lunes, 27 de junio de 2016

Breve introducción a la obra de E.M. Cioran

Emile Cioran fue un «pensador orgánico» rumano, cuya obra está caracterizada por pesimismo, repulsión hacia las masas, y una particular visión en la que el arte funge como el único motivo para no suicidarse. En sus libros describe poéticamente sus obsesiones y aquello que lo atormenta.

Nace el 8 de abril de 1911 en un pueblo a las afueras de Transilvania. Tuvo una infancia feliz, aunque siempre estuvo marcada por la melancolía. No sufrió ningún trauma que pudiera justificar su extremo odio y temor a los demás.

Desde pequeño fue unzufrieden (depresivo), lo cual siempre lo ha dejado con una sensación de vacío en su interior, y con dificultades para lograr el entusiasmo. Su insomnio fue otro factor que se sumó a esta desgracia.

En 1932 se matricula en filosofía y dos años después, con tan solo veintiún años de edad, publica En las cimas de la desesperación, obra en la cual utiliza aforismos con una longitud considerable para plasmar todo lo que aborrece.


Emil Cioran
En las cimas de la desesperación recolecta los pensamientos de sus pensamientos como un filósofo, que a pesar de su corta edad, ya detesta la vida. Consta su insignificancia en el universo, y en el mundo mismo. Al realizar esta lectura, podríamos asumir que Cioran padece de anhedonia (incapacidad de disfrutar la vida), sin embargo explica por qué se siente desolado y miserable, y por qué todos nos deberíamos sentir así. Escribe que sólo es feliz quien no piensa más que lo estrictamente necesario para vivir, y tiene toda la razón, ningún idiota es triste. Cuando ahondamos en cuestiones metafísicas o nos interrogamos la relevancia de la humanidad, comprendemos que vivimos en un absurdo y que lo que hagamos no importa a nadie más que a nosotros mismos y a nuestro diminuto círculo social. Cuando pensamos, nos preguntamos para qué vivimos, si no es tan sólo para consumir oxígeno y seguir las normas impuestas por la sociedad, las cuales nos dictan lo que es correcto y lo que no lo es. Mientras más nos esforcemos, más insignificantes son nuestros logros; el humano no conoce la trascendencia ya que todo será polvo, y nada de lo que hayamos hecho, habrá importado. El ser sufre porque despierta de sí mismo.

La soledad cósmica es un concepto incorporado para explicar la banalidad de la existencia: este sentimiento deja atrás la soledad individual (en la cual padecemos un tormento interno meramente subjetivo) para dar paso a una sensación de una nada objetiva; como si el mundo hubiera perdido todo su resplandor para evocar la monotonía esencial de los cementerios. A pesar de esto, el autor menciona que no es necesario jerarquizar los distintos tipos de soledad, ya que estar solo es lo suficientemente malo.

El pensamiento verdadero se parece a un demonio que perturba los orígenes de la vida, o a una enfermedad que ataca sus raíces mismas.

El suicidio no sólo es un tema importante en esta colección de aforismos, sino algo relevante en toda la obra de Cioran. Esta lectura funciona a modo de prólogo a una de las mentes más decepcionadas y angustiadas de la filosofía. El rumano establece que los suicidas son unos cobardes, debido a que su acto no es una rebelión contra la vida, sino una burda excusa para dar a entender que no soportaron las causas viscerales que los llevaron a esto. A quienes cometen esto los respeta como personas, porque sólo ellos experimentan grandes transfiguraciones a lo largo de su vida y tienen grandes pasiones. Los admira. ¿Por qué Cioran no se suicidó? Nos responde que la muerte le genera la misma repugnancia que la vida, cuando se encuentra al borde de dar aquel paso irreversible, siente en ese momento debe gritar, dar un aullido para consternar al universo, y que mejor manera de gritar que escribir.

El amor nacido del sufrimiento es el amor verdadero, así como la sabiduría que proviene de la desgracia. Ese amor que nace del desapego hacia los demás, aquél que nace cuando no nos queda nada. Esta definición nos hace ver como algo negativo y doloroso aquello que nos fue pintado como la perfección. Asimismo, menciona que en cierto grado es peor que la indiferencia, ya que nadie se ha suicidado porque le parecen indiferentes las condiciones de su vida, mientras que hay innumerables ejemplos de individuos que lo hicieron por amor.

Otro elemento presente en la obra de este autodenominado «pensador orgánico» es el ateísmo. Menciona que los cristianos no comprenden que Dios está aún más lejos de los hombres de lo que ellos están de él. Agrega que si el sufrimiento sirviera criterio, multitudes de seres humanos tendrían más derecho que él a considerarse hijos de Dios.

Anciano afligido - Van Gogh
La eternidad es otra obsesión explayada en su obra. Ésta nos hace vivir sin añorar ni esperar nada; la percepción del devenir resulta de la insuficiencia de los instantes, de la ausencia de oportunidades y tiempo para hacer lo que nos plazca.

Su obra está influenciada por filósofos como Schopenhauer, Chestov y Nietzsche, y su lirismo por autores de gran importancia en la literatura universal como Shakespeare y Dostoievski.

Rechazó todos los premios literarios que le fueron otorgados, como el Saint-Beuve de ensayo, entre otros.

Fue uno de los pensadores más fieles a lo retratado en sus libros: no tenía interés por socializar con los demás (en Conversaciones menciona que únicamente mantenía correspondencia con cuatro personas), le gustaba pasear por los cementerios, llegó odiar tanto a su país natal que nunca volvió a él y renunció a su lengua materna, adoptando el francés como primera lengua; y despreciaba su propia obra.


Los seres humanos no han comprendido todavía que la época de los entusiasmos superficiales está superada, y que un grito de desesperación es mucho más revelador que la argucia más sutil, que una lágrima tiene un origen más profundo que una sonrisa.



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Referencias:
  1. Cioran, Emil; En las cimas de la desesperación, Tusquets, México, 2009, 208 páginas (mi edición).
  2. Cioran, Emil; Conversaciones, Tusquets, México, 2012, 264 páginas, con biografía del autor (mi edición).
  3. Cioran, Emil; Breviario de los vencidos, Tusquets, México, 2013, 151 páginas (mi edición).

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