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domingo, 19 de junio de 2016

La naranja mecánica

En 1962, Anthony Burgess publicó en Londres La naranja mecánica,  novela mundialmente conocida gracias a la adaptación de Stanley Kubrick (1971). La historia comienza en el bar lácteo Korova y gira alrededor de Alex y a sus tres amigos. Los cuatro jóvenes recurren a la ultraviolencia aterrorizando a la población con robos y peleas.


Nuestro narrador, Alex, es un chico de quince años amante del arte, la música instrumental clásica (en especial Beethoven) y a la violencia. Un personaje complejo, el cual habla en un dialecto bastante particular: el Nadsat, una mezcla de ruso y modismos británicos. El líder de la banda de drugos (amigos) conformada por Peter, Georgie y Dim (Lerdo), los cuales, a consecuencia de su mal carácter, lo traicionan y hacen que termine en la staja (cárcel); y no, esto no es ningún spoiler, ocurre al inicio del libro. Ahí, Alex, es seleccionado para ser el primer humano reformado por la técnica de Ludovico, la cual elimina la maldad dentro de cualquier individuo por medio de tortura visual y auditiva.

Una distopía, que ya podría considerarse como un clásico, se tratan tópicos como el libre albedrío, la inseguridad, la libertad, los medios políticos, las variantes del lenguaje, los tratamientos psicológicos de antaño, la modernización social y sus defectos. Estos son representados por el autor utilizando figuras retóricas como la metáfora y la ejemplificación.


La técnica de Ludovico ejemplifica explícitamente el condicionamiento pavloviano (o clásico), el cual consiste en parear un estímulo incondicionado (una droga que causa malestar) con un estímulo condicionado (imágenes, música, etc.) con el propósito de que a través  de la repetición de dicho pareo, el individuo termine respondiendo negativamente o con malestares, a las imágenes visualizadas. En la novela de Burgess, se critica a éste y otros tratamientos terapéuticos de la época, debido al daño físico y psicológico que causan a los seres humanos.


El tema más importante tanto del libro como del filme, ya que es la esencia de la novela, y quizás de la vida misma: la capacidad de elegir. Los humanos, por definición, son libres de elegir sobre cualquier cosa; esta capacidad que fue removida de nuestro narrador, y teóricamente lo convirtió en una máquina, algo que actúa bajo lo condicionado. Esto puede verse como una interpretación del polisémico título: algo tan natural como una naranja es modificado para que trabaje como una máquina, y pierde sus características más notables, al igual que Alex.

La técnica de Ludovico

El libro está lleno de simbolismos y detalles que deben comprenderse para así comprender el mensaje que éste quiere transmitir. Un ejemplo es el nombre de nuestro protagonista. Alex, en latín (a lex), significa fuera de la ley, mientras que Alexander en griego significa defensor de la humanidad. Pero, ¿cómo Alexander DeLarge puede ser considerado como un defensor? En su caso, el lucha por los derechos de la humanidad.

Veintiuno, el número total de capítulos en el libro, en palabras del autor es el número que representa la madurez humana, puesto que al cumplir veintiún años obtienes el derecho de votar y ser responsable de tu propia vida. Este último capítulo fue eliminado en la primera edición norteamericana, el cual cambia rotundamente lo que intenta transmitir Burgess y da pie a múltiples malinterpretaciones.


Kubrick leyó la edición norteamericana con veinte capítulos para llevar a cabo su adaptación, lo cual provocó un enorme disgusto en Burguess, al punto de desear nunca haber escrito el libro. La película es excelente en aspectos cinematográficos, una gran interpretación de Malcolm McDowell, una gran fotografía, y por supuesto, un excelente soundtrack. Con dos millones de presupuesto, logró obtener una estética increíble, y un gran montaje.  Impactante visualmente, y con un lenguaje sin restricción alguna (se utiliza poco el Nadsat) se consolidó como una de las grandes cintas de la historia. El tan polémico final deja un sentimiento de ausencia en aquel que leyó el libro, sientes que falta algo, que no puede terminar así.



Al realizar la lectura, se comprende la idea de Marx de que nada es totalmente bueno ni malo, es la clase dominante quien decide qué es correcto y qué no lo es.

