lunes, 25 de julio de 2016

True Detective

True Detective es una serie estadounidense producida por HBO de género policíaco que sigue un formato de antología, por lo cual cada temporada cuenta una historia diferente con un elenco de personajes distintos. Fue creada por el escritor Nic Pizzolatto y hasta hoy cuenta con dos temporadas.

El día de hoy hablaremos de la primera temporada, que es una joya infinitamente superior a la segunda temporada. Estrenada en el 2014, es protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrleson, representando a Rust Cohle y Martin Hart respectivamente, dos detectives del estado de Luisiana.

La historia relata la exhaustiva vorágine de eventos que Rust y Martin presencian durante siete años. Todo comienza cuando nuestros protagonistas (en su primer caso en conjunto) son enviados a investigar el asesinato de una mujer, encontrada en las afueras de la ciudad, que está ligado a algún ritual satánico y aparentemente es obra de un asesino en serie.
«Trabajamos bajo la ilusión de tener un yo; una acumulación de sentidos, experiencias y sentimientos, programados con total garantía de que somos alguien, cuando en realidad no somos nadie»
Ante la gran alarma social, el asesinato obtiene una gran relevancia, por lo cual se destinan una importante cantidad de recursos para llevar a cabo la investigación.

Primero los esfuerzos de Rust y Martin son destinados al submundo de la prostitución al enterarse de que la víctima formaba parte de él. Aunque buscando en el pasado, descubren que existe una especie de conexión con la desaparición de una niña unos años atrás, confirmando la hipótesis anterior sobre la posibilidad de un asesino serial.

Conforme escudriñan más en el caso, éste se vuelve aún más grande y la trama se torna más oscura y perturbadora hasta que se introduce en la vida personal de los protagonistas y consecuentemente, hace que sus diferencias estallen.

Marty es un padre de familia, cristiano, conservador y optimista, muy bien adaptado a la población de Luisiana. A pesar de verse como el tipo de ciudadano ejemplar, es un marido infiel que no puede controlar sus impulsos.

En cambio, Rust es un oficial recién transferido de Texas. Un hombre solitario, con una personalidad oscura, y extraño. En su casa no tiene muebles a excepción de un colchón, múltiples libros sobre asesinatos, y un crucifijo al cual le adjudica un significado muy tétrico: visualizar tu propia muerte y liberación a partir de él, escapar del absurdo por un momento. Es un ateo con una filosofía pesimista. Detesta a la humanidad y a la vida en sí. Sufre de insomnio y sufre una depresión a partir de la muerte de su hija años atrás. Siempre que habla, comienza monólogos poéticos y deprimentes, remarcando el absurdo de la existencia y expresando odio hacia todos y todo; lo cual nos recuerda a filósofos como Schopenhauer o Cioran. Su actitud complica la poca relación entre él y su compañero. Además de esto, es un especialista al momento de pelear y seguir pistas.



La historia está narrada en dos líneas temporales paralelas, comenzando en el 2012 (la actualidad) con estos dos detectives ya retirados siendo interrogados por separado sobre los acontecimientos que investigaron entre 1995 y el 2002. Podemos apreciar la evolución de cada personaje y los distintos caminos que tomaron después de su abrupta y misteriosa separación.

Ocho capítulos de una hora aproximada de duración fueron necesarios para desarrollar esta laberíntica y profunda trama, en la cual no tenemos nada certero. Además de mantenernos al borde del asiento, involuntariamente nos hace reflexionar sobre la existencia y la condición humana.

Esta serie cubre todos los puntos para categorizarla excelente. Grandes actuaciones por parte de Harrelson y McConaughey que logran mantenerte en suspenso y pensar en sus personajes como personas reales. Harrelson hace que Marty nos agrade y lo veamos como un sujeto bonachón, mientras que McConaughey presenta la actuación de su vida y nos intimida con Rust hasta llegar a admirarlo y quedarnos con un poco de él.

«En la eternidad, donde no existe el tiempo, nada puede crecer, nada puede llegar a ser, nada cambia. Por eso la muerte creó el tiempo, para cultivar las cosas que matará»

Redundante alabar el guion, que además de crear una gran estructura narrativa y plantear un gran conflicto, está inspirado en varios filósofos, entre ellos Nietzsche y su mito del eterno retorno.

La dirección de Fukunaga es magnífica. Basta con ver el plano secuencia de seis minutos del cuarto capítulo para corroborar esta aseveración.

Para concluir debo mencionar que True Detective no es cualquier cosa. Es una serie que ahonda en la psique humana y en lo más oscuro de ésta hasta, finalmente, hallar la luz.





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