True Detective es una serie
estadounidense producida por HBO de género policíaco que sigue un formato de
antología, por lo cual cada temporada cuenta una historia diferente con un
elenco de personajes distintos. Fue creada por el escritor Nic Pizzolatto y
hasta hoy cuenta con dos temporadas.
El día de hoy hablaremos de la
primera temporada, que es una joya infinitamente superior a la segunda
temporada. Estrenada en el 2014, es protagonizada por Matthew McConaughey y
Woody Harrleson, representando a Rust Cohle y Martin Hart respectivamente, dos
detectives del estado de Luisiana.
La historia relata la exhaustiva vorágine
de eventos que Rust y Martin presencian durante siete años. Todo comienza
cuando nuestros protagonistas (en su primer caso en conjunto) son enviados a investigar
el asesinato de una mujer, encontrada en las afueras de la ciudad, que está
ligado a algún ritual satánico y aparentemente es obra de un asesino en serie.
«Trabajamos bajo la ilusión de tener un yo; una acumulación de sentidos, experiencias y sentimientos, programados con total garantía de que somos alguien, cuando en realidad no somos nadie»
Ante la gran alarma social, el asesinato
obtiene una gran relevancia, por lo cual se destinan una importante cantidad de
recursos para llevar a cabo la investigación.
Primero los esfuerzos de Rust y
Martin son destinados al submundo de la prostitución al enterarse de que la
víctima formaba parte de él. Aunque buscando en el pasado, descubren que existe
una especie de conexión con la desaparición de una niña unos años atrás,
confirmando la hipótesis anterior sobre la posibilidad de un asesino serial.
Conforme escudriñan más en el caso,
éste se vuelve aún más grande y la trama se torna más oscura y perturbadora
hasta que se introduce en la vida personal de los protagonistas y
consecuentemente, hace que sus diferencias estallen.
Marty es un padre de familia,
cristiano, conservador y optimista, muy bien adaptado a la población de
Luisiana. A pesar de verse como el tipo de ciudadano ejemplar, es un marido
infiel que no puede controlar sus impulsos.
En cambio, Rust es un oficial
recién transferido de Texas. Un hombre solitario, con una personalidad oscura,
y extraño. En su casa no tiene muebles a excepción de un colchón, múltiples
libros sobre asesinatos, y un crucifijo al cual le adjudica un significado muy tétrico:
visualizar tu propia muerte y liberación a partir de él, escapar del absurdo
por un momento. Es un ateo con una filosofía pesimista. Detesta a la humanidad
y a la vida en sí. Sufre de insomnio y sufre una depresión a partir de la
muerte de su hija años atrás. Siempre que habla, comienza monólogos poéticos y deprimentes,
remarcando el absurdo de la existencia y expresando odio hacia todos y todo; lo
cual nos recuerda a filósofos como Schopenhauer o Cioran. Su actitud complica
la poca relación entre él y su compañero. Además de esto, es un especialista al
momento de pelear y seguir pistas.
La historia está narrada en dos
líneas temporales paralelas, comenzando en el 2012 (la actualidad) con estos
dos detectives ya retirados siendo interrogados por separado sobre los
acontecimientos que investigaron entre 1995 y el 2002. Podemos apreciar la
evolución de cada personaje y los distintos caminos que tomaron después de su
abrupta y misteriosa separación.
Ocho capítulos de una hora
aproximada de duración fueron necesarios para desarrollar esta laberíntica y
profunda trama, en la cual no tenemos nada certero. Además de mantenernos al
borde del asiento, involuntariamente nos hace reflexionar sobre la existencia y
la condición humana.
Esta serie cubre todos los puntos
para categorizarla excelente. Grandes actuaciones por parte de Harrelson y
McConaughey que logran mantenerte en suspenso y pensar en sus personajes como
personas reales. Harrelson hace que
Marty nos agrade y lo veamos como un sujeto bonachón,
mientras que McConaughey presenta la actuación de su vida y nos intimida con
Rust hasta llegar a admirarlo y quedarnos con un poco de él.
«En la eternidad, donde no existe el tiempo, nada puede crecer, nada puede llegar a ser, nada cambia. Por eso la muerte creó el tiempo, para cultivar las cosas que matará»
Redundante alabar el guion, que
además de crear una gran estructura narrativa y plantear un gran conflicto,
está inspirado en varios filósofos, entre ellos Nietzsche y su mito del eterno
retorno.
La dirección de Fukunaga es
magnífica. Basta con ver el plano secuencia de seis minutos del cuarto capítulo
para corroborar esta aseveración.
Para concluir debo mencionar que True
Detective no es cualquier cosa. Es una serie que ahonda en la psique humana y
en lo más oscuro de ésta hasta, finalmente, hallar la luz.
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