La música, en representación del arte y demás placeres humanos, juega un papel importante en la historia. Alex escucha a Mozart, Back, Skadelig, y admira extremadamente a Beethoven, una vez que ya no puede disfrutar la música piensa en el suicidio y contempla un gran vacío en sí mismo. Si suprimes lo que hace feliz al hombre, éste tendrá tiempo de apreciar los horrores de la sociedad, y comprenderá el absurdo. Esto es lo que le ocurre a nuestro protagonista.

La prosa de Burgess relata crudamente los actos ultraviolentos de los personajes, y sin embargo, nos hace sentir simpatía por ellos.

El Nadsat, claramente representa el lenguaje coloquial y cómo este acaba con el vocabulario al introducir conceptos extraños y poco estéticos. El libro cuenta con un glosario que define este peculiar léxico. Como dato curioso, David Bowie en su último disco (Blackstar), compuso Girl Loves Me en este lenguaje repleto de referencias a esta obra.




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viernes, 17 de junio de 2016

The Witch

The Witch es una cinta “de horror” ambientada en la época colonial de Nueva Inglaterra. Estrenada en el 2015, bajo la dirección del norteamericano Robert Eggers, se presenta una historia completamente distinta a lo que hoy en día nos tiene acostumbrado el horror comercial (películas como El Conjuro, Actividad Paranormal, etc.)

Una familia extremadamente cristiana es exiliada de su pueblo, consecuentemente, se trasladan a un tétrico bosque aislado de cualquier rastro de civilización. Poco después de establecerse en su pequeña granja, su bebé desaparece en el momento que se encontraba jugando con Thomasin, nuestra protagonista. La madre (Kate Dickie) a razón de la muerte hipotética de su hijo menor, sufre una severa depresión, la cual la mantiene día y noche llorando y arrepintiéndose. Para aumentar las penas, la cosecha de maíz se pudre y hace que los seis integrantes de la familia tengan que regular sus alimentos y buscar alternativas para sobrevivir.


Desde la primera escena se da pie a los distintos conflictos presentes en el filme. Ahora que aparentemente Thomasin (Anya Taylor-Joy) ha perdido al bebé, su madre la empieza a acusar de responsable de todos los males que prosiguen. Un ambiente de tensión en el propio hogar es realmente el significado de The Witch. Los dos gemelos, llamados Jonas y Mercy, irritan a sus padres y hermanos; mientras Caleb, el hermano de en medio, en plena etapa de maduración, observa con perversión a su hermana mayor. Wiliam, el padre interpretado por Ralph Ineson, observa con impotencia lo que ocurre a su alrededor.

Impresionante en aspectos técnicos, tanto en fotografía (a cargo de Jarin Blaschke), como en la inquietante musicalización que crea intriga en el espectador.

El punto más fuerte se halla en la ambientación, la trama se desarrolla a lo largo de 1620 y utiliza puntos que refuerzan esto. Los actores utilizan un acento extraño y hablan el inglés antiguo. La cinematografía y los filtros utilizados durante la edición nos transportan a la época colonial; al igual que la particular filosofía de los personajes y su fanatismo religioso.


La película está repleta de simbolismos, los cuales obligan al espectador investigar un poco sobre las brujas para ampliar la experiencia. El ejemplo más sencillo es la cabra negra (Black Philip) que representa a Satanás. Al conocer estos detalles, la historia cobra mayor sentido y ata los posibles cabos sueltos del polémico final.

No se recurre a los sobreexplotados screamers, no se intenta sacar un susto a la audiencia por medio de sonidos estridentes o gritos inesperados; al contrario, se desarrolla la trama al punto que te mantienes al borde del asiento para ver qué pasará a continuación.

La película nos hace formularnos una película acerca de la misma: ¿a qué género pertenece? Catalogada comercialmente como terror, no cumple los requisitos para obtener esa clasificación, no se intenta asustar al público ni causarle disgusto. Tampoco podemos decir que es suspenso, ya que no se presenta ningún tipo de ironía dramática en la cual los personajes no saben lo que ocurre y nosotros sí (la esencia del suspense). Quizás lo más correcto es decir que es cine de arte, ya que se utiliza una analogía (en este caso, la brujería) para retratar un problema que aqueja a la sociedad, mientras se utilizan recursos narrativos innovadores en su género para alejarse del cine comercial y  además, es una película independiente.

Inolvidables fotogramas que nos recuerdan a clásicos como El Exorcista, y crean disgusto y apreciación simultáneamente.



 Una gran dirección en el debut cinematográfico de Eggers, quien con poco presupuesto a su alcance, utilizó alternativas al CGI (Computer-generated Imagery) para hacer una cinta visualmente espléndida. Gran parte de su trabajo se observa en los jóvenes actores, que con menos de doce años, dan una gran interpretación.

