Corrían los años cincuenta y muy
poco se sabía sobre el efecto de las drogas alucinógenas en la mente humana, cientos
de pruebas se llevaban al cabo alrededor con el propósito de averiguar cómo las
sustancias alucinógenas alteraban la percepción humana. Aldous Huxley no dudo,
he inmediatamente se ofreció como conejillo de indias para un experimento
psiquiátrico, el cual consistía en probar una dosis específica de mescalina, el
principio activo del peyote, y monitorear su impacto en la conciencia y en la
óptica mundana.
Esta experiencia fue utilizada por
el mismo Huxley para publicar en 1954 Las
puertas de la percepción, donde relata concisa y minuciosamente el efecto
que la mescalina tuvo en él.
El título de este ensayo proviene
de la siguiente cita del poeta inglés William Blake:
Si las puertas de la percepción quedaran
depuradas, todo se habría de mostrar
al hombre tal cual e infinito
A partir de ese aforismo y las
funciones conocidas del cerebro, Huxley elabora un concepto denominado válvula reductora del cerebro, que explica
que éste órgano filtra gran parte del conocimiento y las imágenes que se pueden
captar a través de los sentidos, nublado el auténtico significado del universo
y todo lo que habita en él, con el fin de protegernos de la gran cantidad de
información que invadiría al cerebro.
Basándose en su experiencia, el
autor argumenta que la mescalina (y otros alucinógenos) trabaja como un elixir
que abre las todas puertas de la razón y la percepción. Cuando se está debajo
de estos efectos, no presenciamos a los objetos y las circunstancias como lo
que son, sino que observamos su significado conceptual, lo que permite conocer todo a fondo.
En este breve texto, también se
acuña otra definición, llamada el filtro
del ego, cuyo significado es bastante peculiar: cuando alguien se encuentra
en un viaje astral, el yo y los
demás son ignorados en su totalidad por la razón; lo cual provoca una
purificación que permite al individuo comprender su entorno. Uno deja de
preocuparse por sí mismo, y comienza a consternarse por el mundo exterior.
Asimismo, también son retratadas
las distintas etapas conllevadas con el consumo de estas drogas. Comenzando con
algo parecido a la cosmología y concluyendo con el terror, pero se refiere a un
horror bastante específico: la impotencia cósmica, el miedo a desintegrarse
bajo la presión de una realidad más poderosa de lo que pueden comprender las
habilidades cognitivas.
Un pasaje que cabe resaltar es la
percepción de unas flores por parte de Huxley:
No contemplaba unas flores ahora dispuestas de modo desusado. Estaba
contemplando lo que Adán había contemplado al momento de su creación: el
milagro, momento por momento, de la existencia desnuda.
Tennyson alguna vez dijo que si
pudiéramos comprender una sola flor, sabríamos quienes somos y qué es el mundo.
Esta sentencia complementa a la anterior, ya que hasta en el objeto más
insignificante se encuentra el misterio que comprende el universo.
Cuando uno está experimentando los
efectos de la psicodelia, la relación espacio-tiempo es irrelevante. Las
necesidades básicas como el alimento y el sueño son olvidadas en su totalidad;
un espectro de energía se apodera del cuerpo.
Huxley resalta que su nivel
intelectual no disminuyó mientras permanecía drogado, sino que lo que parecía
importante mientras se está limpio en realidad no tenía significado alguno.
Asimismo, el escritor inglés
advierte que depende mucho del usuario el efecto que puede recibir al consumir
esta droga; no lo recomienda a personas con tendencias psicóticas, ni a quienes
no están conformes con su vida.
Este libro tuvo un gran impacto en
la cultura popular, ya que estas sustancias ya no se consumían únicamente para
la diversión, sino para la retrospectiva y la creación artística.
Podemos escuchar una infinidad de
bandas que componían su música bajo efectos alucinógenos, tal es el caso de Jimi
Hendrix, The Beatles, Pink Floyd, y The Doors, agrupación bautizada de dicha
manera gracias a la influencia de este libro en la vida de Jim Morrison. Y esta
influencia no es exclusiva en el terreno artístico, un caso menos conocido es
el de Steve Jobs, quien declaró que era un habitual consumidor de LSD.
Aunque estas drogas como la
mescalina y el LSD parezcan perfectas e inofensivas, no lo son. Basta con ver los
múltiples casos de artistas que han muerto o han sido dañados gravemente por su
consumo. Podemos mencionar a Sid Barrett, fundador de Pink Floy, quien perdió
la lucidez ya que su adicción a las drogas agravó su desequilibrado estado
mental. También se puede hablar de Hendrix, el guitarrista más prodigioso de la
historia, encontrado muerto a los veintisiete años debido a una sobredosis.
Huxley concluye el ensayo comentando
que cuando el efecto de la mescalina ha concluido, el hombre que regresa de
esta experiencia no es el mismo, será más instruido y menos engreído. Asimismo,
está mejor armado para comprender la relación de las palabras con las cosas y
el racionamiento sistemático, el cual siempre intenta encontrar una respuesta
al gran misterio.
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