Isaac
Asimov fue un prodigio. Además de ser doctor en filosofía y un gran conocedor
de la química, fue uno de los autores más prolíficos de la historia al haber
escrito alrededor de 140 libros durante los 72 años de su vida. La mayoría de su
obra consiste novelas y antologías de ciencia ficción, género del cual se le
considera principal exponente, aunque no se enfrascó en ese tema y asimismo
publicó múltiples ensayos de divulgación científica e historia universal. Sus
obras más célebres son la trilogía de La
fundación, Cien preguntas básicas
sobre la ciencia; y Yo, Robot,
libro del cual discutiremos en esta reseña.
Yo, Robot es una antología de relatos utópicos
publicada en 1950. Como el título lo indica, el tema abordado es el
cuestionamiento del lugar de los robots en una sociedad cada día más modernizada
y su posición respecto a los humanos. Plantea principalmente tres
cuestionamientos respecto a este gran avance de la ciencia: ¿existe un límite
racional en los robots?, ¿es posible que el ser humano pierda el control sobre
su producto creado?, y la más importante de todas: ¿Llegará algún día la
máquina a sustituir al hombre?
Al comienzo
nos son presentadas una especie de reglas las denominadas por Asimov como Las tres leyes de la robótica, estas
normas fungen como un compendio imprescindible de moral aplicable a los robots
inteligentes.
Los nueve
relatos que componen el libro están
enlazados por un hilo argumental que muestra las paradojas y posibles defectos
de estas leyes, siguiendo los conflictos que enfrentan los distintos personajes
que trabajan para la U.S ROBOTS, la
principal industria proveedora de esta maquinaria en el mundo. La protagonista
de varias de estas historias es Susan Calvin, una especialista en el campo
presentado como robopsicología: ciencia que estudia los procesos mentales de
los seres artificiales.
Conforme
avanza la lectura, observamos los distintos avances en la robótica. Comenzando
con Robbie, un robot que no tiene
voz, y concluyendo en Stephen Byreley; un
robot con una gran capacidad racional, y un alto cargo en el gobierno.
Cada
historia tiene una longitud aproximada de treinta páginas y plantea ejercicios
intelectuales que indagan sobre el lugar del hombre moderno en el mundo de la
tecnología.
Al concluir
con estas divertidas y digeribles historias, se invita a una exhaustiva
reflexión sobre la misma condición humana.
Más que
responder a las preguntas presentadas con anterioridad, la duda se convierte
más profunda y nacen nuevos pensamientos inquietantes, estos se complementan
con los grandes avances de la ciencia en los últimos años; y no solo en el
campo de la robótica, sino también en las travesías espaciales, como en la
sonda Juno enviada a Júpiter por la NASA para estudiar los detalles de su
órbita polar, y las recientes exploraciones tecnológicas en Marte que dieron
como resultado las pruebas de agua en este planeta.
Los viajes
interestelares también son planteados en varios de los relatos de esta obra,
una prueba de la gran visión utópica del escritor norteamericano de origen
ruso. Cabe mencionar que el libro fue escrito diecinueve años antes de la llegada del
hombre a la luna.
Un libro
sumamente recomendado, una lectura ligera, ideal para comenzar con la extensa obra de Isaac Asimov, y reflexionar.
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