Una película que retrata con un toque oscuro los problemas familiares, y utiliza elementos sobrenaturales para agregar dramatismo. Una de las mejores películas de terror en los últimos quince años.





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miércoles, 8 de junio de 2016

Fight Club

Una novela transgresiva, también catalogada como sátira, escrita por el estadounidense Chuck Palahniuk y publicada en 1996. El club de la pelea obtiene mayor reconocimiento gracias a su adaptación cinematográfica bajo la dirección de David Fincher, y estrenada en 1999, un filme que rápidamente se convirtió en contenido de culto.

El título genera innumerables prejuicios, que hacen creer al lector (o espectador, según sea el caso) que leerá acerca de tipos golpeándose sin razón alguna. Cabe aclarar que eso es un deleznable error. El club de la pelea es una elaborada ejemplificación sobre la sociedad y el lugar del hombre moderno en ella.

La historia narrada en primera persona gira alrededor de un sujeto común y corriente, cuyo nombre no es mencionado, consumista habitual, y víctima de las normas que dicta la sociedad. Nuestro narrador, en un viaje laboral, conoce a Tyler Durden, un nihilista que va en contra de todo lo dictado. Pronto enlazan una amistad, y el protagonista se ve influido por los encantos de su nuevo amigo, hasta el punto de fundar un club de lucha clandestino en un estacionamiento (que posteriormente fue mudado al sótano de un bar).



Lo particular de la trama es que ésta no es narrada cronológicamente, ni siquiera en el filme, lo cual agrega dinamismo a la lectura, y curiosamente no revela ningún detalle relevante sobre lo que sucederá más adelante. La novela inicia y termina prácticamente en el mismo punto, relatándonos cómo terminó nuestro personaje con un arma en la boca.

Tyler Durden es un personaje con un nivel de construcción y complejidad asombroso. Existen varios conceptos que lo podrían definir, tales como nihilista y anarquista; pero estas palabras se quedan cortas a comparación de los actos de nuestro personaje secundario. Incluso, lo podríamos considerar un auténtico terrorista que no actúa bajo ninguna ideología, sino bajo una filosofía: la autodestrucción. Tyler está en contra (odia) del consumismo, de Dios, las brechas sociales, la perfección, y la civilización en sí. Esto punto se puede resumir (muy brevemente) con una de las últimas líneas del libro de Palahniuk: Vamos a acabar con la civilización para hacer del mundo un lugar mejor (218). Página tras página, su comportamiento frente a la vida se modifica, y se vuelve más oscuro.

¿Quién fue el verdadero detonante de los conflictos presentados en El club de la pelea? Marla Singer. Una mujer con problemas económico y emocionales que conoce (y se enamora) del Narrador. Ella hace que todo empeore para nuestro protagonista, formando una relación amor-odio con el mismo, y convirtiéndose un obstáculo.

Lo que posees, acabará poseyéndote (54). Un libro dedicado hacia el consumismo, el cual es atacado fervientemente por los personajes de éste. La lectura funciona para abrir nuestra mente respecto a nuestra actuación en la sociedad y a nuestra vida diaria. Palahniuk nos redacta cómo la opinión popular domina nuestras vidas, y nos presenta un escape bastante macabro de estas situaciones.

El Narrador es un hombre que no tiene nada atípico, tiene trabajo estable, un departamento, y muchos muebles de Ikea. Todo marcha sin problemas hasta que sufre de insomnio. Cree vivir en un infierno donde nunca está completamente despierto, ni completamente dormido. Acude a un médico, y éste le dice que si quiere acabar con su insomnio, debe acudir a un grupo de apoyo para enfermos de cáncer, para que vea en realidad qué es sufrir.

Tyler Durden
En breves visitas a un grupo, se convierte en un adicto y se incorpora a otros grupos. Termina fingiendo todas las noches, en distintos lugares, que tiene una enfermedad terminal, y observa la degradación mental y física de todos sus compañeros. Ahora puede dormir tranquilamente, hasta que se topa con Marla (personaje del que ya escribí anteriormente) en varios de esos grupos, la cual hace que nuestro narrador se sienta como un farsante. Ahí es como todo un drama sombrío comienza.

