En 1962, Anthony Burgess publicó en
Londres La naranja mecánica, novela mundialmente conocida gracias a la
adaptación de Stanley Kubrick (1971). La historia comienza en el bar lácteo
Korova y gira alrededor de Alex y a sus tres amigos. Los cuatro jóvenes
recurren a la ultraviolencia aterrorizando a la población con robos y peleas.
Nuestro narrador, Alex, es un chico
de quince años amante del arte, la música instrumental clásica (en especial
Beethoven) y a la violencia. Un personaje complejo, el cual habla en un
dialecto bastante particular: el Nadsat,
una mezcla de ruso y modismos británicos. El líder de la banda de drugos
(amigos) conformada por Peter, Georgie y Dim (Lerdo), los cuales, a
consecuencia de su mal carácter, lo traicionan y hacen que termine en la staja (cárcel); y no, esto no es ningún spoiler, ocurre al inicio
del libro. Ahí, Alex, es seleccionado para ser el primer humano reformado por
la técnica de Ludovico, la cual elimina la maldad dentro de cualquier individuo
por medio de tortura visual y auditiva.
Una distopía, que ya podría
considerarse como un clásico, se tratan tópicos como el libre albedrío, la
inseguridad, la libertad, los medios políticos, las variantes del lenguaje, los
tratamientos psicológicos de antaño, la modernización social y sus defectos.
Estos son representados por el autor utilizando figuras retóricas como la
metáfora y la ejemplificación.
La técnica de Ludovico ejemplifica
explícitamente el condicionamiento pavloviano (o clásico), el cual consiste en
parear un estímulo incondicionado (una droga que causa malestar) con un
estímulo condicionado (imágenes, música, etc.) con el propósito de que a través
de la repetición de dicho pareo, el
individuo termine respondiendo negativamente o con malestares, a las imágenes
visualizadas. En la novela de Burgess, se critica a éste y otros tratamientos
terapéuticos de la época, debido al daño físico y psicológico que causan a los
seres humanos.
El tema más importante tanto del
libro como del filme, ya que es la esencia de la novela, y quizás de la vida
misma: la capacidad de elegir. Los humanos, por definición, son libres de
elegir sobre cualquier cosa; esta capacidad que fue removida de nuestro narrador,
y teóricamente lo convirtió en una máquina, algo
que actúa bajo lo condicionado. Esto puede verse como una interpretación del
polisémico título: algo tan natural como una naranja es modificado para que
trabaje como una máquina, y pierde sus características más notables, al igual
que Alex.
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| La técnica de Ludovico |
El libro está lleno de simbolismos
y detalles que deben comprenderse para así comprender el mensaje que éste
quiere transmitir. Un ejemplo es el nombre de nuestro protagonista. Alex, en
latín (a lex), significa fuera de la
ley, mientras que Alexander en griego significa defensor de la humanidad. Pero, ¿cómo Alexander DeLarge puede ser
considerado como un defensor? En su caso, el lucha por los derechos de la humanidad.
Veintiuno, el número total de
capítulos en el libro, en palabras del autor es el número que representa la madurez
humana, puesto que al cumplir veintiún años obtienes el derecho de votar y ser
responsable de tu propia vida. Este último capítulo fue eliminado en la primera
edición norteamericana, el cual cambia rotundamente lo que intenta transmitir
Burgess y da pie a múltiples malinterpretaciones.
Kubrick leyó la edición
norteamericana con veinte capítulos para llevar a cabo su adaptación, lo cual
provocó un enorme disgusto en Burguess, al punto de desear nunca haber escrito
el libro. La película es excelente en aspectos cinematográficos, una gran interpretación
de Malcolm McDowell, una gran fotografía, y por supuesto, un excelente
soundtrack. Con dos millones de presupuesto, logró obtener una estética
increíble, y un gran montaje. Impactante
visualmente, y con un lenguaje sin restricción alguna (se utiliza poco el Nadsat) se consolidó como una de las
grandes cintas de la historia. El tan polémico final deja un sentimiento de
ausencia en aquel que leyó el libro, sientes que falta algo, que no puede
terminar así.
Al realizar la lectura, se
comprende la idea de Marx de que nada es totalmente bueno ni malo, es la clase
dominante quien decide qué es correcto y qué no lo es.
La música, en representación del
arte y demás placeres humanos, juega un papel importante en la historia. Alex
escucha a Mozart, Back, Skadelig, y admira extremadamente a Beethoven, una vez
que ya no puede disfrutar la música piensa en el suicidio y contempla un gran
vacío en sí mismo. Si suprimes lo que hace feliz al hombre, éste tendrá tiempo
de apreciar los horrores de la sociedad, y comprenderá el absurdo. Esto es lo
que le ocurre a nuestro protagonista.
La prosa de Burgess relata
crudamente los actos ultraviolentos de los personajes, y sin embargo, nos hace
sentir simpatía por ellos.
El Nadsat, claramente representa el lenguaje coloquial y cómo este
acaba con el vocabulario al introducir conceptos extraños y poco estéticos. El
libro cuenta con un glosario que define este peculiar léxico. Como dato
curioso, David Bowie en su último disco (Blackstar), compuso Girl Loves Me en
este lenguaje repleto de referencias a
esta obra.
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