miércoles, 1 de junio de 2016

No Country for Old Men

No Country for Old Men (o como fue horriblemente traducida: Sin lugar para los débiles), dirigida por los hermanos Coen, acreedora de cuatro Premios de la Academia, y estrenada en el Festival de Cannes 2007, es un thriller que sigue a tres personajes en la frontera estadounidense y su búsqueda por un objetivo en común.

Fernando Savater escribió que los problemas surgen cuando existe un interés compartido¹. Esto se presenta en la raíz etimológica de la palabra. El interés es lo que está entre dos o más personas, lo que las une y las separa. Este es un conflicto que ha aquejado a la sociedad desde su nacimiento, la competencia generada por éste causa estragos a sus alrededores y no posee una resolución optimista. Esto es representado en el largometraje ganador del Oscar a mejor película.



Llewelyn Moss (Josh Brolin) es un ciudadano perteneciente a la clase media que se dedica a la cacería. En una de sus excursiones encuentra una transacción de drogas por parte de un cártel mexicano que ha salido mal. Inspecciona el terreno y sólo encuentra a un sobreviviente, este hombre le ruega por agua, es ignorado. Llewelyn se encuentra con una gran sorpresa: un maletín con dos millones de dólares.

Anton Chigurh (Javier Bardem) es el gran antagonista de la cinta. Un asesino a sueldo contratado para recuperar el dinero. Un perfil psicológico bastante oscuro: asesina sin compasión ni remordimiento a casi cualquier persona con la que se encuentra, sin embargo, no realiza esto sin motivación alguna; sus razones podrían ser consideradas como abstractas. Un verdadero psicópata que funge terror en sus víctimas. Frío y calculador, elimina a todo lo que se imponga en su trayecto.

Un estudio realizado por Science News² en el 2014, clasifica a Chirguh como el psicópata del mundo cinematográfico más real de todos, y es clasificado como un idiopático primario, clásico.
Excelente interpretación por parte de Bardem, que lo hizo merecedor de la estatuilla dorada. Su acento, sus gestos, la forma en la que amenaza a los demás, y hasta su corte de cabello aterrorizan al espectador.



Ed Tom Bell, interpretado por Tommy Lee Jones, es un sheriff al borde del retiro que sigue muy de cerca los actos de los personajes presentados con anterioridad.

Woody Harrelson como Carson Wells nos expone a un cazador de recompensas, que también es contratado para recuperar los dos millones de dólares.
Los narcotraficantes no se quedan atrás y buscan recuperar lo que les pertenece en una trama que se hace cada vez más compleja, y en una persecución cada vez más agobiante.

Una calidad narrativa espectacular, en la cual observamos la historia transcurrir desde tres puntos de vista distintos –Chigurh, Llewelyn y Ed Tom Bell–, los cuales no dejan en claro quién es el protagonista. Cada punto de vista es esencial para observar el perfil psicológico de cada personaje y comprender sus motivaciones. Mientras uno puede ver el momento más crucial de su vida y sus sueños cumplidos si es que logra huir con ese dinero (Llewelyn), otro lo ve como una misión de rutina nada extraordinaria (Chigurh).

Aclamada de forma unánime por la crítica, y con una gran recepción por parte del público, el largometraje se ganó su lugar como una de las películas que pasarán a la historia, y que posiblemente sean categorizadas como una obra de culto

Trailer



A pesar de que la trama sea compleja, todo en el filme es presentado a su debido tiempo, y cada situación es desarrollada de una manera en la cual nunca se llega al tedio gracias al sutil y hábil guion por parte de Ethan y Joel Coen. La tensión se mantiene de inicio a fin, sin que su ritmo disminuya y sin convertirse en las típicas películas de asesinatos sin sentido cada dos minutos.

Con un cierre magistral, que incluye al psicoanálisis de Freud, y nos abre la posibilidad de realizar una interpretación personal sobre qué ocurrió al final. A pesar de terminar de una manera tan peculiar, nada queda al aire y los plot-holes (como en toda la cinta) permanecen ausentes.

Referencias:

1. Savater, Fernando. Política para Amador. España, 1992. Página 32.

2. Psiquiatra Samuel Leistedt en www.sciencenews.org/blog/gory-details/most-and-least-realistic-movie-psychopaths-ever


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