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domingo, 14 de agosto de 2016

El gran Gatsby - Fitzgerald

Se dice que los grandes artistas y genios de antaño no fueron reconocidos en su época, que tuvo que llegar la muerte a promocionar su obra. Hay una infinidad de casos como prueba de ello, podemos pensar en Nikola Tesla, un hombre fundamental en la historia de la ciencia, y llegar hasta Van Gogh, artista que reformó el expresionismo; pero en este caso, un hombre de letras que murió creyendo que su obra fue un fracaso será el sujeto a tratar.

Francis Scott Fitzgerald nació en Minnesota, Estados Unidos, en 1896. A pesar de su posición económico y de codearse con intelectuales como T.S Eliot y Ernest Hemingway y vivir en el enigmático París de los años veinte, su vida no fue tan brillante como parecía. Sufría de alcoholismo, provocando ataques neuróticos a su esposa Zelda, mujer que buscaba abrirse un lugar en el panorama contemporáneo. Finalmente, murió en 1940 de un infarto agudo de miocardio.

El gran Gatsby es acaso su mejor trabajo, ya que es uno de los pilares de la narrativa estadounidense contemporánea, influenciando libros como El guardián entre el centeno, El club de la pelea, entre otros. Todo reconocimiento fue póstumo, ya que en su publicación en 1925 fue un rotundo fracaso comercial y no obtuvo comentarios positivos por parte de la crítica, podría decirse que el tiempo revindicó esta lectura y la convirtió en un clásico norteamericano.

La novela más icónica de la llamada Generación Perdida toma lugar en Long Island en el verano de 1922, narrando desde la perspectiva de Nick Carraway la misteriosa vida de su vecino multimillonario, Jay Gatsby, y su aspiración a recuperar un viejo amor.

La lectura retrata con minuciosidad la vida de la alta sociedad y sus excesos, asimismo la evolución del jazz y el contrabando de alcohol. Con esta magistral ambientación, Fitzgerald da pie a la historia con una trama sencilla pero bien ejecutada.

Nick, un graduado de Yale, llega a Nueva York en busca de oportunidades. Se muda al lado de una gran mansión donde realizan majestuosas fiestas recurrentemente. Un día recibe una invitación para acudir a una de aquellas fiestas de las que todo el mundo habla. Es digno de aclarar que Nick es la única persona que ha sido invitado personalmente, ya que estos eventos son abiertos para quien desee acudir. La espera termina y conoce al mítico Gatsby, con quien entabla una estrecha amistad.

Gatsby a pesar de no ser el narrador, es el personaje principal de la obra, el cual es protagonista en todas las situaciones relevantes. Conoció a una mujer llamada Daisy, de quien se enamoró, hasta que tuvieron que separarse abruptamente, ya que Gatsby tuvo que presentar sus servicios en la Primera Guerra Mundial.

Al volver condecorado del conflicto armado, e inexplicablemente millonario, compra una gran mansión en frente de la casa de su antigua amada, y organiza sus fiestas con propósito de que algún día ella acuda a una de ellas.

Gracias al narrador, Gatsby se reencuentra con Daisy, aunque ella está casada con Tom Buchanan, personaje el cual podemos considerar el principal antagonista.

Conforme transcurre la historia, conocemos más acerca de Gatsby por medio de sus conversaciones con Nick. Observamos que las celebridades también tienen problemas, independientemente de sus beneficios materiales.

Gatsby es un personaje que ofrece múltiples interpretaciones, lo podríamos presenciar como alguien romántico, quien busca recuperar el amor de su vida, Daisy. Pero sin lugar a dudas, simboliza la decadencia, un hombre que aparentemente lo tiene todo pero no al lograr lo que desea un sentimiento de vacío se apodera de él, consumando sus logros poco a poco. Gatsby es el ejemplo del sueño americano consumado, pero también es una gran metáfora demuestra proféticamente la caída de las ilusiones del ciudadano estadounidense en el Crac del 29.

Nick, el único allegado de Gatsby, observa de cerca su evolución y lo conoce a fondo, siendo empático con su silencioso sufrimiento. Sin esta amistad se presencia que aunque estemos rodeados de muchas personas, podemos sentirnos solos e inclusive incomprendidos.

Gran analogía del idealismo que retrata toda una época y crea uno de los romances más memorables de la literatura del siglo XX. 

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domingo, 31 de julio de 2016

Conversación en La Catedral - Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa es un escritor peruano nacido en Arequipa en 1936. Con novelas como La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral, la obra comentada en esta reseña; ganó prestigio internacional, y finalmente en el año 2010 fue acreedor del Nobel de Literatura.
Conversación en La Catedral fue publicada en 1969 y utiliza como excusa un fortuito rencuentro entre dos personajes clave, Zavalita y el Zambo Ambrosio, para plantear un complejo argumento que relata la vida en los distintos status sociales durante el «ochenio» dictatorial del general Manuel Odría (1948-1956), y el distinto impacto generado por opresión en cada individuo.

