Loving Vincent es una película polaca
estrenada este año que relata la vida de Vincent van Gogh, y se centra en los
últimos años del trágico artista neerlandés. La particularidad del filme es que
para su creación se realizaron alrededor de 65,000 fotogramas pintados al óleo
por más de cien artistas.
El
largometraje dirigido por Hugh Welchman y Dorota Kobiela retrata la figura de van
Gogh a partir de testimonios de los personajes que estuvieron alrededor del
pintor el último año de su vida. De esta manera, construyen una biografía oral acerca de una figura polarizante, aludiendo a
la narrativa de Citizen Kane (1941).
La historia
se desarrolla en 1891, un año después del suicidio de van Gogh. Armand Roulin (a
quien da voz Douglas Booth) recibe el encargo por parte de su padre Joseph, el
antiguo cartero personal de Vincent, de entregar a Theo van Gogh la última
carta escrita por el pintor post-impresionista. Tras visitar París y enterarse
de que Theo ha muerto debido a la sífilis, Armand visita Auvers-sur-Oise, la
comuna donde falleció Vincent, para buscar a algún receptor digno de la carta.
Conforme
avanza la trama, Armand se relaciona con diversos individuos allegados de van
Gogh y su perspectiva acerca del artista, y de los demás personajes de la
historia, se modifica mientras escucha los relatos de los oriundos de
Auvers-sur-Oise.
El hilo
argumental cuenta con dos líneas temporales claramente definidas: el presente, teñido
completamente a color, con Armand Roulin buscando a quién entregarle la carta;
y el pasado, filmado en blanco y negro, que retrata la vida de van Gogh.
A pesar de
retratar la arquetípica vida de uno de los artistas más importantes dentro de
la cultura occidental, LovingVincent no cae en clichés típicos del
género biográfico. Por otra parte, presenta una narración imparcial e inclusive
da pie a distintas teorías sobre temas que siguen en discusión en la
actualidad, tales como el hipotético homicidio culposo de van Gogh por parte de
un amigo suyo y la pérdida de su oreja.
Los
impresionantes elementos técnicos de la película son infalibles, y en conjunto
con la fluidez de la narrativa y los diálogos, la cinta provee un halo de
familiaridad al espectador. Sin duda, se trata de una producción atemporal que
destaca sobre el montón de películas efímeras que se han estrenado esta década.
Loving Vincent es un experimento
audiovisual sin precedentes que tras siete años de producción culminó como una
obra de arte y como una de las mejores películas de este año.
Habitualmente, las corrientes artísticas tienden a seguir la vanguardia
predominante de la época en la cual la obra ha sido concebida. Esto provoca que
haya considerables semejanzas entre los elementos presentes de dicho trabajo;
no obstante, el resultado, junto con la influencia de sus antecesores y un gran
compromiso por parte de los involucrados, puede ser mirífico. Tal es el caso de
La La Land (2016), musical dirigido
por Damien Chazelle y protagonizado por Emma Stone y Ryan Gosling.
La historia sigue a Mia y Sebastian, personajes cuyos encuentros plenamente
circunstanciales logran forjar una relación un tanto similar a la de Woody
Allen y Diane Keaton en Annie Hall (1976).
El idealizado romance de los protagonistas se ve turbado por los objetivos de
cada uno de ellos; Mia, una aspirante a actriz, y Sebastian, un músico que
anhela abrir su propio bar de jazz. Si bien, lo básico de la trama ha sido
visto en múltiples películas, lo esencial de la historia se basa en las
decisiones de los personajes y el vínculo de éstas con sus sentimientos; esto
efectúa una peculiar atracción hacia la película.
Todo lo relativo a los aspectos técnicos consigue crear una armonía
visual, que en conjunto con la dirección de Chazelle, transmiten un aliento de
nostalgia hacia la juventud perdida y la vida que poco a poco se desvanece sin
que hayamos cumplido nuestros sueños por completo. La fotografía agrega vivacidad
a la narrativa visual al utilizar una amplia gama de colores en cada una de las
secuencias. La música se congrega con las escenas enriqueciendo el panorama, y
las canciones son utilizadas meticulosamente, sin llegar a abusar de este recurso.
