, Anthony Burgess publicó en Londres La naranja mecánica,  novela mundialmente conocida gracias a la adaptación de Stanley Kubrick (1971). La historia comienza en el bar lácteo Korova y gira alrededor de Alex y a sus tres amigos. Los cuatro jóvenes recurren a la ultraviolencia aterrorizando a la población con robos y peleas.


Nuestro narrador, Alex, es un chico de quince años amante del arte, la música instrumental clásica (en especial Beethoven) y a la violencia. Un personaje complejo, el cual habla en un dialecto bastante particular: el Nadsat, una mezcla de ruso y modismos británicos. El líder de la banda de drugos (amigos) conformada por Peter, Georgie y Dim (Lerdo), los cuales, a consecuencia de su mal carácter, lo traicionan y hacen que termine en la staja (cárcel); y no, esto no es ningún spoiler, ocurre al inicio del libro. Ahí, Alex, es seleccionado para ser el primer humano reformado por la técnica de Ludovico, la cual elimina la maldad dentro de cualquier individuo por medio de tortura visual y auditiva.

Una distopía, que ya podría considerarse como un clásico, se tratan tópicos como el libre albedrío, la inseguridad, la libertad, los medios políticos, las variantes del lenguaje, los tratamientos psicológicos de antaño, la modernización social y sus defectos. Estos son representados por el autor utilizando figuras retóricas como la metáfora y la ejemplificación.


La técnica de Ludovico ejemplifica explícitamente el condicionamiento pavloviano (o clásico), el cual consiste en parear un estímulo incondicionado (una droga que causa malestar) con un estímulo condicionado (imágenes, música, etc.) con el propósito de que a través  de la repetición de dicho pareo, el individuo termine respondiendo negativamente o con malestares, a las imágenes visualizadas. En la novela de Burgess, se critica a éste y otros tratamientos terapéuticos de la época, debido al daño físico y psicológico que causan a los seres humanos.


El tema más importante tanto del libro como del filme, ya que es la esencia de la novela, y quizás de la vida misma: la capacidad de elegir. Los humanos, por definición, son libres de elegir sobre cualquier cosa; esta capacidad que fue removida de nuestro narrador, y teóricamente lo convirtió en una máquina, algo que actúa bajo lo condicionado. Esto puede verse como una interpretación del polisémico título: algo tan natural como una naranja es modificado para que trabaje como una máquina, y pierde sus características más notables, al igual que Alex.

La técnica de Ludovico

El libro está lleno de simbolismos y detalles que deben comprenderse para así comprender el mensaje que éste quiere transmitir. Un ejemplo es el nombre de nuestro protagonista. Alex, en latín (a lex), significa fuera de la ley, mientras que Alexander en griego significa defensor de la humanidad. Pero, ¿cómo Alexander DeLarge puede ser considerado como un defensor? En su caso, el lucha por los derechos de la humanidad.

Veintiuno, el número total de capítulos en el libro, en palabras del autor es el número que representa la madurez humana, puesto que al cumplir veintiún años obtienes el derecho de votar y ser responsable de tu propia vida. Este último capítulo fue eliminado en la primera edición norteamericana, el cual cambia rotundamente lo que intenta transmitir Burgess y da pie a múltiples malinterpretaciones.


Kubrick leyó la edición norteamericana con veinte capítulos para llevar a cabo su adaptación, lo cual provocó un enorme disgusto en Burguess, al punto de desear nunca haber escrito el libro. La película es excelente en aspectos cinematográficos, una gran interpretación de Malcolm McDowell, una gran fotografía, y por supuesto, un excelente soundtrack. Con dos millones de presupuesto, logró obtener una estética increíble, y un gran montaje.  Impactante visualmente, y con un lenguaje sin restricción alguna (se utiliza poco el Nadsat) se consolidó como una de las grandes cintas de la historia. El tan polémico final deja un sentimiento de ausencia en aquel que leyó el libro, sientes que falta algo, que no puede terminar así.



Al realizar la lectura, se comprende la idea de Marx de que nada es totalmente bueno ni malo, es la clase dominante quien decide qué es correcto y qué no lo es.

La música, en representación del arte y demás placeres humanos, juega un papel importante en la historia. Alex escucha a Mozart, Back, Skadelig, y admira extremadamente a Beethoven, una vez que ya no puede disfrutar la música piensa en el suicidio y contempla un gran vacío en sí mismo. Si suprimes lo que hace feliz al hombre, éste tendrá tiempo de apreciar los horrores de la sociedad, y comprenderá el absurdo. Esto es lo que le ocurre a nuestro protagonista.

La prosa de Burgess relata crudamente los actos ultraviolentos de los personajes, y sin embargo, nos hace sentir simpatía por ellos.

El Nadsat, claramente representa el lenguaje coloquial y cómo este acaba con el vocabulario al introducir conceptos extraños y poco estéticos. El libro cuenta con un glosario que define este peculiar léxico. Como dato curioso, David Bowie en su último disco (Blackstar), compuso Girl Loves Me en este lenguaje repleto de referencias a esta obra.




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