A pesar de morar en los linderos de una novela histórica, no guarda relación alguna con la realidad y no se enfoca en los hechos que presenciaron el ascenso y la caída de este dictador; sino que utiliza a Odría para representar, de una manera un tanto general, a las distintas dictaduras y malos gobiernos que ha enfrentado América Latina a lo largo de la historia. No es necesario tener conocimiento alguno sobre la historia de Perú para entender o disfrutar esta novela.

Más de setecientas páginas para presentar trama estructurada con múltiples diálogos empleados en distintas líneas temporales por personajes que no mantienen una relación directa entre sí. Estas voces finalmente se entrelazan para relatar las sórdidas situaciones que encara cada figura a lo largo de su vida. Los saltos temporales y el transcurso no-lineal de la narrativa es un recurso empleado por otros reconocidos novelistas como Faulkner y Pynchon. A pesar de enriquecer la obra, esto vuelve a la lectura un tanto densa, e inclusive confusa si no se lee con la atención requerida.

El autor señaló que si pudiera rescatar  del fuego una sola de sus obras, sería esta. No está para nada equivocado, ya que en este trabajo abarca fenómenos sociales y sus repercusiones en el ser humano; demuestra que sin importar tu clase social ni tu nivel intelectual puedes tener una vida infeliz repleta de tragedias.

Santiago «Zavalita», un hombre de mediana edad, introduce la lectura con un cuestionamiento que parafrasearé: « ¿en qué momento se arruinó el Perú? ». Después de preguntárselo, se topa a Ambrosio, quien solía ser el chofer de su padre, descubre que ahora se gana la vida en una perrera con un sueldo miserable. Deciden ir a conversar a un bar de mala muerte, La Catedral, ahí mismo indagan sobre lo que ha vida del otro después de tantos años y comienzan una serie de flashbacks para adentrarnos en la tensa biografía de cada individuo presentado en el libro a partir de Santiago y Ambrosio.

Conforme avanza el libro, la pregunta planteada con anterioridad se transforma en una interrogación mucho más profunda « ¿en qué momento me arruiné yo? ». Así, el autor demuestra cómo el frívolo mecanismo de las circunstancias desfavorables y las prematuras decisiones pueden alterar el rumbo de una vida.

Después de la estructura, lo mejor del libro son los arcos argumentales de los personajes. Presenciamos la evolución de cada uno de ellos a través de los años y éstos nos demuestran la decadencia humana y a la degradación social generada por los maquiavélicos fines políticos.

Observamos la pobreza, recorremos por la burocracia, pasamos por la clase media y atravesamos las condiciones más miserables del ser humano para observar desde distinta óptica la naturaleza del humano bajo los estados de la presión social y las llagas que ésta genera en la psicología del hombre.

Conversación en La Catedral es un libro como pocos; abarca una infinidad de temas y, a pesar de estar ambientada en Perú, es una novela transnacional cuyo argumento puede encajar en cualquier nación.

Aunque cuente con una gran extensión y una narrativa compleja, es una lectura que vale la pena y que no deja indiferente a nadie. Eso sí, no es para lectores neófitos; si se quiere leer a Vargas Llosa, recomiendo que se comience por La ciudad y los perros, su primera novela, un libro más corto y menos denso que al igual de ésta, define bien a sus personajes y posee con una estructura magistral.

Una de mis novelas favoritas. Indispensable para comprender al Boom Latinoamericano.  


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miércoles, 8 de junio de 2016

Fight Club

Una novela transgresiva, también catalogada como sátira, escrita por el estadounidense Chuck Palahniuk y publicada en 1996. El club de la pelea obtiene mayor reconocimiento gracias a su adaptación cinematográfica bajo la dirección de David Fincher, y estrenada en 1999, un filme que rápidamente se convirtió en contenido de culto.

El título genera innumerables prejuicios, que hacen creer al lector (o espectador, según sea el caso) que leerá acerca de tipos golpeándose sin razón alguna. Cabe aclarar que eso es un deleznable error. El club de la pelea es una elaborada ejemplificación sobre la sociedad y el lugar del hombre moderno en ella.

La historia narrada en primera persona gira alrededor de un sujeto común y corriente, cuyo nombre no es mencionado, consumista habitual, y víctima de las normas que dicta la sociedad. Nuestro narrador, en un viaje laboral, conoce a Tyler Durden, un nihilista que va en contra de todo lo dictado. Pronto enlazan una amistad, y el protagonista se ve influido por los encantos de su nuevo amigo, hasta el punto de fundar un club de lucha clandestino en un estacionamiento (que posteriormente fue mudado al sótano de un bar).



Lo particular de la trama es que ésta no es narrada cronológicamente, ni siquiera en el filme, lo cual agrega dinamismo a la lectura, y curiosamente no revela ningún detalle relevante sobre lo que sucederá más adelante. La novela inicia y termina prácticamente en el mismo punto, relatándonos cómo terminó nuestro personaje con un arma en la boca.