Las emotivas interpretaciones de Stone y Gosling mantienen el ritmo de
la trama, manejando con prudencia el arco argumental de los personajes y
demostrando su personalidad sin recurrir a clichés cinematográficos. La química
entre los protagonistas es evidente y genera simpatía hacia ellos, causando que
en momentos de dualidad, el espectador mantenga opiniones subjetivas conforme a
las acciones de Mia y Sebastian.
La La Land es la redención de
Hollywood, y quizás, la revitalización de los musicales; exhibe que aún es
posible realizar cine comercial de calidad y llevarlo a las grandes audiencias.
Asimismo, presenta añoranza hacia lo común y tradicional en una sociedad de transformaciones
radicales.
Este 2016 se cumplieron cuarenta
años del estreno de la ópera prima de
Martin Scorsese, Taxi Driver. Una película
independiente, que contó con menos de dos millones de dólares de presupuesto,
catapultó la carrera de Jodie Foster y del propio Scorsese; ganando la Palma de
Oro y recibiendo cuatro nominaciones a los Premios Oscar, este largometraje es
considerado un clásico del cine.
Robert De Niro personifica a Travis
Bickle, un veterano de guerra mentalmente inestable que sufre de insomnio y
conduce un taxi en el turno nocturno, trabajando de diez a doce horas diarias.
Su taxi recorre toda la ciudad, desde los barrios marginados de Nueva York,
como Bronx y Harlem, hasta las grandes urbes sociales.
Travis se enamora de Betsy (Cybill
Shepherd), una empleada de la propaganda del candidato presidencial Palentine.
Su relación no prospera debido a la extravagante conducta del protagonista.
Después de este suceso, Travis
concluye que ella es como todos los demás, fría y distante. Sus años en la
soledad lo hacen reflexionar, hasta que infiere que él es el hombre solitario
de Dios.
Travis observa durante sus largos
trayectos la decadencia de la sociedad y la «escoria» que la habita. La
violencia, la corrupción y el crimen son retratados con una singularidad única
que convierten al espectador en un personaje que, inevitablemente, no puede
tomar acción para resolver estas problemáticas.
Una noche, una prostituta menor de
edad (Jodie Foster) intenta escapar de su proxeneta subiendo al taxi de Travis,
sin embargo, es retenida en el intento. Este susceso hace sentir al personaje
de Robert De Niro moralmente responsable, y ahora intentará protegerla.
Finalmente, cansado de las
problemáticas sociales relacionadas con el crimen, decide formar parte de la
acción.
Un retrato nihilista sobre la soledad
y la disgregación de la comunidad, repleto de simbolismo y metáforas en los
diálogos que enriquecen el significado implícito de la trama.
Una de las mejores actuaciones de
Robert De Niro, quien realiza uno de los monólogos más conocidos en la historia
del séptimo arte. Su interpretación, convierte a Travis en un personaje extraído de una
película de horror, por el cual, sentimos empatía. Su transformación física
sólo comprende una minúscula parte del gran mérito de esta actuación, sus
gestos y dicción lo son todo. Este personaje significó la consolidación de
Robert De Niro como uno de los mejores actores de la historia.
Jodie Foster, a pesar de sus quince
años, presenta una madurez interpretativa que hizo florecer su carrera y la
convirtió en una actriz reconocida internacionalmente.
Sin la dirección de Martin
Scorsese, Taxi Driver no sería tan
icónica como lo es hoy en día. Su percepción fue el punto clave para que el guion de Paul Schrader cobrase
complejidad.
La narrativa visual es espléndida,
permite que el espectador entienda la historia sin la necesidad de escuchar los
diálogos. Asimismo, transmite el agobio generado por la violencia.
Cada toma, cada plano, y cada
secuencia poseen un significado, ya sea explícito o implícito, que muestra la desintegración
social y racional.
