domingo, 24 de julio de 2016

Sticky Fingers - The Rolling Stones

Los Rolling Stones son –junto a los Beatles– la banda más icónica en la historia del rock. Basta con ver los números: fundada en 1962, se consolidan la agrupación con más años activos en la historia de la música con 54 años de actividad profesional, conservando a Keith Richards (guitarra), Charlie Watts (batería) y a Mick Jagger (voz) en su formación original.  A la fecha, han vendido un estimado entre 200 y 250 millones de discos alrededor del mundo y han grabado veinticinco álbumes de estudio. El día de hoy escribo sobre uno de sus trabajos que tuvo una gran acogida por parte de la crítica y la audiencia: Sticky Fingers.

Publicado en 1971, trata los temas ya explorados por The Velvet Underground (adicciones, torturas y relaciones sexuales) y les da un enfoque distinto al utilizar pequeñas analogías y modismos en la lírica de cada uno de los tracks, sin llegar a convertirse composiciones complejas, para crear canciones pegajosas y sumamente atractivas para los aficionados de la música pop.


Portada del álbum diseñada por Andy Warhol

El undécimo álbum de los Stones cuenta por primera vez con la participación del guitarrista Mick Taylor, sustituyendo a Brian Jones. Demostró un buen trabajo al participar como guitarrista rítmico en prácticamente todas las canciones, a excepción de Sister Morphine.

El álbum es perfecto de inicio a fin. Abriendo con Brown Sugar, una pieza que comienza con un riff de Keith Richards, al que se adhiere la batería de Watts en función de crear un breve clímax instrumental para introducirnos la potente voz de Jagger. La letra es bastante escandalosa y ambigua, ya que trata temas tabúes como el sadomasoquismo y la drogadicción. Esta ambigüedad comienza desde el título, ya que Brown Sugar es un modismo para referirse a la cocaína, aunque también se puede referir a una mujer negra.



Seguimos con Sway, tema que cuenta con una voz un tanto más armoniosa de Jagger que va transformándose hasta llegar a una brutal expresión vocal para dar lugar a un solo de guitarra y concluir la canción.



Wild Horses es lo que podemos considerar como lo más relajado del álbum. Una emotiva pieza acústica con pequeños arreglos de guitarra eléctrica influenciada por la música country. Como dato curioso, quiero mencionar que un día estaba escuchando esta canción en YouTube y encontré un comentario de un individuo que relataba su intento de suicidio mientras escuchaba esta balada.



En Can’t You Hear Me Knocking encontramos hard rock con una interesante mezcla de blues. Otro gran riff por parte de Richards que es acompañado (como siempre) por la voz de Jagger, hasta que pasados casi tres minutos presenciamos una sección instrumental contando con una conga a cargo de Rocky Dijon y el saxofón de Bobby Keys. Gran trabajo que culmina con un solo Taylor, el nuevo miembro de los Stones.



Todas las canciones fueron compuestas y escritas por Mick Jagger y Keith Richards, a excepción de Sister Morphine (Marianne Faithfull, novia del vocalista en aquel entonces), y You Gotta Move, que es un cover de un tema blues escrito por Fred McDowell y Gary Davis.

A pesar de mezclar y ser inspirados por géneros ya populares en aquel entonces como el country y el blues, obtenemos una armonía sonora sensacional que sólo podemos definirla como rock and roll.



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