Tyler Durden es un personaje con un nivel de construcción y complejidad asombroso. Existen varios conceptos que lo podrían definir, tales como nihilista y anarquista; pero estas palabras se quedan cortas a comparación de los actos de nuestro personaje secundario. Incluso, lo podríamos considerar un auténtico terrorista que no actúa bajo ninguna ideología, sino bajo una filosofía: la autodestrucción. Tyler está en contra (odia) del consumismo, de Dios, las brechas sociales, la perfección, y la civilización en sí. Esto punto se puede resumir (muy brevemente) con una de las últimas líneas del libro de Palahniuk: Vamos a acabar con la civilización para hacer del mundo un lugar mejor (218). Página tras página, su comportamiento frente a la vida se modifica, y se vuelve más oscuro.

¿Quién fue el verdadero detonante de los conflictos presentados en El club de la pelea? Marla Singer. Una mujer con problemas económico y emocionales que conoce (y se enamora) del Narrador. Ella hace que todo empeore para nuestro protagonista, formando una relación amor-odio con el mismo, y convirtiéndose un obstáculo.

Lo que posees, acabará poseyéndote (54). Un libro dedicado hacia el consumismo, el cual es atacado fervientemente por los personajes de éste. La lectura funciona para abrir nuestra mente respecto a nuestra actuación en la sociedad y a nuestra vida diaria. Palahniuk nos redacta cómo la opinión popular domina nuestras vidas, y nos presenta un escape bastante macabro de estas situaciones.

El Narrador es un hombre que no tiene nada atípico, tiene trabajo estable, un departamento, y muchos muebles de Ikea. Todo marcha sin problemas hasta que sufre de insomnio. Cree vivir en un infierno donde nunca está completamente despierto, ni completamente dormido. Acude a un médico, y éste le dice que si quiere acabar con su insomnio, debe acudir a un grupo de apoyo para enfermos de cáncer, para que vea en realidad qué es sufrir.

Tyler Durden
En breves visitas a un grupo, se convierte en un adicto y se incorpora a otros grupos. Termina fingiendo todas las noches, en distintos lugares, que tiene una enfermedad terminal, y observa la degradación mental y física de todos sus compañeros. Ahora puede dormir tranquilamente, hasta que se topa con Marla (personaje del que ya escribí anteriormente) en varios de esos grupos, la cual hace que nuestro narrador se sienta como un farsante. Ahí es como todo un drama sombrío comienza.

Lo destacado no es que se presente una técnica novelista innovadora, el autor hace mención de que repite la fórmula de El Gran Gatsby –dos chicos bastante diferentes entre sí se quieren quedar con la chica–, lo especial es el enfoque sobre la sociedad (que termina convirtiéndose en otro personaje) que Palahniuk realiza y lo retorcida que se vuelve su narrativa al narrar las peleas y demás escenas grotescas.

La identidad es otro tema relevante en el libro. No sabemos el nombre del protagonista, sin embargo, lo conocemos a la perfección: sabemos qué piensa, cómo es, qué ropa usa, qué labor desempeña, etc. Pero aun así no sabemos cómo se llama. Al leer el libro (o al ver la película) comprenderás por qué su nombre no es mencionado, y por qué este detalle es tan importante. La sociedad regula nuestro comportamiento, y nos hace adoptar falsas personalidades para encajar dentro de ella, y consecuentemente, nuestro verdadero yo desaparece ante los demás, y sólo portamos máscaras de acuerdo a la situación.

Se utiliza la ya conocida tesis que nuestro padre es un modelo de Dios para nosotros, pero es modificada con el propósito de que Tyler nos explique su odio hacia Él y utilice esa filosofía para justificar tus actos.

La autodestrucción es el concepto más importante tanto del libro, como de la película. Presentado como una salida del vacío existencial que sufre el narrador y como una liberación de la angustia que conlleva vivir, logra convertirse en la única manera de obtener satisfacción. (I Can’t Get No) Satisfaction de los Rolling Stones complementa a la perfección la lectura, e indirectamente resume los conflictos del protagonista con el consumo.




La adaptación cinematográfica fue protagonizada por Edward Norton (el narrador) y Brad Pitt (Tyler Durden), en quizás su mejor actuación. Un retrato bastante fiel a la novela, que no olvida ningún aspecto de ésta, aunque se concentre levemente más en la relación entre Marla (Helena Bonham Carter) y el narrador.

Dos finales completamente distintos, pero igualmente emocionantes. Un cambio positivo por parte de Fincher, ya que el final del libro no funcionaría en el cine, y no hubiera tenido el mismo impacto en los espectadores (y viceversa). El final que propuso Palahniuk, igual de bueno, abre la posibilidad de que ocurra algo más, y observemos el gran alcance que el proyecto de Tyler logró.

Material de culto capaz de cambiar la vida y perspectiva de cada lector o espectador. Redundante recomendarlo.





Referencias:

Entre paréntesis las páginas en las cuales aparecen las citas utilizadas en esta reseña.

Palahniuk, El club de la pelea, DEBOLSILLO, 2015 (Mi edición.)



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