Sin duda alguna, Taxi Driver es una de las mejores
películas en toda la historia del cine. La crítica, la audiencia y el transcurso
del tiempo la ha localizado a la altura de clásicos como 2001: A Space Oddyssey, Vertigo y The Godfather.
Imposible ser indiferente a este
filme, porque al fin y al cabo, es una cinta acerca de la humanidad en sí,
sobre todo lo que este conjunto entremezcla, y acaso, sobre su destino.
El día de hoy murió en París el
cineasta iraní Abbas Kiarostami. A razón de este trágico suceso, el día de hoy reseñaré el
largometraje que lo hizo ganador de la Palma de Oro en 1997: El sabor de las
cerezas.
Un hombre de mediana edad conduce
por Teherán en busca de alguien que le realice cierto trabajo. Durante sus conversaciones
con los distintos candidatos (un soldado, un seminarista, y un taxidermista
turco) conocemos su propósito: su plan es suicidarse y necesita a otro hombre
que entierre su cuerpo. El argumento es sencillo; sin embargo, está cargado de
filosofía y reflexiones acerca del suicidio por parte de los tres personajes
que fueron escogidos por el señor Badii.
Es redundante mencionar que el tema
central tratado por Kiarostami es el suicidio, aun así, cabe mencionar que este
es analizado por los personajes de una manera distinta. El joven soldado se
asusta después al enterarse de su deber; El seminarista utiliza argumentos
religiosos para no cumplir con su trabajo e intentar que el señor Badii cambie
de parecer; el viejo taxidermista acepta se compromete a realizar esta misión
ya que necesita el dinero, pero recita un monólogo bastante interesante sobre
el suicidio y su experiencia personal con él: un día, decidió acabar con su
vida. Tomó una cuerda, y al anochecer fue a unos árboles a colgarse. Subió a
atar la cuerda, y descubrió que aquellos árboles eran cerezos. Probó una
cereza, un último bocadillo antes de morir. Estaba deliciosa. Comió más cerezas
hasta que unos niños llegaron y le pidieron que agitara el árbol para poder
recolectar cerezas. Al amanecer, regresó a casa con estos frutos.
Cada acción de los distintos
personajes representa el pensamiento de tres clases de personas, los militares,
los religiosos (independientemente de la religión, ya que todas condenan el
suicidio), y el hombre civil. Podemos inferir que Kiarostami ve a los soldados
como unos cobardes, ya que aunque tengan el valor de utilizar una pistola, no
pueden afrontar la muerte. Del seminarista observamos que antepone al Corán
sobre cualquier situación, utilizando los mismos sermones de siempre con
apatía. El civil intenta, como los individuos anteriores, convencer al hombre
que no se mate, aunque si esta es su decisión, cumplirá su prometido y no lo
traicionará.
De la anécdota del taxidermista
podemos corroborar que en el apego de un hombre a la vida hay algo más fuerte
que en todas las miserias del mundo. Aquél parlamento hizo que Badii dudara
sobre su intención.
Las cerezas fungen como una
metáfora, ya que en Irán, son un fruto poco común y muy difícil de hallar;
representan el balance entre lo agrio y lo dulce de la vida.
Badii es un hombre que cree que la
vida ya no tiene sentido para él. No son revelados los hechos que lo influyen a
cometer esto, pero entendemos que es alguien que sufre en demasía y tiene algún
problema. Piensa estar seguro del sentido de la existencia.
La cinematografía es bastante sencilla,
sigue al protagonista (Homayon Ershadi) paseando en su Range Rover por las
afueras de la ciudad buscando a una persona. Esto ocasiona que la película sea
lenta, se le debe tener paciencia y disfrutar de cada diálogo. No es recomendada
para cualquier persona.
El final es el equivalente
artístico al test de Rorschach, ya que como es abierto, hace que te proyectes en
este polémico tema, y decidas sobre el destino del personaje. ¿Habrá abandonado
el sabor de las cerezas?
