Mario Vargas Llosa es un escritor
peruano nacido en Arequipa en 1936. Con novelas como La ciudad y los perros, La
casa verde y Conversación en La
Catedral, la obra comentada en esta reseña; ganó prestigio internacional, y
finalmente en el año 2010 fue acreedor del Nobel de Literatura.
Conversación en La Catedral fue publicada en 1969 y utiliza como excusa
un fortuito rencuentro entre dos personajes clave, Zavalita y el Zambo
Ambrosio, para plantear un complejo argumento que relata la vida en los
distintos status sociales durante el «ochenio» dictatorial del general Manuel
Odría (1948-1956), y el distinto impacto generado por opresión en cada
individuo.
A pesar de morar en los linderos
de una novela histórica, no guarda relación alguna con la realidad y no se
enfoca en los hechos que presenciaron el ascenso y la caída de este dictador;
sino que utiliza a Odría para representar, de una manera un tanto general, a
las distintas dictaduras y malos gobiernos que ha enfrentado América Latina a
lo largo de la historia. No es necesario tener conocimiento alguno sobre la
historia de Perú para entender o disfrutar esta novela.
Más de setecientas páginas para
presentar trama estructurada con múltiples diálogos empleados en distintas
líneas temporales por personajes que no mantienen una relación directa entre sí.
Estas voces finalmente se entrelazan para relatar las sórdidas situaciones que
encara cada figura a lo largo de su vida. Los saltos temporales y el transcurso
no-lineal de la narrativa es un recurso empleado por otros reconocidos novelistas
como Faulkner y Pynchon. A pesar de enriquecer la obra, esto vuelve a la
lectura un tanto densa, e inclusive confusa si no se lee con la atención requerida.
El autor señaló que si pudiera
rescatar del fuego una sola de sus
obras, sería esta. No está para nada equivocado, ya que en este trabajo abarca
fenómenos sociales y sus repercusiones en el ser humano; demuestra que sin
importar tu clase social ni tu nivel intelectual puedes tener una vida infeliz
repleta de tragedias.
Santiago «Zavalita», un hombre de
mediana edad, introduce la lectura con un cuestionamiento que parafrasearé: « ¿en
qué momento se arruinó el Perú? ».
Después de preguntárselo, se topa a Ambrosio, quien solía ser el chofer de su
padre, descubre que ahora se gana la vida en una perrera con un sueldo
miserable. Deciden ir a conversar a un bar de mala muerte, La Catedral, ahí mismo indagan sobre lo que ha vida del otro
después de tantos años y comienzan una serie de flashbacks para adentrarnos en la tensa biografía de cada individuo
presentado en el libro a partir de Santiago y Ambrosio.
Conforme avanza el libro, la
pregunta planteada con anterioridad se transforma en una interrogación mucho
más profunda « ¿en qué momento me arruiné
yo? ». Así, el autor demuestra cómo el frívolo mecanismo de las
circunstancias desfavorables y las prematuras decisiones pueden alterar el
rumbo de una vida.
Después de la estructura, lo
mejor del libro son los arcos argumentales de los personajes. Presenciamos la
evolución de cada uno de ellos a través de los años y éstos nos demuestran la
decadencia humana y a la degradación social generada por los maquiavélicos
fines políticos.
Observamos la pobreza, recorremos
por la burocracia, pasamos por la clase media y atravesamos las condiciones más
miserables del ser humano para observar desde distinta óptica la naturaleza del
humano bajo los estados de la presión social y las llagas que ésta genera en la
psicología del hombre.
Conversación en La Catedral es un libro como pocos; abarca una
infinidad de temas y, a pesar de estar ambientada en Perú, es una novela transnacional
cuyo argumento puede encajar en cualquier nación.
Aunque cuente con una gran
extensión y una narrativa compleja, es una lectura que vale la pena y que no
deja indiferente a nadie. Eso sí, no es para lectores neófitos; si se quiere
leer a Vargas Llosa, recomiendo que se comience por La ciudad y los perros, su primera novela, un libro más corto y
menos denso que al igual de ésta, define bien a sus personajes y posee con una estructura
magistral.
***
No hay comentarios.:
Publicar un comentario