Lo destacado no es que se presente una técnica novelista innovadora, el autor hace mención de que repite la fórmula de El Gran Gatsby –dos chicos bastante diferentes entre sí se quieren quedar con la chica–, lo especial es el enfoque sobre la sociedad (que termina convirtiéndose en otro personaje) que Palahniuk realiza y lo retorcida que se vuelve su narrativa al narrar las peleas y demás escenas grotescas.

La identidad es otro tema relevante en el libro. No sabemos el nombre del protagonista, sin embargo, lo conocemos a la perfección: sabemos qué piensa, cómo es, qué ropa usa, qué labor desempeña, etc. Pero aun así no sabemos cómo se llama. Al leer el libro (o al ver la película) comprenderás por qué su nombre no es mencionado, y por qué este detalle es tan importante. La sociedad regula nuestro comportamiento, y nos hace adoptar falsas personalidades para encajar dentro de ella, y consecuentemente, nuestro verdadero yo desaparece ante los demás, y sólo portamos máscaras de acuerdo a la situación.

Se utiliza la ya conocida tesis que nuestro padre es un modelo de Dios para nosotros, pero es modificada con el propósito de que Tyler nos explique su odio hacia Él y utilice esa filosofía para justificar tus actos.

La autodestrucción es el concepto más importante tanto del libro, como de la película. Presentado como una salida del vacío existencial que sufre el narrador y como una liberación de la angustia que conlleva vivir, logra convertirse en la única manera de obtener satisfacción. (I Can’t Get No) Satisfaction de los Rolling Stones complementa a la perfección la lectura, e indirectamente resume los conflictos del protagonista con el consumo.




La adaptación cinematográfica fue protagonizada por Edward Norton (el narrador) y Brad Pitt (Tyler Durden), en quizás su mejor actuación. Un retrato bastante fiel a la novela, que no olvida ningún aspecto de ésta, aunque se concentre levemente más en la relación entre Marla (Helena Bonham Carter) y el narrador.

Dos finales completamente distintos, pero igualmente emocionantes. Un cambio positivo por parte de Fincher, ya que el final del libro no funcionaría en el cine, y no hubiera tenido el mismo impacto en los espectadores (y viceversa). El final que propuso Palahniuk, igual de bueno, abre la posibilidad de que ocurra algo más, y observemos el gran alcance que el proyecto de Tyler logró.

Material de culto capaz de cambiar la vida y perspectiva de cada lector o espectador. Redundante recomendarlo.





Referencias:

Entre paréntesis las páginas en las cuales aparecen las citas utilizadas en esta reseña.

Palahniuk, El club de la pelea, DEBOLSILLO, 2015 (Mi edición.)



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viernes, 13 de mayo de 2016

Reseña sin spoilers: El Cuerpo (2012)

Dirigida por Oriol Paulo y estrenada en el 2012, El Cuerpo es una película que cumple con todos los requisitos para ser considerada un thriller. Con un toque Hitchcockiano la trama transcurre durante una efímera noche, presentándonos la investigación de unos inspectores de policía sobre la extraña e inexplicable desaparición del cuerpo de una mujer de la morgue.

La historia nunca cuenta con puntos flojos, las explicaciones y sucesos anteriores a la trama son narradas a la perfección sin caer en detalles insignificantes. Un guion bien elaborado que te hará desear más información acerca de cómo sucedieron los misteriosos eventos presentados en el filme. 

Si algo se debe resaltar, es la calidad narrativa: con maestría todo el conflicto es planteado y resuelto sin dejar ningún cabo suelto ni ninguna incongruencia en la trama.

No se apela al clásico (y sobreexplotado) whodunit. Al comienzo, nos es revelado quién hizo qué y por qué lo hizo; sin embargo, esto no elimina el suspenso, al contrario, lo incrementa a un punto de no tener idea de qué está ocurriendo.

Cinematografía a cargo de Óscar Faura

Una gran dirección a cargo de Paulo que ayuda a enfatizar los sucesos aparentemente independientes de la trama principal y la oscuridad del largometraje español.

Actuaciones buenas a secas. A pesar de no ser memorables cumplen con su cometido de mantener al espectador al filo del asiento e intrigándolo sobre cada terrorífico detalle. La mejor interpretación sin lugar a dudas fue la de José Coronado como el oficial Jaime Peña.