La película se encuentra completa
en YouTube (asimismo, se encuentra en esta entrada) con buena calidad, y subtítulos en español.
Una cinta que si logras apreciar, conservará
un lugar en tu mente.
Pulp Fiction, dirigida por Quentin Tarantino y coescrita junto a
Roger Avary, fue estrenada en 1994 en el Festival de Cine de Cannes, donde
obtuvo la Palma de Oro y fue alabada por el jurado. Tiempos Violentos (como fue traducida en México) es una película
dividida en siete partes, sin orden cronológico respetado, que se relacionan
entre sí y principalmente narran tres historias con distintos personajes.
El filme comienza en una
cafetería con un personaje que llegamos a conocer como «Pumpkin» (Tim Roth) y
su pareja, los cuales planean asaltar el lugar. Después, nos trasladamos a los
personajes principales de la cinta: Jules, interpretado por Samuel L. Jackson,
y Vincent (John Travolta), dos criminales que a cargo de su jefe deben
recuperar un maletín cuyo contenido nunca observaremos. La tercera «historia»
sigue a Bruce Willis encarnando a un boxeador que intenta huir de sus
problemas. En el transcurso de la narrativa, acontecen distintas situaciones que
agregan humor y violencia a la trama.
¿Qué podemos destacar del segundo
largometraje de Tarantino? Prácticamente todo: desde el soundtrack, pasando por
la dirección, y llegando hasta las actuaciones; la película es impecable. Nunca
cae en puntos flojos ni se reserva el lujo de poseer escenas prescindibles. El
conflicto es presentado con velocidad y desarrollado con sutileza para no caer
en el tedio. Las actuaciones son excelente, automáticamente simpatizas con los
personajes y te diviertes con sus ecléticos diálogos; esto se debe en gran
medida al elenco, que además de contar con los actores anteriormente
mencionados, incluye a Christopher Walken, Uma Thurman y Harvey Keitel.
Apreciada por el público y la
crítica, Pulp Fiction pasó a la
historia ya que a pesar de ser una película independiente, recaudó más de 200
millones de dólares y cambió las maneras de hacer cine al romper el esquema
lineal en los guiones, incluir violencia en demasía y diálogos hilarantes. La
película con la cual Tarantino obtuvo prestigio internacional y su primer
Oscar, en este caso por mejor guion original.
Largos diálogos que añaden
intensidad a la escena que están repletos de lenguaje coloquial y palabras
altisonantes (fuck se repite 265
veces) que enriquecen el humor negro y la violencia presentada. Nos presentan
con minuciosidad parlamentos memorables y frases absurdas.
Tarantino historias típicas en la
ficción, como el caso de los matones que deben abrirse paso por la sociedad por
medio de la violencia para obtener un objetivo, del sujeto que se enamora de la
esposa de su jefe, del personaje que debe huir de la ciudad, y las reinventa
por completo incluyendo referencias al cine clásico y a la cultura popular; de
ahí que reciba su título, lo cual es presentado al comienzo de la cinta con el
significado de Pulp según elAmerican Heritage Dictionary.
Una película apta para aquellos
que no se ofenden con las groserías y disfrutan ver algo de violencia tragicómica;
también para aquellos que buscan un guion complejo y fluido, escenas
memorables, buenas actuaciones y un característico soundtrack.
Sin duda, una de las cintas más influyentes
del cine contemporáneo y un futuro clásico. Obligada para cualquier amante del
séptimo arte, o mejor dicho, para cualquier persona.
En 1962, Anthony Burgess publicó en
Londres La naranja mecánica, novela mundialmente conocida gracias a la
adaptación de Stanley Kubrick (1971). La historia comienza en el bar lácteo
Korova y gira alrededor de Alex y a sus tres amigos. Los cuatro jóvenes
recurren a la ultraviolencia aterrorizando a la población con robos y peleas.
