viernes, 17 de junio de 2016

The Witch

The Witch es una cinta “de horror” ambientada en la época colonial de Nueva Inglaterra. Estrenada en el 2015, bajo la dirección del norteamericano Robert Eggers, se presenta una historia completamente distinta a lo que hoy en día nos tiene acostumbrado el horror comercial (películas como El Conjuro, Actividad Paranormal, etc.)

Una familia extremadamente cristiana es exiliada de su pueblo, consecuentemente, se trasladan a un tétrico bosque aislado de cualquier rastro de civilización. Poco después de establecerse en su pequeña granja, su bebé desaparece en el momento que se encontraba jugando con Thomasin, nuestra protagonista. La madre (Kate Dickie) a razón de la muerte hipotética de su hijo menor, sufre una severa depresión, la cual la mantiene día y noche llorando y arrepintiéndose. Para aumentar las penas, la cosecha de maíz se pudre y hace que los seis integrantes de la familia tengan que regular sus alimentos y buscar alternativas para sobrevivir.


Desde la primera escena se da pie a los distintos conflictos presentes en el filme. Ahora que aparentemente Thomasin (Anya Taylor-Joy) ha perdido al bebé, su madre la empieza a acusar de responsable de todos los males que prosiguen. Un ambiente de tensión en el propio hogar es realmente el significado de The Witch. Los dos gemelos, llamados Jonas y Mercy, irritan a sus padres y hermanos; mientras Caleb, el hermano de en medio, en plena etapa de maduración, observa con perversión a su hermana mayor. Wiliam, el padre interpretado por Ralph Ineson, observa con impotencia lo que ocurre a su alrededor.

Impresionante en aspectos técnicos, tanto en fotografía (a cargo de Jarin Blaschke), como en la inquietante musicalización que crea intriga en el espectador.

El punto más fuerte se halla en la ambientación, la trama se desarrolla a lo largo de 1620 y utiliza puntos que refuerzan esto. Los actores utilizan un acento extraño y hablan el inglés antiguo. La cinematografía y los filtros utilizados durante la edición nos transportan a la época colonial; al igual que la particular filosofía de los personajes y su fanatismo religioso.


La película está repleta de simbolismos, los cuales obligan al espectador investigar un poco sobre las brujas para ampliar la experiencia. El ejemplo más sencillo es la cabra negra (Black Philip) que representa a Satanás. Al conocer estos detalles, la historia cobra mayor sentido y ata los posibles cabos sueltos del polémico final.

No se recurre a los sobreexplotados screamers, no se intenta sacar un susto a la audiencia por medio de sonidos estridentes o gritos inesperados; al contrario, se desarrolla la trama al punto que te mantienes al borde del asiento para ver qué pasará a continuación.

La película nos hace formularnos una película acerca de la misma: ¿a qué género pertenece? Catalogada comercialmente como terror, no cumple los requisitos para obtener esa clasificación, no se intenta asustar al público ni causarle disgusto. Tampoco podemos decir que es suspenso, ya que no se presenta ningún tipo de ironía dramática en la cual los personajes no saben lo que ocurre y nosotros sí (la esencia del suspense). Quizás lo más correcto es decir que es cine de arte, ya que se utiliza una analogía (en este caso, la brujería) para retratar un problema que aqueja a la sociedad, mientras se utilizan recursos narrativos innovadores en su género para alejarse del cine comercial y  además, es una película independiente.

Inolvidables fotogramas que nos recuerdan a clásicos como El Exorcista, y crean disgusto y apreciación simultáneamente.



 Una gran dirección en el debut cinematográfico de Eggers, quien con poco presupuesto a su alcance, utilizó alternativas al CGI (Computer-generated Imagery) para hacer una cinta visualmente espléndida. Gran parte de su trabajo se observa en los jóvenes actores, que con menos de doce años, dan una gran interpretación.

Una película que retrata con un toque oscuro los problemas familiares, y utiliza elementos sobrenaturales para agregar dramatismo. Una de las mejores películas de terror en los últimos quince años.





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