Suspense en su máximo esplendor. Para evitar caer en spoilers o revelar información importante acerca de la trama, utilizaré la definición de suspenso otorgada por Alfred Hitchcock en una conversación con François Truffaut


« […] En la forma corriente de suspense, es indispensable que el público esté perfectamente informado de los elementos en presencia. Si no, no hay suspense…. 
Para mí el misterio es raramente suspense; por ejemplo, en un whodunit, no hay suspense sino una especie de interrogación intelectual. El whodunit suscita una curiosidad desprovista de emoción; y las emociones son un ingrediente necesario del suspense….
La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones.
Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial, y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés.
Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla: “no deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a  estallar.”
En el primer caso se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense. »

Una definición correspondiente a grandes thrillers, y esta película, a pesar de no entrar en esta categoría, cabe dentro de esa definición.

Lo mejor ocurre en el final: toda la película es resumida en la última escena, en aproximadamente ocho minutos todas nuestra hipótesis son tiradas a la basura y finalmente comprendemos de qué va en realidad la película.

Una película bien lograda, ideal para pasar el rato un poco agobiados. A pesar de entrar en la categoría de películas palomeras, posee escasos defectos cinematográficos (para mí, lo peor es su horrible póster), y cuenta con detalles gratificantes.

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miércoles, 4 de mayo de 2016

Reseña sin spoilers: Inglourious Basterds

La sexta película escrita y dirigida por Quentin Tarantino, Inglourious Basterds (sí, con un error ortográfico en el título), es una ficción sobre la Alemania Nazi y la Segunda Guerra Mundial. El largometraje comienza presentándonos al coronel (para ser más exactos el Standartenführer) Hans Landa, interpretado por Christoph Waltz, un nazi que tiene la ocupación de perseguir judíos en Francia bajo la ocupación alemana. Landa visita una granja lechera para realizar su trabajo, entrevistando a un tal LaPadite, y cuestionándolo sobre el paradero de sus vecinos judíos. El suspenso comienza, el interrogatorio se torna cada vez más agobiante para el granjero, y así es como Tarantino logra envolvernos en la trama de su filme en tan solo veinte minutos.

Años después, observamos a un nuevo personaje, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt), reclutando a un grupo de soldados para cumplir un objetivo: matar nazis.


Un elaborado guion logra que dos historias, aparentemente independientes, se reúnan en un punto de la trama, y en un lugar en específico: un cine. A pesar de que la historia tenga  ciertas discrepancias históricas en las fechas de sucesos ocurridos realmente, esto se vuelve irrelevante en el desarrollo de la trama. La película abarca distintos géneros, inicia con suspense a lo Hitchcock; se transforma en una historia de venganza, se convierte en una película violenta; e inclusive es agregado un poco de humor negro, éste último no le resta seriedad al filme. Aproximadamente sólo el treinta por ciento de la historia está en inglés, a pesar de ser su idioma original, lo restante es hablado y narrado en francés, alemán e italiano.

El sello de Tarantino está presente: muchísima sangre, pero en este caso, totalmente justificada para representar la crueldad de la guerra; un soundtrack perfecto para cada escena y situación en la trama, no existen tiempos muertos, y la técnica narrativa es perfecta. Cada personaje es presentado de una forma ideal para conocer sus motivaciones, sus objetivos, y su personalidad. Quentin lo hace de nuevo, e incluye innumerables homenajes a otras películas, géneros y directores, en especial, al Spaghetti Western; todo esto, irónicamente, hace más original y compleja a la película. Posee todos los requisitos para ser considerada una obra maestra del séptimo arte, y quizás, un futuro clásico.

Lo mejor reside en las actuaciones, para ser más específico en la interpretación de Waltz, que nos regala una muestra de su poliglotismo al hablar durante varias escenas francés, alemán, inglés e italiano; todos ellos fluidamente y con un buen acento que nos hace creer que Waltz es en realidad un nazi. Landa se convierte en un sofisticado personaje que automáticamente (?) odiarás, y creerás que es una persona real, un alemán de carne y hueso, y olvidarás que es un actor austriaco representando un guion. Esta actuación lo hizo digno acreedor del Oscar, el Globo de Oro, la Palma de Oro, el BAFTA, y el SAG a mejor actor de reparto.



Un sneak  peak de la entrevista


En mi opinión –lo más probable es que la mayoría de los lectores discrepen de ella– es la mejor película de Tarantino, inclusive mejor que Pulp Fiction, posee una trama más original, mejores interpretaciones, y una calidad narrativa superior. Una película perfecta en todos los aspectos y ampliamente recomendable, una joya del siglo XXI.

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