Nuestro narrador, Alex, es un chico
de quince años amante del arte, la música instrumental clásica (en especial
Beethoven) y a la violencia. Un personaje complejo, el cual habla en un
dialecto bastante particular: el Nadsat,
una mezcla de ruso y modismos británicos. El líder de la banda de drugos
(amigos) conformada por Peter, Georgie y Dim (Lerdo), los cuales, a
consecuencia de su mal carácter, lo traicionan y hacen que termine en la staja (cárcel); y no, esto no es ningún spoiler, ocurre al inicio
del libro. Ahí, Alex, es seleccionado para ser el primer humano reformado por
la técnica de Ludovico, la cual elimina la maldad dentro de cualquier individuo
por medio de tortura visual y auditiva.
Una distopía, que ya podría
considerarse como un clásico, se tratan tópicos como el libre albedrío, la
inseguridad, la libertad, los medios políticos, las variantes del lenguaje, los
tratamientos psicológicos de antaño, la modernización social y sus defectos.
Estos son representados por el autor utilizando figuras retóricas como la
metáfora y la ejemplificación.
La técnica de Ludovico ejemplifica
explícitamente el condicionamiento pavloviano (o clásico), el cual consiste en
parear un estímulo incondicionado (una droga que causa malestar) con un
estímulo condicionado (imágenes, música, etc.) con el propósito de que a través
de la repetición de dicho pareo, el
individuo termine respondiendo negativamente o con malestares, a las imágenes
visualizadas. En la novela de Burgess, se critica a éste y otros tratamientos
terapéuticos de la época, debido al daño físico y psicológico que causan a los
seres humanos.
El tema más importante tanto del
libro como del filme, ya que es la esencia de la novela, y quizás de la vida
misma: la capacidad de elegir. Los humanos, por definición, son libres de
elegir sobre cualquier cosa; esta capacidad que fue removida de nuestro narrador,
y teóricamente lo convirtió en una máquina, algo
que actúa bajo lo condicionado. Esto puede verse como una interpretación del
polisémico título: algo tan natural como una naranja es modificado para que
trabaje como una máquina, y pierde sus características más notables, al igual
que Alex.
La técnica de Ludovico
El libro está lleno de simbolismos
y detalles que deben comprenderse para así comprender el mensaje que éste
quiere transmitir. Un ejemplo es el nombre de nuestro protagonista. Alex, en
latín (a lex), significa fuera de la
ley, mientras que Alexander en griego significa defensor de la humanidad. Pero, ¿cómo Alexander DeLarge puede ser
considerado como un defensor? En su caso, el lucha por los derechos de la humanidad.
Veintiuno, el número total de
capítulos en el libro, en palabras del autor es el número que representa la madurez
humana, puesto que al cumplir veintiún años obtienes el derecho de votar y ser
responsable de tu propia vida. Este último capítulo fue eliminado en la primera
edición norteamericana, el cual cambia rotundamente lo que intenta transmitir
Burgess y da pie a múltiples malinterpretaciones.
Kubrick leyó la edición
norteamericana con veinte capítulos para llevar a cabo su adaptación, lo cual
provocó un enorme disgusto en Burguess, al punto de desear nunca haber escrito
el libro. La película es excelente en aspectos cinematográficos, una gran interpretación
de Malcolm McDowell, una gran fotografía, y por supuesto, un excelente
soundtrack. Con dos millones de presupuesto, logró obtener una estética
increíble, y un gran montaje. Impactante
visualmente, y con un lenguaje sin restricción alguna (se utiliza poco el Nadsat) se consolidó como una de las
grandes cintas de la historia. El tan polémico final deja un sentimiento de
ausencia en aquel que leyó el libro, sientes que falta algo, que no puede
terminar así.
Al realizar la lectura, se
comprende la idea de Marx de que nada es totalmente bueno ni malo, es la clase
dominante quien decide qué es correcto y qué no lo es.
