Los Rolling Stones son –junto a los
Beatles– la banda más icónica en la historia del rock. Basta con ver los
números: fundada en 1962, se consolidan la agrupación con más años activos en
la historia de la música con 54 años de actividad profesional, conservando a Keith
Richards (guitarra), Charlie Watts (batería) y a Mick Jagger (voz) en su
formación original. A la fecha, han
vendido un estimado entre 200 y 250 millones de discos alrededor del mundo y
han grabado veinticinco álbumes de estudio. El día de hoy escribo sobre uno de
sus trabajos que tuvo una gran acogida por parte de la crítica y la audiencia: Sticky Fingers.
Publicado en 1971, trata los temas
ya explorados por The Velvet Underground (adicciones, torturas y relaciones
sexuales) y les da un enfoque distinto al utilizar pequeñas analogías y
modismos en la lírica de cada uno de los tracks, sin llegar a convertirse
composiciones complejas, para crear canciones pegajosas y sumamente atractivas para los aficionados de la música
pop.
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| Portada del álbum diseñada por Andy Warhol |
El undécimo álbum de los Stones cuenta
por primera vez con la participación del guitarrista Mick Taylor, sustituyendo
a Brian Jones. Demostró un buen trabajo al participar como guitarrista rítmico
en prácticamente todas las canciones, a excepción de Sister Morphine.
El álbum es perfecto de inicio a
fin. Abriendo con Brown Sugar, una pieza
que comienza con un riff de Keith Richards, al que se adhiere la batería de
Watts en función de crear un breve clímax instrumental para introducirnos la
potente voz de Jagger. La letra es bastante escandalosa y ambigua, ya que trata
temas tabúes como el sadomasoquismo y la drogadicción. Esta ambigüedad comienza
desde el título, ya que Brown Sugar es
un modismo para referirse a la cocaína, aunque también se puede referir a una
mujer negra.
Seguimos con Sway, tema que cuenta con una voz un tanto más armoniosa de Jagger
que va transformándose hasta llegar a una brutal expresión vocal para dar lugar
a un solo de guitarra y concluir la canción.
Wild Horses es lo que podemos considerar como lo más relajado del
álbum. Una emotiva pieza acústica con pequeños arreglos de guitarra eléctrica influenciada
por la música country. Como dato curioso, quiero mencionar que un día estaba
escuchando esta canción en YouTube y encontré un comentario de un individuo que
relataba su intento de suicidio mientras escuchaba esta balada.
En Can’t You Hear Me Knocking encontramos hard rock con una
interesante mezcla de blues. Otro gran riff por parte de Richards que es
acompañado (como siempre) por la voz de Jagger, hasta que pasados casi tres
minutos presenciamos una sección instrumental contando con una conga a cargo de
Rocky Dijon y el saxofón de Bobby Keys. Gran trabajo que culmina con un solo
Taylor, el nuevo miembro de los Stones.
Todas las canciones fueron
compuestas y escritas por Mick Jagger y Keith Richards, a excepción de Sister Morphine (Marianne Faithfull,
novia del vocalista en aquel entonces), y You
Gotta Move, que es un cover de un tema blues escrito por Fred McDowell y
Gary Davis.
A pesar de mezclar y ser inspirados
por géneros ya populares en aquel entonces como el country y el blues, obtenemos una armonía sonora sensacional que sólo podemos definirla como rock and
roll.
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