La música, en representación del
arte y demás placeres humanos, juega un papel importante en la historia. Alex
escucha a Mozart, Back, Skadelig, y admira extremadamente a Beethoven, una vez
que ya no puede disfrutar la música piensa en el suicidio y contempla un gran
vacío en sí mismo. Si suprimes lo que hace feliz al hombre, éste tendrá tiempo
de apreciar los horrores de la sociedad, y comprenderá el absurdo. Esto es lo
que le ocurre a nuestro protagonista.
La prosa de Burgess relata
crudamente los actos ultraviolentos de los personajes, y sin embargo, nos hace
sentir simpatía por ellos.
El Nadsat, claramente representa el lenguaje coloquial y cómo este
acaba con el vocabulario al introducir conceptos extraños y poco estéticos. El
libro cuenta con un glosario que define este peculiar léxico. Como dato
curioso, David Bowie en su último disco (Blackstar), compuso Girl Loves Me en
este lenguaje repleto de referencias a
esta obra.
No Country for Old Men (o como fue horriblemente traducida: Sin lugar para los débiles), dirigida
por los hermanos Coen, acreedora de cuatro Premios de la Academia, y estrenada
en el Festival de Cannes 2007, es un thriller que sigue a tres personajes en la
frontera estadounidense y su búsqueda por un objetivo en común.
Fernando Savater escribió que los
problemas surgen cuando existe un interés compartido¹. Esto
se presenta en la raíz etimológica de la palabra. El interés es lo que está entre dos o más personas, lo que las une y
las separa. Este es un conflicto que ha aquejado a la sociedad desde su
nacimiento, la competencia generada por éste causa estragos a sus alrededores y
no posee una resolución optimista. Esto es representado en el largometraje
ganador del Oscar a mejor película.
Llewelyn Moss (Josh Brolin) es un
ciudadano perteneciente a la clase media que se dedica a la cacería. En una de
sus excursiones encuentra una transacción de drogas por parte de un cártel
mexicano que ha salido mal. Inspecciona el terreno y sólo encuentra a un
sobreviviente, este hombre le ruega por agua, es ignorado. Llewelyn se encuentra
con una gran sorpresa: un maletín con dos millones de dólares.
Anton Chigurh (Javier Bardem) es
el gran antagonista de la cinta. Un asesino a sueldo contratado para recuperar
el dinero. Un perfil psicológico bastante oscuro: asesina sin compasión ni
remordimiento a casi cualquier persona con la que se encuentra, sin embargo, no
realiza esto sin motivación alguna; sus razones podrían ser consideradas como abstractas. Un verdadero psicópata que
funge terror en sus víctimas. Frío y calculador, elimina a todo lo que se
imponga en su trayecto.
Un estudio realizado por Science
News² en el 2014, clasifica a Chirguh como
el psicópata del mundo cinematográfico más real de todos, y es clasificado como
un idiopático primario, clásico.
Excelente interpretación por parte de
Bardem, que lo hizo merecedor de la estatuilla dorada. Su acento, sus gestos,
la forma en la que amenaza a los demás, y hasta su corte de cabello aterrorizan
al espectador.
Ed Tom Bell, interpretado por
Tommy Lee Jones, es un sheriff al borde del retiro que sigue muy de cerca los
actos de los personajes presentados con anterioridad.
Woody Harrelson como Carson Wells
nos expone a un cazador de recompensas, que también es contratado para
recuperar los dos millones de dólares.
Los narcotraficantes no se quedan
atrás y buscan recuperar lo que les pertenece en una trama que se hace cada vez
más compleja, y en una persecución cada vez más agobiante.
Una calidad narrativa
espectacular, en la cual observamos la historia transcurrir desde tres puntos
de vista distintos –Chigurh, Llewelyn y Ed Tom Bell–, los cuales no dejan en
claro quién es el protagonista. Cada punto de vista es esencial para observar
el perfil psicológico de cada personaje y comprender sus motivaciones. Mientras
uno puede ver el momento más crucial de su vida y sus sueños cumplidos si es
que logra huir con ese dinero (Llewelyn), otro lo ve como una misión de rutina
nada extraordinaria (Chigurh).
Aclamada de forma unánime por la
crítica, y con una gran recepción por parte del público, el largometraje se ganó su lugar como una de las películas que pasarán a la historia, y que posiblemente sean categorizadas como una obra de culto
Trailer
A pesar de que la trama sea compleja, todo en el filme es presentado a su debido tiempo, y cada situación es desarrollada de una manera en la cual nunca se llega al tedio gracias al sutil y hábil guion por parte de Ethan y Joel Coen. La tensión se mantiene de inicio a fin, sin que su ritmo disminuya y sin convertirse en las típicas películas de asesinatos sin sentido cada dos minutos.
Con un cierre magistral, que
incluye al psicoanálisis de Freud, y nos abre la posibilidad de realizar una
interpretación personal sobre qué ocurrió al final. A pesar de terminar de una
manera tan peculiar, nada queda al aire y los plot-holes (como en toda la cinta) permanecen ausentes.
Referencias:
1. Savater, Fernando. Política para Amador. España, 1992. Página 32.
2. Psiquiatra Samuel Leistedt en www.sciencenews.org/blog/gory-details/most-and-least-realistic-movie-psychopaths-ever
Dirigida por Oriol Paulo y
estrenada en el 2012, El Cuerpo es una película que cumple con todos los
requisitos para ser considerada un thriller. Con un toque Hitchcockiano la trama transcurre durante una efímera noche,
presentándonos la investigación de unos inspectores de policía sobre la extraña
e inexplicable desaparición del cuerpo de una mujer de la morgue.
La historia nunca cuenta con
puntos flojos, las explicaciones y sucesos anteriores a la trama son narradas a
la perfección sin caer en detalles insignificantes. Un guion bien elaborado que
te hará desear más información acerca de cómo sucedieron los misteriosos
eventos presentados en el filme.
Si algo se debe resaltar, es la calidad
narrativa: con maestría todo el conflicto es planteado y resuelto sin dejar
ningún cabo suelto ni ninguna incongruencia en la trama.
No se apela al clásico (y
sobreexplotado) whodunit. Al
comienzo, nos es revelado quién hizo qué y por qué lo hizo; sin embargo, esto
no elimina el suspenso, al contrario, lo incrementa a un punto de no tener idea
de qué está ocurriendo.
Cinematografía a cargo de Óscar Faura
Una gran dirección a cargo de
Paulo que ayuda a enfatizar los sucesos aparentemente independientes de la
trama principal y la oscuridad del
largometraje español.
Actuaciones buenas a secas. A
pesar de no ser memorables cumplen con su cometido de mantener al espectador al
filo del asiento e intrigándolo sobre cada terrorífico detalle. La mejor
interpretación sin lugar a dudas fue la de José Coronado como el oficial Jaime
Peña.
Suspense en su máximo esplendor. Para evitar caer en spoilers o revelar información importante acerca de la trama, utilizaré la definición de suspenso otorgada por Alfred Hitchcock en una conversación con François Truffaut
« […] En la forma corriente de
suspense, es indispensable que el público esté perfectamente informado de los
elementos en presencia. Si no, no hay suspense….
Para mí el misterio es raramente
suspense; por ejemplo, en un whodunit,
no hay suspense sino una especie de interrogación intelectual. El whodunit suscita una curiosidad
desprovista de emoción; y las emociones son un ingrediente necesario del
suspense….
La diferencia entre el suspense y
la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las
películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones.
Nosotros estamos hablando, acaso
hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no
sucede nada especial, y de repente: bum, explosión. El público queda
sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente
anodina, desprovista de interés.
Examinemos ahora el suspense. La
bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha
visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la
una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma
conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público
participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la
pantalla: “no deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la
mesa y pronto va a estallar.”
En el primer caso se han ofrecido
al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el
segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense. »
Una definición correspondiente a grandes thrillers, y esta película, a pesar de no entrar en esta categoría, cabe dentro de esa definición.
Lo mejor ocurre en el final: toda
la película es resumida en la última escena, en aproximadamente ocho minutos
todas nuestra hipótesis son tiradas a la basura y finalmente comprendemos de
qué va en realidad la película.
Una película bien lograda, ideal para pasar el
rato un poco agobiados. A pesar de entrar en la categoría de películas palomeras, posee escasos defectos cinematográficos (para mí, lo peor es su horrible póster), y cuenta con detalles gratificantes.
Birdman (o la inesperada virtud
de la ignorancia), es una película de humor negro, con tintes filosóficos,
estrenada en el 2014 y dirigida, por Alejandro G. Iñárritu. La producción
cuenta con las interpretaciones de Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, y
la cinematografía del Chivo Lubezki.
La película obtuvo nueve nominaciones en los premios Oscar, aunque finalmente,
sólo fue acreedora de cuatro de ellos: mejor película, mejor fotografía, mejor
guion original y mejor dirección.
La película, filmada con un
particular estilo, en el cual no se aprecian los cortes de escena –salvo una excepción–,
y nos da una ilusión de que ha sido filmada en sólo dos tomas, nos cuenta el
ambicioso proyecto de Riggan, (Michael Keaton), producir, dirigir y
protagonizar una obra de teatro independiente. Riggan es atormentado por la
fama y la crítica, después de filmar las exitosas películas sobre el superhéroe
Birdman, y no poder seguir trabajando
sin que se le relacione con este personaje. Esta es una referencia explícita a
la carrera de Michael Keaton, que después de haber interpretado a Batman, quedó
en el olvido, su carrera parecía haber terminado, pocas películas y no muy
exitosas, hasta que llegó Iñárritu, y lo hizo interpretar algo que él conoció a
la perfección, la decadencia.
Riggan, con la ayuda de una de
sus actrices, contrata al célebre actor de método Mike (Edward Norton), a pesar
de su talento, se convierte en otro problema para nuestro debido a su mal
carácter y arrogancia. Mientras la trama va avanzando, la cantidad de problemas
aumentan, cada preestreno de la obra es un absoluto desastre, hace que nos
preocupemos por el estreno que importa
y la crítica. Sam (Emma Stone), la hija de Riggan recae en su adicción a las
drogas, se enamora de Mike, y su relación con su padre y los demás es cada vez
más turbia. Para empeorar todo, la voz de Birdman
(su álter ego, inclusive, podríamos decir que es su subconsciente) lo acosa
e intenta controlarlo.
El guion es bastante elaborado,
incluso, algo complejo, podemos observar espejismos del protagonista y saltos
temporales. Se tratan temas poco recurrentes en el mundo del cine, como la
decadencia artística, la fama, el suicidio, la egolatría, la trascendencia
humana y artística, etcétera.
Aunque se manejen tópicos
bastante serios, el filme no pierde su gracia, un humor oscuro y lleno de
referencias a la cultura popular. Este humor no raya en lo absurdo, ni intenta
hacer bromas de pastelazo, todos los
diálogos en los que se emplea éste, son justificados y no temen sorprender al espectador.
Las actuaciones, magníficas. Los
actores tienen química, y logran
transmitirnos los sentimientos de los personajes de sus respectivos personajes,
nos hacen estar nerviosos y emocionados por el estreno de la obra, nos invitan
a reflexionar sobre nuestra trascendencia y vanidad, tal como Emma Stone lo
hace en esta escena:
Una película que no es apta para
cualquiera, si el título de ésta, te hace creer que verás acción o a un
superhéroe combatiendo el mal, no la deberías ver. Recomendada para quienes
quieren reflexionar y mirar un futuro clásico del séptimo arte. Digna ganadora
del Oscar a mejor película; la combinación Iñárritu-Lubezki convirtió lo que
pudo ser una buena película en algo excelente. Desde mi punto de vista, no hay
puntos negativos en el filme, una respetable dedicación y paciencia por parte
de sus productores hizo posible Birdman.